
A propósito de ajedrez (el "deporte - ciencia", pero en lo personal, el "juego - arte"), permítanme salirme un poco del cánon literario y hacer alguna mención de este juego o deporte o como se quiera llamar, porque pienso que tiene muchísima relación con la poesía y con el diseño y con el arte en general.
Pretendo ahora recordar y celebrar a uno de los grandes maestros antiguos de este juego, por su carisma, inteligencia, frialdad y sagacidad. Créanme, amantes o no del ajedrez, la historia es interesante, y juzguen por sí mismos:
Su nombre, Emmanuel Lasker, nacido en 1868, en Berlinchen, quien no sólo se ha distinguido como maestro del tablero, sino incluso como matemático y filósofo.
Lo esencial, lo novedoso que Lasker ha llevado al juego del ajedrez, no es todo técnica pura, es el juego psicológico.
En palabras del GMI Richard Reti: "al estudiar las partidas de Lasker, jugadas en los torneos, reconocí que, a primera vista, en el curso parece tener una suerte increíble. Hay torneos en los que quedaba primero y durante los cuales ganó casi todas las partidas, a pesar de que la mitad de casi todas ellas se había encontrado a punto de perder, de modo que muchos decían de una influencia hipnótica de Lasker sobre sus adversarios. ¿Qué es la verdad? Me esforcé nuevamente en descubrir el secreto de sus partidas, estudié el por qué de sus éxitos. Es un hecho que no se puede negar: Lasker establece siempre mal sus partidas, cien veces va a la pérdida y, sin embargo, las gana. La hipótesis de tanta suerte es inverosímil. Un hombre que consigue tantos éxitos, debe de poseer una fuerza sorprendente, ¿por qué tantas veces una situación tan mala de pérdida? Solamente queda una contestación que parece sólo una paradoja al juzgarla superficialmente: Lasker, a menudo, intencionadamente, juega mal."
La causa no está tan lejana. El doctor Tartakower ha señalado la paradoja que aquí nos vale una aclaración:
"Una partida se gana siempre por una falta, ya sea propia o del contrario". En un juego correcto que siga en esta forma en todo su curso, casi todas las partidas dan empates. A fin de evitar esto, Lasker lleva la partida por juego teóricamente incorrecto al borde del abismo; y aunque él mismo pueda sostenerse, su adversario, que cree se siente fuerte, acaba por hundirse a causa de la mayor potencia de Lasker. Así logra la victoria que no la hubiera podido conseguir con juego completamente correcto.
'Así es como yo hubiera concebido -afirma Reti- el juego de Lasker por mis estudios. En los torneos internacionales de Marisch-Ostrau y Nueva York, tuve ocasión de poder contemplar directamente su manera de jugar, verlo frente a los mismos contrarios que yo mismo había tenido, de los cuales yo conocía exactamente el juego, y entonces me fue posible comprender de mejor forma, sus éxitos y su juego, y así pude descubrir el por qué del repentino hundimiento de sus adversarios.
'Cada partida de ajedrez es acompañada por una lucha de nervios. El juego del torneo no es ninguna ocupación en la quietud de la habitación, donde se trabaja y se está en disposición de ánimo, y si se está cansado se descansa, es una lucha espiritual, encarnizada hasta el extremo, ante un público numeroso, a prescrita hora y con restricción de tiempo.
'Cada uno de los maestros toma muy en serio su profesión, cada uno tiene la sensación de forjar en cada jugada la obra de su vida. Es pues, explicable, que la mayor parte de los maestros de ajedrez, el conocimiento de una precabida falta especialmente una partida perdida les produce una gran depresión nerviosa."
Y sigue: 'Yo he visto maestros de ajedrez, que después de una derrota, ha permanecido todo el día en su habitación, no siendo ni capaz para tomar alimentos ni recuperar ánimos de ninguna manera.
'El secreto de Lasker consiste en lo siguiente: lo esencial para él es la lucha de los nervios. Busca, por medio de la partida de ajedrez, atacar en primer lugar, la sicología de su contrario. Sabe producir en éste el decaimiento nervioso que es corriente después de una falta cometida, ya antes de cometerla, y hace que este decaimiento sea precisamente el origen y la causa de una próxima falta. ¿Cómo lo consigue? Estudia las partidas, la forma de jugar, la fuerza y la flaqueza de los maestros con los maestros con los cuales ha de luchar. No busca las mejores jugadas, sino las más desagradables al contrario, guiando la partida en una dirección que no sea la que agrade a su contrincante. Sobre este camino, desconocido por su oponente, y con jugadas malas verificadas adrede, Lasker se encamina a menudo hacia el abismo, tal como se halla descrito anteriormente.
Así, resulta que encontrando siempre nuevos problemas en su camino, llega el momento en que el tiempo apremia, hay que jugar con rapidez en posiones difíciles, se entra en trances de apuro y entonces es cuando Lasker aprieta con toda su fuerza verdadera, viene el decaimiento nervioso del contrincante, la catástrofe psicológica, y con ella la catástrofe en el Tablero".
Richard Reti, Los Grandes Maestros del Tablero.






































