
GOMBROWICZIDAS
LA DESNUDEZ Y EL CONOCIMIENTO
por Juan Carlos Gómez
La desnudez es una idea
que rondaba en la cabeza de Gombrowicz, una idea que se le aliaba la
más de las veces con la juventud para librar su constante batalla con
la forma. Gombrowicz nos presenta por primera vez la idea de la
desnudez en "Aurora".
Con la aparición de Ferdydurke Gombrowicz
decide publicar una revista a la que llamó "Aurora". El vocablo aurora
formaba parte de aquellas palabras e ideas, como Poesía Pura y
Perfección, que Gombrowicz detestaba.
La revista era un panfleto
escrito en plan humorístico, una farsa estudiantil, teatral y vulgar.
En esta revista Gombrowicz hace una publicidad canina distribuida
armoniosamente a lo largo de todo el texto, y sigue ejercitándose en su
aspiración central: la destrucción de la forma en todas sus formas.
Para
destruir la forma de la palabra recurre en este número de "Aurora" a un
relato en el que un escritor escrupuloso va ajustándose estrictamente a
los cánones de las palabras y termina transformando el lenguaje de los
protagonistas, una señora y su mucamo, en un griterío de gallinas.
La
majestad rotunda del cuerpo vestido también era un gran enemigo de
Gombrowicz. Las partes del cuerpo que aparecen en "Ferdydurke", entre
las que reina el culo, deben ser desacreditadas, y no hay recurso al
que no eche mano en esta novela para conseguir este propósito.
En
"Aurora" se vale de un pequeño número teatral para mostrar qué cosas
ocurren cuando la majestad de un cuerpo vestido decide desnudarse. La
acción se desarrolla en un banquete muy distinguido entre dos
personajes: el Orador y el Público.
El Orador: L’eternel sourire dans lequel la grace et l’ingence... (y se quita la corbata).
El Público: algo extrañado.
El Orador: La clarte de la pensee et l’insuperable exprit de la mesure... (y se quita los zapatos).
El Público: más
extrañado.
El Orador: L’elegance exquise et le charme... (y se quita el saco)
El Público: muy extrañado.
El Orador: La distinction, le tact et la finesse unies au bon gout... (y se quita los pantalones).
El Público: se levanta.
El Orador: La cravate, le veston, les bottines et les pantalons... (y se quita todo lo demás). Telón.
La
idea sobre la desnudez que tiene Gombrowicz marcha a contramano de la
iglesia. Al contrario de lo que le ocurre a él la iglesia le teme a la
desnudez, sin embargo no es enemiga de la desnudez ni por el pecado ni
por la vergüenza, sino porque la desnudez amengua el deseo sexual y
atenta contra el mandato divino: creced y multiplicaos.
Gombrowicz
se propuso liberar a los hombre desnudándolos, con una desnudez parcial
o total, pero desnudándolos. En el primer proyecto intentó liberarlos
descalzándolos, es decir, dejándoles los pies desnudos, pero esta
bosquejo le pareció de alcances reducidos y no llegó a convertirlo en
obra, le sirvió sin embargo de base para un segundo intento de alcances
más amplios en el que la desnudez abarca el cuerpo entero. Al proyecto
le llamó "Historia" y a la obra "Opereta".
En
esta pieza teatral Gombrowicz abandona su intento de transformarse en
un ser maduro y se queda a solas con esa conciencia agudísima que lo
acompañó toda su vida, una conciencia que toma el lugar de la madurez y
se encarna en un ser inmaduro que no logra ponerse a su altura. El
camino hacia la madurez le ha sido cortado, se vuelve viejo, un viejo
inmaduro que sueña con una juventud desnuda.
A juicio de Gombrowicz
los archienemigos de la desnudez son los parisinos, en cambio parecen
contentos disfrutando de su fealdad. Su sensibilidad, en vez de
desahogarse en la desnudez, se ha posado en los afeites; la belleza de
París está puesta en las estatuas y parece que los parisinos han
renunciado con alegría a la belleza joven y desnuda.
La belleza que se adquiera en la madurez
es incompleta, mancillada por la falta de juventud, por eso la belleza
joven es una belleza desnuda, la única que no necesita avergonzarse de
sí misma.
La desnudez es una idea que gira alrededor de la
cabeza del hombre desde hace muchos siglos. Acteón era un cazador que
sorprendió a la hermosa Diana bañándose desnuda. Se quedó mirándola
fascinado por su belleza, la diosa se irritó, lo convirtió en ciervo y
fue devorado por sus propios perros.
En "El ser y la nada",
Sartre, al que no le alcanzaban los complejos de Edipo y de
inferioridad, se inventó otros dos: el de Acteón y el de Jonás. El de
Acteón está relacionado con la mirada curiosa y lasciva de la desnudez
humana cuya sublimación es el origen de toda búsqueda.
Para
Sartre, la esencia de las relaciones humanas, incluido el amor, es una
tentativa de posesionarse de la libertad del otro, de esclavizarlo.
Pero esta actividad de apropiación del hombre
no está relacionada solamente con las personas sino también con las
cosas. El conocimiento, en el sentido de descubrimiento de la verdad,
es un cazador que sorprende una desnudez blanca y virgen, para robarla,
apropiarse de ella y violarla con la mirada. El conocimiento o
descubrimiento de la verdad es un modo de apropiación, es algo análogo
a la posesión carnal que nos ofrece la seductora imagen de un cuerpo
desnudo que es perpetuamente poseído y perpetuamente nuevo, y en el
cual la posesión no deja rastro alguno.
Casi veinte años después de
la aparición de "Aurora", de la que lamentablemente se editó un solo
número, Gombrowicz confronta otra vez, ahora en los diarios, al
refinamiento de las máscaras humanas con la desnudez.
El relato
que hace en los diarios sobre el día en que se bajó los pantalones en
un restaurante de París no parece cierto –no era capaz de ponerse un
traje de baño cuando iba a la playa– pero las consecuencias que saca no
están tan mal que digamos.
Estaba
almorzando en un local muy distinguido a orillas del Sena conversando
animadamente con gente del ambiente literario: –¡Quién es ese escritor;
–Es un escritor eminente; –Sí, eminente, pero ¿quién es?; –Viene del
surrealismo y se pasó al objetivismo; –Muy bien, objetivismo, pero
¿quién es?; –Pertenece al grupo Melpomène; –No tengo nada en contra de
Melpomène, pero ¿quién es?; –Una combinación de géneros: el argot con
una metafísica de elementos fantásticos; –Sí, la combinación me parece
bien, pero ¿quién es?; –Cuatro años atrás le concedieron el Prix St.
Eustache..., y tú cómo te consideras; –Yo no soy escritor, ni miembro
de nada, ni metafísico ni ensayista, soy yo mismo, libre,
independiente, vivo...; –Ah, sí, eres existencialista.
Los
contertulios estaban turbados con la mirada ingenua de Gombrowicz que
les traspasaba la ropa, y es aquí cuando decide hacer un experimento
crucial para poner en juego la desnudez: se empieza a bajar los
pantalones.
"(...)
cundió el pánico, salieron corriendo por puertas y ventanas. Me quedé
solo. El restaurante estaba desierto, hasta los cocineros habían
huido... Sólo entonces me di cuenta de lo que estaba haciendo, de lo
que pasaba..., y me quedé así, hecho un tonto, con una pernera puesta y
la otra en la mano"
Era muy difícil pescarlo a Gombrowicz sin saco,
pero en la foto aparece sin saco y sin corbata, aunque no parece puesto
en una situación cercana a la del banquete en "Aurora", ni a la del
restaurante de París.






































