
LOS PIZARRONES
los pizarrones son nuestros verdaderos profesores
siempre hay uno
el conocimiento escolar es asì: lizo, oscuro, enmarcado y con un clavo para colgar la almohadilla
...cuando estaba en septimo básico, de una patá voladora tiré el pizarrón al suelo
sonó fuerte
mis compañeros quedaron asustados
fue como derrepente
derrepente ví el pizarrón, corrí y le pegué con mi patada voladora
cayó y casi aplasta a dos
al ver los ojos encrispados de mis amigos
aceleré el pulso y esperé
todos esperamos ya saben qué, o a quien,
llegó la dire gritando como siempre: ¡qué pasó aquí!????
yo más asustado que la mierda di un paso atrás
ningun compañero me acusó
ser sapos no era nuestra astusia
- se calló sola - dijo alguien - hace rato que estaba suelta
estabamos en septimo básico
ahora yo protejo mi pizarrón de las patas voladoras que cada vez son menos en las escuelas
los niños fobos comen sus embelecos y las niñas miran revistas que valen más que un diccionario
o que una novela corta
o que un cepillo de dientes
o que un condón...
ahora protejo al pizarrón
los profesores miramos a los alumnos desde las ventanas de nuestras salas
cada uno cuidando su pizarrón de las patas voladoras que a pesar de ser menos, todavía existen
latentes
como los gritos de la dire que ahora son menos porque cada vez es menos el tiempo que se le ve
cuando ya la escuela queda sola
las pizarras no se borran a sí mismas
las pizarras ni se hablan, imitando el gesto de sus protectores.
las pizarras se embriagan encerradas en la oscura sala de clases.
las pizarras se comen entre ellas y vuelven a colgarse en su sitio, para que las vean.
las pizarras hacen gestos de muerte sin saberlo.
las pizarras hieden sin saberlo.
las pizarras gimen un porfavor, sin saberlo.
las pizarras mienten sin saberlo.
las pizarras enseñan sin saber nada. imitando el gesto de sus protectores,
que sin saberlo, protegen sólo un ladrillo más de la pared (gracias, pink floyd)
mientras en las calles, y ojo alerta, la vida se diluye en la velocidad y la sinrazón
en la ley de una crisis programada
en lo parco de la ritualidad
en las ganas de quebrarlo todo, y ver por fin salir al sol.-
PRECISO MOMENTO
Este es el momento preciso para asustar a la gente:
Una guitarra al hombro
Un chico mirando sobre ese hombro
La sombra de esos escritos
Debe todo esto tener sabor a camino
Dispar es el tiempo, oiga,
Dispar la hermandad
Ya no se ven tantos hippies y eso está bien
Imprimir versos en tu habitación, puede ser
Fotocopiarlos en la universidad
Tirar con tus amigas y colarles los versos en sus colales
Creer en el poder
Sentir su pie, con sadomasoquista cariño
Ay, me gusta el sistema no me vendo me arriendo
Me cuelga en los sesos lo que soy capaz
Ver caer las torres gemelas una y otra vez
Gritar estoy muerto y colgar rosarios para la buena suerte
Meterle los dedos al enchufe al cadáver de pinochet
Y llevarlo al jardín de infancia donde terminé contigo, amor.-
LA POESÍA CHILENA ANIDADA EN EL PARQUE FORESTAL. Dejé de escribir poemas en el parque forestal No porque fuera inútil pegar ellos mismos en los árboles O revolotear como mariposa por entre los bares del bellavista Sino porque un día cualquiera los pacos me detuvieron Me requisaron los libros del paño Y me mandaron directo al silencio Al enfrentarse cara a cara con los padres del poeta Aquellos seres humanos, realmente humanos Que ignoran que en el parque forestal De vez en cuando Sobre todo a comienzos de década Alguien pega poemas en sus árboles Creyendo ver en aquello alguna victoria Entonces partí a saborear un primero de mayo Las banderas rojinegras que gritaban: ¡atento, atento fascista Que todo el territorio Se vuelve anarquista! Un gusto a jalé me quedó en la garganta Fui una esquirla que evitaba la entrada del guanaco En un callejón de estación central Terminé saboreando sólo, solitario sin emblema, Los limones que algún alguien, incierto alguien, Dejó bajo mis ojos que ya de lágrimas no se quejaban Dos minutos mirando el cielo Dos minutos mirando el pavimento Algo de barro había sin saber por qué Era la astucia del chileno que poco a poco se pierde En las pisaderas de los buses del transantiago El mismo canto de la violeta que hoy se celebra Se siente ajena a las pantallas en el metro A las pantallas en los bolsillos de los mismos chilenos Una mierda que ya compramos Una mierda bañada en oro con diamantes incrustados Una mierda que nos vislumbra y afeita el canto gastado Que poco queda Poco queda Entonces vi partir mis maletas tras de mí Una chica ausente me dijo adiós sin saber que no volvería Los poemas jamás pegados en los árboles del parque Lanzaban urras, sabiendo su anulado porvenir Entonces las mismas manos de papá que un día voltearon el rostro Para no oír los rezos de su hijo Hoy daban las gracias por partir Por cumplir la marcha que anidada se podría en el centro de la casa propia Que fue la única lucha que conoció el pueblo chileno de los 80 Y ya no había banderas rojinegras Ni siquiera la verdeamarrilloyrojo que tierno había regalado el rasta Aquella en una volada se había escapado Quizás evitando desde antes La calma que hoy reina La calma que no es tal Hay un temblor constante en el teclear Se tambalea la aurora cuando me ve mirarle Se tambalea el silencio cuando me ve callar Voy al choque sin que nadie lo sepa Y llevo una carga cada día más liviana Pero a la vez, cada día más enorme Y entiendo ahora Que no es por peso que las cosas caen Sino por el tamaño que evidencia al gigante Cosa es de ver los grandes poemas de la poesía chilena Nada que ver con el hai ku O con frases para postal La poesía chilena está hecha de gigantes poemas Algunos que cubren hojas sin decir nada Pero nos revelan las angustias verdaderas De quien un día dejó de amarrar sus versos A los árboles de forestal Y partió sin saberlo A escribir desde lejos para que alguien los leyera ahí ¿en que otro sitio se lee el poema? ¿en que otro sitio del país está la poesía chilena actual? Entonces me miro de soslayo por entre estas líneas Sintiendo ya el temblor del ocaso Hay una amalgama suelta en todo poeta Que hoy hace gárgaras en las calles solitarias De pueblos extraños en el chile que no es santiago Ni el parque forestal Pero que llegará allí Como llegan los ebrios luego de una larga tomatera En la casa de un amigo nuevo Como llegan a reencontrarse los amantes Luego de que uno de ellos decidiera casarse por su cuenta O como llegan los turistas pensando que eso es chile Una larga y angosta franja con unos cuantos árboles Pero con todo el amor y la angustia del país. Y así como el poema este no acaba nunca Porque más allá de él se perpetua en quien lo lee Y en quien lo escribe El mismo parque aún revolotea en la cabeza De todos los que en ella han dormido la siesta ebria de la poesía.- David Santos Arrieta desde Monte Patria.






































