
CENA PARA DOS.
Germán, encendió las velas de su comedor con un mechero de plástico, de un bar valenciano, con la dirección impresa por ambas caras. Luego, se sentó en su sillón favorito, y procedió ha encender su puro "Cohíbas", siguiendo, minuciosamente su ritual. Primero, cortó con el cortador especial, la punta. Luego, calentó, el puro con su vela, correspondiente, para encender el habanos, con una laminita de cedro, cortada por la mitad. Ya encendido, dio una calada profunda al puro, y se recostó, sobre el respaldo. La vida, valía la pena vivirla, si señor, su puro, su whiskie "CHIVAS REGAL, 24 YEARS OLD", y su mujer, arriba arreglandose para la cena. Si la vida valía la pena vivirla. Unos suaves taconeos, le devolvieron a la realidad, era Amparo, totalmente arreglada, ya. El caballero, silbó lenta y prolongadamente, mientras su cuerpo reaccionaba en positivo, y hacía un circulo con su dedo indice derecho, indicando a su mujer, que se diera la vuelta. Marían obedeció gustosamente, girando con lentitud sobre sus talones. Había escogido, un vestido largo de seda negra, con un amplio escote, en la espalda, que terminaba en la rabadilla. Un collar y un brazalete de coral rojo y plata, completaban el sencillo pero lujoso atuendo femenino. Además, Amparo se había peinado y maquillado especialmente para la ocasión. Para finalizar, unas sandalias, de tacón altisímo, era el complemento ideal, para su vestido.
--¡Estás bellisíma, hoy, nena...!.--exclamó, orgulloso, el hombre.
--Tú también te has esmerado, y mucho, para la ocasión, ¿eh, Requena, colega?.--aseveró la joven, mientras su marido se golpeaba con suavidad sus muslos.
--La ocasión lo merecía, nena.--dijo el hombre, mientras que su esposa se sentaba es sus rodillas, y ella notaba la favorable reacción que causaba en su marido.--Ésta idea tuya de celebrar una cena solo para los dos, es excelente, Marían.--afirmó Germán, abrazando delicada y suavemente a su mujer.
Amparo, mientras tanto, cogió de las orejas a su marido, e inclinó la cabeza hacía ella, y le besó en el cogote, sobre el ya escaso y ralo pelo de su esposo, casi un sedoso casquete de cabello gris. Luego le besó la frente, la naríz aguileña, y finalmente, en la boca, fundiendose en un tierno y apasionado beso.
--¿Quieres hacerlo, ahora, Maríam, nena?.--invitó Germán a su mujer, con gentileza.
--No, luego, gracias German.--denegó la joven revolviendo el escaso cabello de su marido.--Prefiero, cenar, antes chiqui.--dijo Amparo, levantandose, y dando la mano a su marido. Germán, afirmó con la cabeza, a la vez que se levantaba, y cogió a su mujer de la cintura. Maríam apoyó, con ternura su cabeza, junto al hombro derecho del hombre, diigiendose ambos a la mesa. Germán, retiró la silla, con caballerosidad a su mujer, y le besó en la mano.--¡Que aproveche, Maríam, nena...!.-- invitó el hombre.
--Muchas gracias, Germán.--sonrió la joven ampliamente agradeciendo, a su esposo de ésta manera el gesto de su marido, hacía ella.
--Me voy a calentar la sopa, y ahora vengo, nena.--indicó el hombre sirviendo, un poco de vino tinto a su mujer.
--Vale, Germán.--dio su permiso coloquialmente a su esposo, Amparo, cogiendo la copa que le había servido su marido.
Germán, se marchó a la cocina, a calentar la sopa. La cena, consistía, en unos entrantes de foie-gràs autentico, caviar iraní, sobre blinis y ostras. Sopa cubierta valenciana (caldo de cocido, menudillos, diminutas bolitas de carne picada, y pan tostado). Solomillo de cerdo iberico, con foie, envuelto en hojaldre, ensalada de lechugas variadas, con salsa de Pedro Ximénez, que ha Amparo le encantaba. Para postre, unas suaves y delicadas, natillas caseras, con su galletita y todo. Todo al gusto de Amparo. La joven, leyó el menú, impreso, por el mismo Germán, con unas octavillas de color sepia. "¡Pobre y buen Germán, vive por y para mi, en exclusiva. ¿Y tú que clegaa, je?. Pues, lo mismo, morena resalada". se dijo la joven, emocionada. Los pasos ligeros de Germán, empujando el carrito de la comida, la distrajeron.
--Ya estoy aquí, nena, con la cena. Ahora, sí que aproveche.--dijo el hombre, volviendo a servir el vino.
--Por los dos.-- dijo Amparo.
Hasta la mesa se había vestido de lujo. con el mejor mantel de la pareja, y la vajilla más bonita que tenian. Algunos pétalos de rosas, completaban la decoración.
--Te has esmerado, Germán, colega.--piropeó la joven, a su marido.
--¡Tonta...!.--regañó, informalmente a su mujer.--¿Cenamos...?.--invitó el caballero a su mujer.
--Sí, eso...-aceptó, la joven.
Cada uno se aplicó a su cena, por el momento, aunque, luego comentaron las incidencias de la semana. Cuando terminaron, Amparo recogió, y Germán volvió a encender el puro, que había, apagado antes de cenar. Amparo, cogió el mando de la cadena musical, y la puso en marcha, con un C.D. de Chris Spheeris, e invitó a bailar a su marido, quien aceptó, apagando otra vez el puro. Cuando se acercó a su mujer, de nuevo su cuerpo reaccionó, Maríam sonrió picaramente. Bailarón un poco, y Germán, besó en el cuello a su mujer, con pasión, mientras, le pasaba el brazo derecho por las nalgas de su mujer. Ella se dejo caer sobre el brazo, y Germán, la levantó, como si fuera una plumita. En el dormitorio de la pareja, desarrollaron el antiquisímo ritual amoroso entre un hombre y una mujer.







































FElicidades AMPARO!..un beso.
El personaje del seños del cohçibas me recuerda muchimo a alguien..espero segas con este cuaeto..