
Sí Teresa Iturriaga Osa
Sí, lo reconozco: soy una pesada
preguntando, llamando,
insistiendo ante la puerta virtual...
¿Cómo estás?,
¿y tu salud?,
¿tu ánimo?,
¿cómo van tus proyectos?...
En fin, perdona mi falta de tacto,
pero no es curiosidad,
tampoco impertinencia, compréndelo.
Sucede que a veces me cuesta
caminar en esta soledad,
sentir la música callada,
y por eso mi alma envía regalos, humildes textos
que no dejan de ser eso mismo,
humildes textos, poco más.
Echo la vista atrás,
recuerdo cuando estudiaba geometría
para sobrellevar mi dualidad,
y me suspendieron las prácticas.
En aquellas regatas no había cauces
para aliviar mi hiperestesia
-mística, sensual, oriental,
llámese como se quiera.
Pero llegó el día en que tú y yo nos cruzamos
-conste que me acerqué a ti con un despiste descomunal,
no te creas nada de eso
que algunos llaman casualidad y pasan página-,
y tú me saludaste con un gesto inolvidable...
En ese instante, me diste un nombre
que aún conservo.
Gracias.
Sí, hay cruces energéticos,
azares que se empeñan en negar
los sesudos de la lógica,
y aunque eviten la observancia de los números,
están escritos, sellados para siempre.
Esa física y química perfecciona el puente,
cábala entre la tierra necesaria y la imaginación.
Prosa poética.
De manera que a veces necesito tus palabras
y disculpa si los recuerdos
me impiden ver el bosque.
Aprovecharé estas semanas para volver a mi infancia
y recobrar sensaciones,
ahora voy a desaparecer del mapa conocido,
feliz cumpleaños,
príncipe pescador.
© Teresa Iturriaga Osa






































Felicitación
Da gusto descubrir blogs como este. Os deseo un nuevo año cargado de ilusiones e inspiración