
GOMBROWICZIDAS
WITOLD GOMBROWICZ Y JEAN GENET
Gombrowicz tuvo que abandonar dos proyectos literarios fundamentales: una obra cuyo tema era el dolor encarnado en una mosca, y otra sobre sus experiencias homosexuales de Retiro. La enfermedad, en el caso del dolor, y el pudor, en el caso de la homosexualidad, fueron las causas de esta frustración. ¿Pero por qué no escribió Gombrowicz una novela sobre Retiro?
Antes de llegar a París Gombrowicz no conocía a Genet, pero la lectura de "Pompas fúnebres" y la historia de su vida privada se le asociaron inmediatamente con Retiro.
"¡Genet! ¡Genet! Imaginaos qué vergüenza, se me pegó ese pederasta y me seguía a todas partes; iba yo con unos conocidos y allí estaba bajo un farol, como si me llamara... ¡haciéndome señas! ¡Como si fuéramos del mismo club! ¡Qué descrédito! ¡Y también la posibilidad del chantaje! Antes de salir del hotel miraba por la ventana..., no estaba..., salía... ¡y helo allí! ¡Su espalda encorvada me hacía guiños!"
Gombrowicz habla del chantaje por si a alguien se le ocurriera pensar que su "Pornografía" tuviera algo que ver con algún devaneo suyo con Genet. Pero, no, cuando terminó esa novela en 1958 no conocía a Genet.
"Pompas fúnebres" es la tercera novela de Jean Genet y la primera que escribió fuera de la cárcel, con la intención expresa de rendirle homenaje a su joven amante Jean Decairn, combatiente de la Resistencia muerto en las barricadas de París en los días de la liberación. Pero, si ésta es la meta confesada de Genet, el libro tiene también propósitos secundarios no tan previsibles. En una fusión realmente perturbadora de códigos poéticos, el amor obsceno y el amor envuelto en un tornado de pétalos de rosa se mezclan en una representación que busca, no sólo un nuevo lenguaje, sino también nuevas reglas de vida.
"Pompas fúnebres", escrita ya fuera de la cárcel, es otra muestra ejemplar de la implacable belleza del alud existencial que Genet precipitó sobre todo y sobre todos.
Si el "De Profundis" de Oscar Wilde es una elegía al amor traicionado que aun así se mantiene vivo, "Pompas fúnebres" es una oda al amante muerto y al amor todavía vivo que mezcla lirismo, ternura, brutalidad y belleza desnuda, sin inhibiciones ni miedo al ridículo.
"Abrí ‘Pompas fúnebres’. ¿Mi impresión? De la guerra, de los años 1939–1945, ahí estaba el extracto más perfecto de aquel sabor atroz, jamás había leído un libro tan ‘de guerra’ como ése"
Genet convierte poéticamente la fealdad en belleza y es por eso que Gombrowicz siente inmediatamente como si él mismo hubiera inventado "Pompas fúnebres", del mismo modo que inventaba las escenas de sus libros.
Pero Genet no era un alma gemela de Gombrowicz. ¿Por qué no era un alma gemela? La respuesta la encontró en "San Genet, comediante y mártir", de Sartre. En este libro el Genet pederasta y ladrón pierde su carácter de anormal para unirse a los normales en su más profunda humanidad. Sin embargo, poco a poco, Gombrowicz empieza a tener la sensación de que o Sartre se había dejado engañar por Genet, o Genet se había engañado a sí mismo.
Sartre dice que Genet atenta contra sí mismo eligiendo ser ladrón, pederasta y malo, pero las contradicciones internas del mal hacían imposible, inclusive, la existencia de ese mal. Entonces, Genet, a través de la nada, recupera la libertad a la que había renunciado, y con ella el mundo.
Realmente, ¿existe esa elección en Genet?, Gombrowicz piensa que no. De muchacho se puso a robar porque necesitaba dinero, y se convirtió en pederasta siguiendo la voz de su cuerpo, de una manera fácil, con despreocupación e irresponsabilidad, en la vorágine de la vida, entre compañeros igualmente fáciles. Pero Sartre anda en busca de alimento para sus teorías.
El proyecto fundamental de Sartre puede llegar hasta la elección de la negación como valor. Si elijo la muerte y no la vida, todo lo que me conduce la muerte tiene un valor positivo, por ejemplo, la falta de alimentación. Ésta es la razón por la Sartre se interesa tanto en Genet, puesto que Genet eligió el mal.
A juicio de Gombrowicz esto es una tontería, pues cualquier comisario de París sabía que Genet no había elegido nada.
Había comenzado con pequeños robos, y así, por la actividad de un mecanismo imperceptible que gobierna minuto a minuto a casi todas las transformaciones humanas, se convirtió en un ladrón.
Genet incorpora el mal absoluto a su existencia mucho tiempo después de que se hiciera bribón, cuando empieza a escribir y necesita a ese mal como tema para su literatura. El ensayo de Sartre no es pues la interpretación de una existencia sino la interpretación de una interpretación de la existencia
A pesar de que Genet intentaba, igual que Gombrowicz, convertir la belleza joven en la belleza suprema, pasaba por alto que la juventud es ante todo, y en su esencia más profunda, alivio, insuficiencia y algo que nunca alcanza una existencia plena, es un estado intermedio que facilita y absuelve.
Pero para Genet la juventud es crimen, crueldad, pecado, santidad y tortura, y no una insuficiencia que no alcanza la existencia plena.
"¡Ese monje pecador, santo, criminal y verdugo abordaba a la juventud con un cuchillo para volverla horrible y llevarla al extremismo!"
Su intento de divinizar la juventud acabó precipitándose en el infierno y el pecado y, por consiguiente, en la moral y en la cultura.
"¡Ah, París! ¿No conseguiremos nunca ni tú, ni Sartre, ni Genet, ni yo, ni todos nosotros, detenernos en ese camino, cada vez más pedregoso, que lleva a la maestría? ¿Nunca una sola mirada hacia atrás? ¡Ah, Argentina! ¿Acaso el pasado es inaccesible?"
Poco antes de su muerte, en la última entrevista, Gombrowicz habla de Genet.
"Evidentemente, Genet es un gran creador y, tal vez, el mejor artista francés porque ha descubierto una nueva realidad. En la obra de Genet nos encontramos con una belleza ruinosa, una belleza sucia, inferior y perseguida. A mis ojos es un gran descubrimiento, una belleza moderna; eso es lo que ahora y en el porvenir va a atraernos y no la belleza de una madona de Rafael, que para nosotros resulta terriblemente aburrida porque la perfección aburre. Sólo interesa lo que florece... Hay otra cosa en Genet que tiene mucha fuerza, y es que une la belleza a la fealdad. Ha mostrado el reverso de la medalla, ha encontrado una potente unión entre el aspecto positivo de la belleza y su aspecto negro"
Gombrowicz le hizo lugar a su homosexualidad en su obra artística de una manera profunda, consciente pero velada, y el resultado fue bueno, muy bueno. Sin embargo él quería encontrarle un lugar más amplio a su homosexualidad, menos oculto y más directo, este segundo propósito no lo alcanzó. Su impotencia para darle apariencia de bellas y espirituales a las relaciones sexuales que mantenía con los jóvenes le producía vergüenza y lo hacía sentir culpable. Este sentimiento de culpa lo acompañó toda la vida, era una culpa que tenía dos orígenes: el de la vergüenza que le causaba su homosexualidad y el de la impotencia para transformar su homosexualidad en belleza, y es quizás por esto que no pudo escribir esa obra sobre Retiro.





































