Alcoba
Doy vueltas,
Vueltas doy,
Doy vueltas,
Agazapado entre las ropas de tu armario,
Junto a la niñez que engavetaste,
La que le hace cosquillas al recuerdo.
Con mis dientes los tambores amordazo,
Amordazo los tambores de mi pecho,
Respiro por la piel,
Por los poros,
Por el pelo,
Morbosamente ansioso de verte entrar en tu
alcoba.
Contemplo la nieve de tus piernas,
La canela que custodian tus pestañas,
La gracia con que buscas la pijama.
Crecen mis ansias de salir de este escondite,
De abrazarte,
De beberte
G
O
T
A
A
G
O
T
A
Como elixir exquisito.
¿Por qué le preguntas al espejo acerca del
silencio de tus senos?
Date cuenta que tan sólo me atrapa el
atardecer de tus cabellos.
Pero date cuenta.
Date cuenta que de puntillas me aproximo,
Temeroso de tropezar entre las sombras,
Inspirado por el remanso de tu boca,
Entre el zumbar de mis latidos,
De tu inhalar adormitado.
¡Sólo la lumbre celeste me consiente
complacida!
De respirar dejas.
Se detienen mis latidos.
¡Por fin te robo el beso que quería desde
niño!
Un beso con sabor a nostalgia.
Un beso con el aroma de tu nombre.
Das vueltas,
Vueltas das,
Das vueltas,
Abrazas tu almohada favorita,
Murmuras el nombre de tu amado.
Mi alma escapa consternada ante la suavidad
con que tus párpados
Elevas,
Derramo la tristeza por mis ojos,
Pues escucho que susurras a la luna
Su gran indiscreción, su atrevimiento.
La osadía de estamparte un ósculo.
Dejo en tu ventana la escarcha de mis
lágrimas.
Quiero tener la dicha de ser un indiscreto.
Un atrevido.
El ladrón enamorado que te roba un beso.
Ignacio Cardenal:
12-11-08 / 10:12 p.m.
Ignacio Cardenal nació el 4 de julio de 1988 en San Salvador, El Salvador. Realizó sus estudios de educación media en el Liceo Salvadoreño y actualmente pertenece al taller literario Dos Mundos formado al interior de la Universidad Nacional de su país, en la cual ha adquirido conocimientos técnicos de poética además de los que ya posee empírcamente en narrativa, buscando abrirse un espacio como novelista.






































