
MUY BREVE HISTORIA Y RAZÓN DEL CUENTO
I
Anton Chejov, el gran cuentista ruso, señalaba -en 1886- lo siguiente sobre el relato breve: "A mi juicio, una descripción auténtica de la naturaleza debe ser muy breve y tiene que poseer especial interés". Su importante observación, sin embargo, se suma a numerosos juicios sobre el cuento y de cómo éste debe ser.
Si bien el cuento existió, en forma embrionaria durante muchísimos siglos y como forma de narración interpolada en textos clásicos, el cuento literario como tal es una creación, en Hispanoamérica, al igual que en diversos lugares del planeta, del romanticismo.
Como ente embrionario, el relato breve, la historia contada y acabada, está presente en numerosas grandes obras a través de toda la historia literaria.
Viviendo inserto el hombre en un medio en que todo era animado, personal y divino, natural también era su propensión a los mitos, a la historia de dioses y de héroes, hechos que las religiones y las viejas epopeyas explotaron.
Así nacieron los cuentos religiosos, los mágicos, los éticos, etcétera. Todo ello vive en la primitiva literatura de los pueblos.
La primera vía de comunicación del objeto (cuento) es, obviamente, a través de la vía oral, de esos testimonios (historias) orales. Muchos relatos pasarán, siglos más tarde, y con las lógicas variaciones introducidas a través del tiempo, a la escritura.
En la actualidad concebimos el cuento como el desarrollo de una historia escrita en prosa y cuya extensión es breve. Al revisar, sin embargo, las diversas variedades narrativas incluidas a través del tiempo en este ámbito literario, la anterior descripción puede parecer estrecha e incorrecta, pero, de todas maneras, lo señalado nos ofrece el aspecto arquetípico del género.
Complicado resulta hablar de la real extensión del cuento: algunos eruditos y cuentistas han coincidido en fijar una longitud máxima de quince mil palabras, que es aproximadamente la dimensión de "El capote" de Gogol, obra clásica en la evolución del género literario señalado. Sin embargo ese tope ha sido superado muy ampliamente por algunos "cuentos largos", bastantes célebres, como "Otra vuelta de tuerca" de Henry James y "La muerte de Iván Ilich" de León Tolstoi.
Una visión muy interesante sobre la extensión del cuento la dio Edgar Allan Poe. Él señalaba que la longitud de un cuento debe medirse con un criterio temporal y psicológico, sosteniendo que el cuento debiera durar como tiempo máximo aquel que permite leerlo "de un tirón" y daba un tiempo: "de media hora a una o dos horas" o quizás un lapso un poco mayor.
Señalaba Poe que el cuento debe producir una impresión rápida y de conjunto.
Pero ni Poe ni los otros teóricos sobre lo que debe ser el cuento pueden tener -como en cualquier aspecto- la "verdad absoluta".
II
Ya señalamos que la historia del cuento es larguísima. Que los primeros autores, obviamente, son anónimos. Como anónimos son los primeros poetas, filósofos y otros creadores y visionarios de los tiempos en que la palabra escrita aún no era realidad.
La historia del cuento o relato breve parte recién con autor conocido en el siglo II antes de Nuestra Era. Se trata del griego Arístides, quien es autor de la colección "Cuentos Milesios". Desde allí y hasta el presente los grandes cuentistas suman cientos, aunque reiteramos que muchos de ellos lo son porque, en sus novelas, intercalaban historias breves que hacían la unidad de lo que ahora llamamos cuento.
Citemos a algunos grandes autores de cuentos: Bocaccio, Perrault, los hermanos Grimm, Balzac, Pushkin, Twain, France, Maupassant, Chejov, Wilde, Kipling, O'henry, Echeverría, Quiroga, Joyce, Kafka, Hemingway, Borges, Cortázar, Rulfo, Vargas Llosa, Benedetti, José Donoso y muchísimos otros.
(Parte del prólogo del libro “Cinco grandes cuentos latinoamericanos”. antología. Selección y notas de José G. Martínez Fernández. Ediciones Palabra Escrita. Santiago de Chile, 2003.)






































