
GOMBROWICZIDAS
WITOLD GOMBROWICZ, ADOLF RUDNICKI Y ZBYSZEK UNILOWSKI
por Juan Carlos Gómez
Los
modales en la Polonia del joven Gombrowicz habían llegado a un punto
extremo. Cuentan que en esa época un caballero, después de haber
entrado a un baño público, se dio cuenta de que no tenía papel. Trepó
el tabique que lo separaba del baño contiguo: –Permítame que me
presente. Soy el señor X. ¿Puede darme un trozo de papel? El otro
caballero trepó también la pared: –Encantado. Soy el señor Y. Aquí
tiene papel. Lamentablemente, la pobreza polaca también tenía
características extremas.
"Lo que sí saltaba a la vista era el
proletariado. El pueblo comenzaba a comprender: en Occidente no existía
el proletariado, al menos no en el sentido polaco del término. Había
trabajadores intelectuales y trabajadores físicos pero, por lo general,
la miseria no alcanzaba un estado tan grave como para crear de verdad
una nueva categoría de hombres, otra clase. Unas criadas descalzas como
las veíamos en Varsovia era algo inconcebible en París"
Con
esta mezcla contradictoria de modales y de miseria Gombrowicz se acercó
a dos de los artistas de origen proletario más importantes de Polonia.
Él no estaba acostumbrado a tipos como Rudnicki o Unilowski, eminentes
en ciertos aspectos y en otros completamente incultos. Las tradiciones
de la generación anterior de literatos gentlemen, compuesta por unos
señores educados y pulidos, estaba aún muy arraigada en Gombrowicz.
Adolf
Rudnicki no era especialmente distinguido, provenía de un suburbio y,
además, no era demasiado limpio. A partir de estos antecedentes
Gombrowicz intentó hacer lo de costumbre, aplastarlo con su manera
aristocrática. A él le parecía que esta manía suya no estaba dictada
por la estupidez, sino al revés, era precisamente la inteligencia la
que lo impulsaba a este comportamiento descarriado.
Había que
buscar lo contrario, más aún en ese tiempo en el que las consignas eran
la democracia, la igualdad, el progreso y la negación de la nobleza,
especialmente en los ambientes intelectuales. Decidió mostrarse delante
de Rudnicki como un personaje disfrazado conscientemente de
anacronismo.
"Nos
observamos con curiosidad: si Schopenhauer considera conmovedora la
curiosidad con la que dos jóvenes de sexo diferente se miran buscando
en el otro la madre o el padre de sus futuros hijos, la mirada crítica
con la que se analizan dos jóvenes artistas en su primer encuentro,
tampoco está desprovista de un significado profundo e íntimo. Cada uno
ve en el otro su rival y desea comprobar las ventajas que tiene sobre
él, averiguar si su valor espiritual y su forma son suficientes para no
sucumbir (...)"
"Sabía que mi primer libro no le había gustado
demasiado (...) era para él demasiado flojo, demasiado pulido. En una
ocasión me dijo: –Tú eres tan fino... tanto, que se te ve sólo de
perfil... Su opinión en este sentido expresaba un malentendido que poco
a poco se iba creando entre mí y la mayor parte de la intelligentsia
polaca"
En
los diarios Gombrowicz analiza algunas de las protestas de los
escritores polacos, especialmente las de Adolf Rudnicki. Los hombres de
letras se estaban quejando de que la literatura de postguerra no había
sido capaz de agotar el tema de la guerra, que de ese abismo infernal
no se había extraído todo lo que sobre el hombre se podía extraer.
Estos escritores se pusieron a hablar de los cuerpos torturados
creyendo que la inmensidad del sufrimiento los proveería de alguna
verdad, de un nuevo saber sobre nuestros límites, pero sólo
descubrieron que la cultura de los estetas intelectuales no es más que
espuma...
Hay un contraste vergonzoso entre la montaña de
cuerpos sangrantes y el endeble comentario que no ha ido más allá de
los deseos piadosos contenidos en las declaraciones del Santo Padre. A
veces hay dosis demasiado fuertes que el organismo ya no acepta,
Gombrowicz piensa que los temas demoníacos y gigantescos hay que
tratarlos con una prudencia excepcional o, al menos, con una astucia
excepcional. Los cuatro millones de judíos asesinados son el Himalaya.
Del doble lenguaje de la guerra y de la literatura Gombrowicz deduce
las condiciones a las que debe ajustarse el escritor. Que se encante
con su objeto y que tome una distancia fría frente a él; que se sienta
coautor de la cultura y que no la venere; que exprese su propio
espíritu individual. De la inobservancia de estas condiciones devino
una literatura que no expresó la realidad, sí en cambio las fantasías
colectivas, las abstracciones estéticas e históricas, la misión social,
el satanismo.
En
las cumbres no hay nada, sólo nieve, hielo y rocas, en cambio hay mucho
por ver en el propio jardín. Las montañas de sufrimiento, el horror, el
vacío, son objetos que la literatura no debe abordar por la vía
directa, sólo nos podemos aproximar a ellos a través del mundo entero y
de la naturaleza humana en sus aspectos más fundamentales. La
inobservancia de estos límites llevaron al fracaso a los escritores,
pues los objetos no fueron alcanzados. Al fracaso le sucedió un
sentimiento de culpa, y cuando se sintieron ruines cayeron en la
frivolidad..
"Cuando
te acercas con la pluma en la mano a las montañas de sufrimientos de
millones de seres, te invade el miedo, el respeto, el horror, la pluma
te tiembla en la mano, y tus labios no son capaces de emitir más que un
gemido"
Pero ni con los gemidos ni con el vacío se hace
literatura. La actitud honesta es no esforzarse en vivir algo que no se
puede vivir, es preguntarse por qué esas vivencias nos resultan
inaccesibles. Los polacos no han experimentado la guerra. Han
experimentado únicamente el hecho de que la guerra no se puede
experimentar, experimentar plenamente, agotarla como experiencia.
Sartre dice que durante la ocupación alemana la elección que cada uno
hizo de su vida fue una elección auténtica, porque fue hecha cara a
cara con la muerte, a pesar de que los agonizantes y los vivos no
hablaban el mismo lenguaje y poco podían hacer para comunicarse los
unos con los otros. El problema del doble lenguaje es un rasgo que
Gombrowicz tiene en común con los existencialistas, en la forma del
pensamiento y en el carácter de la literatura.
Mientras
Gombrowicz pasaba unas vacaciones sin un término definido en la
Argentina, los polacos no se ponían de acuerdo sobre si era un escritor
apegado a las antiguallas del pasado, a la clase terrateniente y a la
genealogía o si, en cambio, en tanto que amoral y ahistórico, era un
escritor vanguardista. En "Veinte años de vida" de Zbigniew Unilowski
el prologuista intenta ubicar a Gombrowicz en el panorama de la
literatura.
"En el período en que Unilowski
apareció en el campo de la literatura, las tendencias progresistas se
vieron de nuevo contrastadas por el implacable culto a la separación de
la literatura de la vida. Fue el tiempo en que Gombrowicz quería
'cuculizar' la literatura polaca, ejerciendo por desgracia una gran
influencia sobre sus contemporáneos con su literatura dominada por el
infantilismo y el subconsciente (...)"
"En su novela, cuyo
título constituía ya de por sí un programa (puesto que 'Ferdydurke' no
significa nada), quiso reducir la vida humana a unos reflejos
infantiles. Unilowski deseaba mostrar el desarrollo y la maduración de
un niño en un mundo severo y malo. Gombrowicz, todo lo contrario: quiso
reducir las cuestiones de la vida, las cuestiones sociales, a la época
de la niñez, a la esfera de los reflejos subconscientes.... Unilowski
era un escritor que iba en la dirección opuesta a Gombrowicz y sus
adeptos (...)"
Gombrowicz combate al prologuista con sus recuerdos en un pasaje de los diarios oponiéndole la propia opinión de Unilowski.
"Añadiré,
remontándome al tesoro de mis recuerdos, que cuando le di a leer el
original mecanografiado de 'Ferdydurke' a Unilowski, éste se derritió
de gusto. No ocultaba que esta obra había tenido en él un efecto
liberador. En señal de agradecimiento, me invitó al Adria y me
emborrachó"
Desde muy joven Gombrowicz meditaba sobre cuál
podría ser la causa que lo obligaba a oscilar entre el valor y el
disvalor en una forma tan pronunciada. Un snobismo bobalicón al lado de
un espíritu crítico y un gran sentido del humor, un snobismo que lo
ponía al borde de la demencia. En el momento en que los combates contra
los bolchevique del año 1920 llegaban a su fase decisiva muy cerca de
Varsovia, Gombrowicz se entretenía mostrándole de refilón una foto a su
jefe en la oficina donde trabajaba de voluntario enviando paquetes a
los soldados. La foto era la de un edificio público de Lublin bastante
conocido, sin embargo, le dijo al jefe, que para su desgracia había
visitado el edificio un par de veces: –Es el palacio de mi prima
Tyszbiewicz. Sus artificios se volvían indigeribles y eran
inexplicables en un hombre de su posición social y de su cultura.
Pero
al mismo tiempo discutía en el colegio en forma madura con su profesor
de polaco, el señor Cieplinski, el Enteco (el Flaco en la edición de
Sudamericana) de "Ferdydurke", sobre un contenido de la educación en
Polonia que le daba más importancia a sus poetas profetas que a
Shakespeare y a Goethe, por ejemplo. Gombrowicz le reprochaba que se
ocuparan más de las guerras polacas contra los turcos que de la
historia europea y universal. Y cuando Cieplinski le respondía que
había que tener en cuenta que eran polacos, que hasta no hacía mucho
tiempo habían sido perseguidos por hablar polaco en las escuelas,
Gombrowicz le replicaba que por eso no tenían que ser ignorantes. Dejó
la adolescencia, entró en la juventud, escribió "Ferdydurke", pero
Gombrowicz seguía ocupándose de tonterías en forma premeditada y
provocadora.
A
Zbyszek Unilowski, un novelista reportero proveniente de una familia
muy humilde, lo conoció en un dáncing varsoviano. En esa época se lo
veía a Unilowski como el mayor escritor polaco del futuro, y hasta el
mismo mariscal Pilsudski lo admiraba.. Aunque Gombrowicz lo apreciaba
como persona y como artista no tenían gran cosa en común, estaba frente
a un proletario que había ascendido en la escala social gracias a su
talento e inteligencia.
Desde muy joven había entrado a un
ambiente totalmente diferente, nada fácil para alguien que debía
comenzar por aprender todas esas conversaciones, esas formas, esas
finuras. Si no se entendían era más bien por diferencia de caracteres y
no de cultura y educación. Gombrowicz era un hombre de café, le gustaba
contar frivolidades durante horas enteras sentado a una mesa entregado
a diversos juegos psicológicos.
Unilowski
necesitaba del alcohol, de las luces filtradas, del jazz y de los
camareros serviciales, de ese modo sentía que había ascendido a un
escalón superior. Había sido camarero y contaba una historia que
Gombrowicz nos repetía en el café Rex. La historia de que el esfuerzo
mental de un camarero era infinitamente más grande que el de un
escritor; tenía que recordar los pedidos de cinco mesas sin equivocarse
ni confundirse, corriendo con platos, botellas, jugos, salsas y
ensaladas, y a la noche durante horas interminables quedarse desvelado
recordando las voces de los pedidos.
Gombrowicz tenía una gran
confianza en su inteligencia y en su gusto y por eso le dio a leer el
manuscrito de "Ferdydurke", a pesar de todo lo que él sentía que los
separaba que no era precisamente su condición social.
Unilowski le dijo que le
había robado la novela que le hubiera gustado escribir. Sin embargo, lo
seguía considerando un burgués acabado, un filisteo que por un curioso
azar era poeta y tenía aventuras extrañas como el señor Pickwick. Lo
definía como a un Pickwick, pero Gombrowicz no era así.
"Temo mucho
haber sido la causa de su muerte. Yo tenía una gripe ligera, estaba en
casa aburriéndome... Lo llamé para que viniera a casa. Vino, se
contagió, la gripe desembocó en una encefalitis y murió. Tal vez no se
contagiase de mí, tal vez la encefalitis se produjera por otras causas,
sin embargo no puedo quitarme de encima la sospecha de que si no me
hubiera visitado aquel día seguiría viviendo (...) Sí, era un talento,
un hombre valiente, lúcido, capaz y sensato, aunque quizás todavía
lejos de superar sus enormes problemas. Lo estimaba mucho, pero nunca
estuve de acuerdo con quienes lo consideraban un gran escritor, un
especie de Balzac polaco"





































