
GOMBROWICZIDAS
KONSTANTY JELENSKI Y WITOLD GOMBROWICZ
por Juan Carlos Gómez
"A veces asocio
a Jelenski (que al parecer es un refinado hombre de mundo) con la
proletaria sencillez de un soldado..., es decir, tengo la sensación de
que su facilidad es la facilidad ante la lucha, ante la muerte... Que
ambos somos, como soldados en las trincheras, al mismo tiempo fútiles y
trágicos"
El Príncipe Bastardo fue diplomático antes de la guerra,
integrante del ejército polaco que combatió en Francia contra los nazis
por la liberación de Europa, miembro sobresaliente del mundo artístico
parisino de posguerra, y fue también el primer gombrowiczida que
apareció en el mundo y el primero con el que tuve correspondencia.
Dice
Gombrowicz que sus relaciones con Konstanty Jelenski se habían vuelto
distendidas, que se habían empezado a sentir realmente cómodos a partir
del momento en que habían descubierto una tatarabuela común.
El
lugar en el que le abrieron las puertas de la cárcel a Gombrowicz fue
París, pero no fue el Príncipe Bastardo polaco sino el francés Bondy
quien se las abrió a "Ferdydurke", quién le podía creer un polaco si,
como dice Dostoievski, se declaran condes en cuanto pisan suelo
extranjero.
"Ando
enloquecido, Ferdy aparece el 10 de noviembre en París, precedida por
una publicación de Lettres nouvelles, ahora ocurre que sin avisarme han
metido en el libro un prefacio, lo que me enfureció, mandé telegrama
exigiendo que lo saquen a toda costa, el príncipe se enfermó, Nadeau
asustadísimo, ahora después leí otra vez el prefacio y me pareció tan
bueno que estoy temblando que lo van a sacar y ya mandé otro telegrama.
Ahora nada sé, todo está en manos de Dios"
El prefacio lo había
escrito el Príncipe Bastardo, un texto que finalmente apareció en la
edición francesa de "Ferdydurke". Para interpretar "Pornografía"
Jelenski se refiere al erotismo y a la guerra y para interpretar
"Ferdydurke" a las partes del cuerpo.
"(...) Estás
realizando una de las primeras incursiones en un dominio desdeñado por
Freud: el inconsciente físico (...) Tú das prueba de una inmensa
intuición (no se hasta que punto consciente) estableciendo una ecuación
entre el erotismo y la guerra"
El Príncipe Bastardo le manda una
carta a "Wiadomosci" en la que se arriesga a afirmar que las ideas de
Gombrowicz tienen un cierto parentesco con las de Pirandello y también
con las de Sartre.
"Por si acaso prefiero no parecerme a nadie, y
aunque la idea no es más que uno de los elementos del arte a veces ha
ocurrido que una idea de lo más trivial como ‘el amor santifica’ o ‘la
vida es bella’ ha servido de punto de partida para una obra que
deslumbra por su inspiración y sorprende por su originalidad y fuerza
(...)"
"Por sí mismas no son nada, pueden tener importancia
sólo en razón del modo en que han sido percibidas y espiritualmente
explotadas, en consideración a la altura a la que han sido elevadas y
al resplandor que desde la altura emanan. Una obra de arte no es
cuestión de una sola idea ni de un solo descubrimiento, sino que es el
resultado de miles de pequeñas inspiraciones, el producto de un hombre
que se ha instalado en su propia mina y extrae de ella mineral siempre
nuevo"
El
abismo que existe entre la idea y la vida es el hueco que Gombrowicz
utiliza para meternos el grano de maíz en el orificio bucal. En efecto,
el conflicto más importante del hombre se produce dentro de nosotros
mismos, entre dos aspiraciones fundamentales: el deseo de la forma y la
definición, y el rechazo de la forma.
La humanidad siempre
tiene que estar definiéndose y, al mismo tiempo, escabulléndose de sus
propias definiciones. La realidad no puede ser abarcada tan sólo por la
forma pues la forma no está acorde con la esencia de la vida.
Las
notas que escribía el Príncipe Bastardo sobre la obra de Gombrowicz
recorrían París como un reguero de pólvora. Durante el mayo francés
puso de relieve que la revolución de la juventud había sido anunciada
por Gombrowicz con treinta años de anticipación y que "Opereta" era una
ilustración poética de los acontecimientos de mayo.
Mi
correspondencia con el Príncipe Bastardo terminó cuando se interrumpió
la que mantenía con Gombrowicz. Por él supe que la Vaca Sagrada podía
ser una solución para que Gombrowicz sobrellevara el invierno de 1964,
y también el porqué a Gombrowicz no le había gustado el prefacio que
había escrito el Pterodáctilo para la reedición de "Ferdydurke".
El
Príncipe Bastardo vivía con la hermosa pintora argentina Leonor Fini y
con otro poeta diplomático, un ménage à trois en un departamento de dos
pisos en el Marais. Uno de los pisos estaba bellamente decorado con
muebles Regencia y pinturas de los amigos surrealistas de Leonor, el
otro lo ocupaban alrededor de treinta gatos: persas, angoras, siameses,
cuyo remolino de colores creaba su propia decoración fantasmagórica.
Leonor había hecho la escenografía de la producción francesa del
Requiem for a Nun de William Faulkner, y en la intimidad hacía
intrincados dibujos pornográficos que mostraba furtivamente a los
amigos mientras bailaba con suavidad alrededor de un cuarto.
En ese departamento recibieron a Gombrowicz cuando llegó a París después de su alejamiento de la Argentina.
"Las damas mas distinguidas gritaban ‘ah, que felicidad, la suya!’ cuando Leonor Fini les anunciaba mi presencia en su casa"
La
vida del Príncipe Bastardo no tuvo un final feliz, murió de Sida en
1987, un año después de que el virus recibiera el nombre que tiene hoy:
VIH. En esa época la gente temía acercarse al los infectados pues aún
no se conocían bien las vías de contagio y en general se consideraba
que el estilo de vida depravado de los homosexuales era responsable de
la enfermedad.






































