ANTOLOGÍA VOCES FEMENINAS QUE SUBVIERTEN LA POESÍA: POESÍA FEMENINA EN LA DÉCADA DE 1980
MARJORIE AGOSÍN (1955-)
A LA VIOLA PARRA
La Viola no busca héroes
para armar
la canción
Con palos
martillos cenizas
presta al mudo la voz.
Lejana canta
a la bodega sin sol
a dedales y campesinas
mutiladas por algún dios. (...)
MENSES
Me persigue
la sangre de los trece años cumplidos
que atrapó el ruido fugaz de mis ingles
Desde entonces,
me supe finalizada,
prohibida en un quehacer de lunas mortuorias
Fui encierro de trinidades,
en el ruedo de la falda,
en el corpiño de senos imaginarios (...)
GÉMINA AHUMADA (1951-)
VOCES I
Por mí hablan escondidas voces,
susurra el viento de la tarde
y el gélido Sahara incandescente.
Hablemos de otros días. Cuando el bosque
se mezclaba con el árbol. De otras noches.
Cuando la ladera fría resbalaba al horizonte.
Hablemos.
Necesito
la palabra callada acabada
la misa.
Por mí habla la voz del iluso y la voz de la ciénaga.
Hablemos de otros días. El fuego está escondido
en la oculta pradera de la discordia.
PENSAMIENTO UNO
Discrepo de la actitud del inocente:
envuelto en llamas aún cree que lo es
mientras en la tarima el juez departe
una sonrisa con el verdugo.
Y si lo es... ¿porqué habían de matarlo?
ALEJANDRA BASUALTO (1944-)
MUJER I
La mujer del espejo
demorada en amorosas tentaciones
comprueba el lenguaje de su cuerpo.
Los avaros ojos
rescatando la voz de la tristeza:
como forajidos caen las palabras.
Un hombre yace en el centro de su boca entreabierta.
La furia de las sábanas
apresa la desnudez de su vientre
y anochece.
Despiertan las yemas de la bugamvilia
ante la suave doctrina de los pechos.
ACECHO
Bajo la grupa roja del sol
hay una mano violenta que me llama
arroja de sí las vestiduras
de su atmósfera sin palabras
Aquí no quedan puertas
ni un pájaro para cantar su canción
Avida y nocturna
se mece la estrella
allá en el fondo
de la botella
ROSANNA BYRNE (1951-)
EL ÁRBOL
Fue bajo un árbol: el cianótico. yo tenía cinco años. encontré un pajaro herido, y lo puse en el
bolsillo de mi delantal. lo toqué mucho; esa noche lo hice dormir en una pequeña caja perforada.
al día siguiente corrí a verlo. estaba cubierto de hormigas, que lo transitaban. besándolo muchas
veces, lloré. murió poco después: lo enterré bajo el cianótico. lo desenterraba siempre y abría la
caja. fui viendo los gusanos que aumentando parecían darle vida. su olor dulce me exitaba. a
veces lo ponía en mi bolsillo todo el día.
aún recuerdo la última vez que abrí la caja. quedaban sólo unos huesos delgados, unas patas
transparentes. el cráneo, pequeño, ladeado, parecía un volantín destruido bajo el cianótico.
nunca debí aprender el nombre del árbol.
ANARANJADO
Cuando tuve escarlatina, trasladaron mi cama al escritorio contiguo a la habitación de mi madre.
inmóvil, dedicaba horas a mirar el cuadro de una sirena tendida en la playa, el mar al alcance de
mi mano.
la enfermedad transcurrió entre ensoñaciones con sirenas y el libro sobre la formación del
universo. lo hojeaba al revés y era un libro más bien pequeño de portadas amarillas. aparecían
en su interior unas nebulosas desplazadas, que según mi madre, formaron la tierra. cada vez
que podía, le preguntaba: ¿no fue dios quién hizo la tierra?. mi madre sonreía en silencio.
encontré una ampolleta de linterna, la puse en mi boca, entonces llamé a mi madre: le anuncié
que la mascaría y tragaría de no haber respuesta.
debí cumplir mi amenaza.
VIOLETA CAMERATTI (1922-)
CARNAVAL DE VENECIA
Por la antigua ruta del agua
trajeron sólo el resplandor de una secreta llama
y un sol que clareó cada mañana en sus pupilas.
Quedaban atrás los perdidos aromas,
desnudas paredes
y ojos de llovizna.
RÍO MAULE
Conoce la voz del ciento
y esa caricia suave de la luz que juega
sobre su verde lomo de leopardo.
Sin amarras se despeña hacia los valles,
como un turbulento pájaro que llega de la noche.
INGE CORSSEN (1939-)
NARCISO
Las hojas se reflejan en el agua como cristales.
El me observa.
No hay ninguna notoriedad en su apariencia.
Salvo una ineludible prestancia que acude a sus ojos.
TIKAL
Quiero ser y no ser.
Reventar mis entrañas contra la piedra de tus soles.
Escultor de las grandes razas:
mi diestra acorralada en el granito.
BÁRBARA DÉLANO (1962-)
TIEMPOS DE REPLIEGUE
El estadio está vacío
y sin embargo
hemos permanecido desde hace muchos años
Aquí
frente a este partido que nos fue postergado
¿recuerdas? estábamos en una ronda gigante
un carrusel indetenible
cantando
empezando a decirnos adiós) (...)
FOTOGRAFÍA V
Este es el baile de los muertos.
El inmenso territorio yerto de la muerte.
Círculo salvaje donde esperamos el sacrificio.
Aquí estamos tú y yo.
Solos.
Mirando al vacío.
He dicho que estoy ciega,
Atrás el mar es un espejo de dioses
olor de patios abandonados. (...)
MYRIAM DÍAZ-DIOCARETZ
DE UNA POSTULANTE A VÍCTIMA INOCENTE DE DELITO SEXUAL
1
Ahora
perdone mi terror de ropas desgarradas
la maleza enlodada de mi pelo
aún no puedo hablar.
Sé que no es eso lo que Ud. quiere.
Quiere hoy un caso para su archivo. (...)
2
Mi caso.
Otra que se hará la inocente.
Esto es lo que él dijo.
Esto es lo que dicen que me dijo el doctor
mientras mal cosía la evidencia del daño.
La herida lloró en la negra calle lustrosa -
esta ciudad
sollozó como gigantesca ballena abatida-
una rojez anormal. (...)
LUISA EGUILUZ (1935-)
MUERTE EN VENECIA
El viejo luce su cabellera negra en el paseo.
El corazón permanece intacto
tras dormir por años y años en los libros;
sueña, imagina y huye los encuentros.
Una ajena voluntad lo conduce
en la góndola negra.
(El vaticinio oscuro de las aguas
trae los males de Oriente):
La playa, la silla,
y el espectáculo de un dios:
la escena está montada
para el ojo de la belleza.
LA NOCHE
No quiero penetrar la noche larga
que ansiosa me espera como un torturador
para renovar su poder sobre el desmayado.
Entonces voy prolongando las luces
en todos los cuartos
me invento hambre y como
o lavo pañuelos de luto.
Vivo la mañana espaciosa del cesante
y la tarde inútil del individuo
pero no quiero penetrar la noche larga
la larga noche en la noche.
Entonces voy prolongando las luces
y ejercito mi lengua cautiva.
ASTRID FUGELLIE (1949-)
LA NEGRA FIESTA DE LA CREACIÓN (CÍRCULO HUECO)
1
Apáguese la negra fiesta de la creación
porque sus esponsales fueron de Dioses
con cuello y corbata
y avívense los fuegos de la sangre
en memoria de mis siervos.
2
Porque ahora y en la hora los falsos jubilosos
negaron crecer cantando mis alabanzas.
Y destaparon cráneos y saqueron cuerpos.
EL FORASTERO
El forastero se acercó a la mujer y le dijo:
-Si me lavas los ojos me acostumbraré
a tu rostro.
La mujer vació el cántaro de agua limpia
por la conjuntiva enrojecida del extraño.
El forastero parpadea, y fija su mirada
en el camino.
IVONNE GRIMAL (1938-)
NOCHE TIERRA
El dios agua enciende las tardes de Chichén Itzá
mientras las raíces
oscilan desde las sensuales figuras
adormecidas por tantas noches
de insomnios y silencios.
Donde el reflejo de sus sombras
se confunde con los islotes del lago,
blancas garzas elevan su vuelo.
Tenoch ha encontrado al fin su ciudad.
El nopal desprende su húmeda vestidura (...)
LABERINTO
Una pregunta hace girar la respuesta: un relámpago repliega las montañas y
nos hace presente el miedo hueco. Supe como el extremo de la noche se abre
paso a través del último portón. Los encadenados arrojan torbellinos como
hélices a su mente y el ojo suspende dos miedos iguales.
En la soledad, en medio de las sombras, aguardo mi descanso.
CAROLINA LORCA (1954-)
COMO POR EJEMPLO
No quiero hacer más actos inútiles.
Como por ejemplo: maldecir.
Como por ejemplo darse ejemplos de urbanidad
que no me atrevería a gritar
en medio de la ciudad.
Temo se den cuenta de mi exilio
y, la junta de auxilio
me convenza de las ventajas del humo
y me venda las muestras de promoción
del nuevo desodorante que no daña la piel (...)
PAZ MOLINA (1945-)
EMPECINADA
Los arquitectos (que saben ser sutiles)
alzan torres de escrúpulo perfecto.
Allí yacen los simples y desnudos.
Mi cuaderno se asusta de tu boca
orquestadora de distancias.
La reyerta es la típica maniobra
con que me azuzas y me niegas.
Pero aquí sigo con mi porfía
hincándote mi diente festivo
empecinada en tu ceguera.
BELLEZA
Agriada en mi belleza
cautiva de mi sombra
espejo de lo múltiple
me invoco.
Golpeo a mi ventana y no me escucho.
No viene nadie cuando me detengo.
Mirando atrás. Volviéndome a lo muerto.
Y preguntando.
ROSA BETTY MUÑOZ SERON (1960-)
OVEJA QUE DEFIENDE SU POSICIÓN EN EL REBAÑO
(...) Es cosa de cerrar los ojos
y algún otro sentido.
Sé de unos cuantos que salieron decididos
y perdieron batalla tras batalla.
Pienso que nadie necesita de las mías.
No tengo por qué salvar a nadie
y si de mí misma se trata
puedo decir que he vivido siglos dentro del huevo
y no me he roto las manos ni el cuello.
Tampoco he visto la sangre de otros huevos.
DIXIANA RIVERA (1948-)
¿QUIÉN SABE?
¿Quién sabe si los árboles beben su verde cuando ríen
o cuando lo transmutan por lluvia en otoño?
¿Si se puede verter un río en la no madrugada del suicida
o uno más ancho en el beso de los amantes?
Que responda el que esté cruzando el sueño de los pasos lentos.
El que esté bebiendo la hojarasca de un parque sin luces
o el que por un cerrojo espera un vaso de vino.
MADRUGADA
En la madrugada de hoy miércoles hubo diferencias de amanecidas.
En casa fue la llave del agua crujiendo desde la cocina. En la del médico vecino fue una áspera
metralleta sobre la reja.
Toda la noche los cucos de todos los cuentos de todos los tiempos corrieron sobre los tejados de
la población. No sólo se materializaron: cantaron sordamente entre la cara atónita del cura y su
Virgen María.
Esta madrugada no hubo pan caliente en aquellas casas, pero aún si lo hubiera habido, las
quijadas se olvidaron bajo las ruedas de las tanquetas y bajo ese extraño llanto casi no-lágrima
de los que hemos olvidado.
NATASHA VALDÉS (1950-)
INSONDABLE
Porque este otoño
vuelvo a inundarlo con mis gritos,
me sumerjo
en el insondable azul de tus miradas
que viajan
por la geografía de mis muslos
reconociendo
que el único territorio virgen
que me quedaba es el de la calma y allí nunca
tú entrarás.
Lamento por la patria
¿Qué hacer por esta desnuda patria?
Desvalida hija que me han robado,
huérfana que me extiende el dolor
a la salida de los cines,
prematuros ancianos que estacionan
autos japoneses y un hambre larga.
Infancia madurada en las esquinas
limpiando parabrisas, comerciando
cuerpo y alma al enemigo. (...)
ELIANA VÁSQUEZ (1949-)
TEJIDO
Todo puedes hacer en un tejido:
el pan con un hilo de harina
o el mar con una hebra de agua.
Tejamos sábanas de hospitales
y panes y peces de adviento
para el tercer mundo.
¿Vivimos en el primero?
Busquemos agujas
para tejer el canto.
NOVENAS
Rezadora del orégano
me amparo en las novenas de las flores.
Unas notas escalan
mi petición.
Vengo por años de carneros,
de zarzas ardiendo
y el agua sin derramar mi mano
¿con qué hacemos la cruz de cada día?






































