POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Al leer los poemas del libro Rascacielos del joven poeta Enrique Winter -1982- , me evoco una viaje a Mèxico hace un par de años atràs . El caos y el delirio de Ciudad de Mèxico y la imagen del escritor Roberto Bolaño , entro en mi mente y recorde aquel mensaje que lei en un muro - Bebe el mejor tequila de tu vida en los altares de la gloria . La poesìa es lo màs importante , no podemos vivir sin ella .En cada uno de los poemas de Rascacielos esta presente el sentido de una cierta desesperanza , miedo a la soledad y la tristeza de la vida urbana y el tedio de vivir cada dìa , sin una cuota de emociòn . Es una suerte de desamor en el intento de las relaciones afectivas . El lector cae en unas ansias de explorar màs allà de los versos . Se navega en un mundo que esta presente y que de algunas maneras tratamos de esquivar . Un vaso de tequila vale estas lecturas . El poeta maneja un lenguaje simple y pulcro , pero a la vez estremece al lector de poesìa màs ansioso y ves que a travès de la voz del poeta , hay un muro invisible entre el entorno real y el estado de ensoñamiento en busca de un aliento de vida . Rascacielos me anima a leer màs los textos de Enrique . Estuve presente en la presentaciòn del libro en la ciudad de Talca y no quede indiferente , frente a los poemas . Aqui algunos poemas .
LAS PATAS DE LOS PÀJAROS
Calientes como el universo antes de armar galaxias
y comprimidos como ese universo , cual saco de dormir en la mochila
a punto de estallar
como quien pinta el altiplano mirando al sol de frente
o quien decide mientras corre buscar su muerte en otro sitio ;
jugamos a engañarnos ,
alzando el velo de otras novias como neblina que al volcàn levanta ,
la bufanda es el yugo que ha tejido la sobra de cariño y de minutos ,
el vapor que madruga en las colinas .
Y recorremos los destrozos , asì pisando lava
donde la noche es nuestra lengua y es nuestros dedos ,
todo lo que se escapa de nosotros:
el sudor y las làgrimas , el semen
en las piernas delgadas y sin garbo
de flamencos rosados en al altura , picoteando los restos ,
doblando el cuello hacia nuestra espalda ,
rascàndonos la tarde con las uñas de pàjaras tan nuevas
como lagos congelados
apareciendo allì donde aleteàbamos las aguas .
BOCINAZOS
El bandejòn central , uno pequeño
para Ciudad de Mèxico , soporta a duras penas las dos calles ,
como un hombre que carga un balde de agua en cada hombro .
La que serìa su cabeza
recoge a un niño que dibuja
a otro niño en su cuaderno.
MERLINA
Merlina , su camiòn dice Merlina
y ambas esposas en Guadalajara
creen que es por la niña de Los Locos Addams .
Claro , se enamorò de ella
antes que de la lìnea de las autopistas
que continùa sobre el escritorio
y en la pelusa de Merlina , la boricua de Houston .
Que ni siquiera llama interrumpiendo a la noche en su crujido
de catre de camiòn , en sus luces apenas y en su blanda
consistencia de catre de camiòn ,
como las otras que se rìen y lo conocen demasiado
para trancar la puerta del negocio .
Las que saben por què bautizò asì su màquina
y le ruegan a Fàtima que un dìa
ese camiòn se llame como ellas .
VANGUARDIA
Los jòvenes poetas . Peligrosos
como artes marciales milenarias
en el gimnasio del burguès .
ELLOS Y NOSOTROS
Yo no soy mala leche ,
sino una taza de leche caliente
con chocolate amargo .






































