LAS FEAS
TODITAS TODITAS LAS FEAS
Pablo
Delgado U.
Creer o seguir creyendo que
las feas son feas es algo relativo. Supone dar una apreciación física
cualitativa respecto de ciertos rasgos eminentes que a las claras se
manifiestan en un rostro poco agraciado. Posiblemente es entrar en una materia
estética discutible como preámbulo. Lo cierto, podríamos tratar de convencer
que una fea no es fea, pero indudablemente estaríamos frente a una tarea más
bien indecorosa o definitivamente fuera de lugar.
Por cierto, descubrir a una
fea no es tarea fácil; proponer un plan maestro posiblemente imposible. Digamos
que tenemos las herramientas necesarias para llevar adelante una estrategia y
un manejo inteligente. Nos hemos provisto de literatura relativa que trata el
tema con profesionalismo para no entrar en detalles engorrosos. Nos damos un
barniz de sabiduría que abarca buena parte del convencimiento de cómo tratar a
una fea, mejor dicho, cómo encontrar a una fea. Hemos entendido en lo más
profundo el análisis descarnado para sostener una tesis que ciertamente nos
puede llevar al fracaso. Primero, donde están las feas, con quienes se codean,
en que sitio gustan estar, como se visten, que gustos tienen, que afanes y que
acercamientos permiten es el gran argumento que tenemos. Se puede decir que
recién comienza el desafío para encaminar la tarea. No basta dilucidar,
escarbar, o posicionarse de grandes tomos empastados que relinchan en los
estantes de una biblioteca para sucumbir
en la bancada literaria de lo que no es suficiente. Una filosofía que no ha convencido a teóricos ni
a pragmáticos de cómo resolver el dilema y no dejar dudas de que existan las feas.
Procuramos avistarlas
relativamente cerca, en sitios que convocan gran multitud, en centros de
convenciones, en paseos peatonales, en alguna que otra plaza publica, pero,
¿será cierto que existen tales? Veamos, no creo que sean suficientes las
herramientas que manejamos. La ética de cómo formular tal o cual argumento para
facilitar la pesquisa, indudablemente merece ser revisada. Suponiendo
encontrarlas, estamos ambiguamente creando una expectativa demasiado alta para
considerar que no dejará secuelas posteriores.
Donde las hemos realmente
avistado, nos queda la duda; creo después de todo estar en sano juicio, dejando
unas entre comillas para eventuales especulaciones que tengan varios sentidos
de interpretación.
Las feas consecuente y
relativamente se pueden pasear donde se da la real y profunda gana, es
indudable que su espontaneidad permite dejarse ver con prontitud por quienes se
esmeran en encontrarlas, se prodigan de buena parte de vinusterios, espalgatas,
crematines, y hasta carteras con espejos de alto reflejos para desvanecer
imágenes que ciertamente consolidan su fealdad. Están concientizadas para en
menos del tiempo del que uno cree, puedan hacernos creer de que existieron o al
menos insinuaron su existencia.
Veamos entonces, permitiendo
ciertos eufemismos al respecto, que estuvieron en algún lugar como en una
catedral, en un paseo histórico o en una exposición canina que muestra a
bestias despulmigadas que no convencen ni a los propios organizadores. Entonces
concluimos que otros sitios saben de ellas, que hay una consecuencia reconocida
para permitirnos cierta especulación biselada en disponer de antecedentes,
señas, pruebas, hipótesis. Esto quiere decir que las feas se las traen y no
están para elucubrar sobre ellas, que las feas son hidalgas, que las feas no
presumen de lindas y no se atrapan en complejos edipo maníacos sin conservar su
compostura. Entonces será relativo que ellas existan o bástese decir que están
todas muertas.
Quilicura/27/10/008
Biografía.
Pablo Delgado U., se inicia tangencialmente en la literatura a partir
de O Crónica de un Territorio,
versión que merece en un certamen regional su primer premio. Entre ciertos
afanes escribe su más logrado texto Gusano
de Tierra, que quedó como finalista
en un concurso consagratorio de poesía. Afanado y escurridizo merma su
creatividad por el año 79 donde otro premio a nivel de región le otorga a Disturbio helado de una sombra, un
galardón en
Posteriormente, el año 2003 reinicia su verba
literaria vinculándose al taller del
Centro Cultural de Quilicura, donde colabora en la edición de Fragmentos para otros textos, publicación que reúne a un
número no menor de incipientes escritores como él.
Hoy es parte - como editor - de la revista
En la actualidad participa de los proyectos







































Sobre Pablo...
Pablo Delgado tiene lo que muchos escribientes quisieramos lograr: un estilo propio, el cual lo hace ser reconocido esté en el lugar que esté. Esto, unido a un manejo singular del lenguaje, buscando nuevos usos para semas ya establecidos, logra de cada texto suyo una aventura nueva con mucho que descifrar.
Me alegra leerlo aquí...
Amanda