
SELECCIÒN DE TEXTOS MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ DEL POEMARIO LA GREDA VASIJA.
MESA DEL ALBA
La mesa en la mañana me espera con su silla ,
mas se sienta la ausencia familiar a la mesa .
La mesa en la mañana hasta mis ojos brilla ,
cuando estoy frente a ella con mi sola cabeza .
Es una gota parda que brilla su rocìo ,
entre simas que esperan todo el dìa pacientes.
Como un rayo de sol a calentar el frìo ,
un hombre al desayuno se lanza con sus dientes.
Sobre el pardo rocìo que desayuno alienta ,
es pàjaro la lengua de este hombre sentado .
Y asì nace el gorjeo matinal de la casa .
¡A dònde brilla un sol que es comedor brillante ,
de la cocina vino la vaporosa taza ,
desde el mismo horizonte con su dìa fragante¡
EL ALMUERZO
El almuerzo zapallo nos denuncia .
Su esencia nos traspasa , y en èxtasis quedamos.
Heridos y dorados los zapallos ,
abren su corazòn a un zapallo apetito .
Sus brazos son vapores aromados
desplegàndose al aire .
Los zapallos invitan , heridos y dorados.
El aire se derrite de apetito .
Infinito me vuelvo , denunciado
de esencia zapallera , almorzador zapallo .
LA ABUELA
Se puso tan mañosa al alba frìa ,
la cerrada de puertas , la absoluta de espaldas ,
cosièndose un pañuelo que nadie conocìa .
Se bajò bien los pàrpados . Con infinita llave
los cerrò para siempre . Unos negros marinos
vinieron a embarcarla en una negra nave .
Y la nave , de màstiles de espermas y de velas
de coronas moradas de flores , era el barco
que lleva a extraños puertos a las hondas abuelas.
No hizo caso a nadie : ni a la hija mayor,
ni a su eterno rosario ; tan mañosa se puso
tan abuela recòndita metiose en su labor .
Ni el oleaje de rostros , ni la llàntea resaca
pueden ahora atraer su nave hasta esta costa:
¡ ni nadie de su extraño pañuelo ahora la saca ¡
INVIERNO
Los àngeles de lluvia hacen la lluvia.
Elevan la guitarra con sus cuerdas de lluvia ,
y lanzan la tonada seminal del invierno.
Una cueca de pàjaros se cierne inversamente .
Son pañuelos las nubes que cubren todo el cielo .
Allà arriba los àngeles chilenos bailan cueca ,
sordamente extendidos , zarandeando los cielos .
Los àrboles se embriagan , sin hojas musicales ,
de un vino lleno de hojas allà en su savia adentro .
De raìz en raìz van creciendo , creciendo .
Y bailan una cueca primavera los àrboles .





































