Forma parte de Cinosargo.

Si tu interés es el arte y la cultura y en especial el mundo de las letras y deseas participar de Cinosargo, o enviar tus poemas o relatos a esta primera red de corresponsales literarios y artísticos, no importa donde estes, te invitamos a comunicarte al mail: carrollera@hotmail.com

 

FACEBOOK CINOSARGO.

images.jpg

NUESTRO BANNER

minibanner.jpg

Visitantes.

En estos momentos hay 22 personas visitando "Cinosargo"

LIBROS DE CINOSARGO

carrizales222.JPG

Intromisiones, radiogramas y telegramas de Wilfredo Carrizales - Antología de poesía y fotografía. (leer)

Cuentos de Parinacota. Autor: Juan Carlos Mamani Morales (leer) o (decargar)

 

"respirar puede ser un fracaso"

de Yamila Greco

Leer  o   descargar

 

Aguante Barreda de Alejandro Colliard

Leer   o   descargar.

 

 Antología de nuevos narradores Arica - Antofagasta

Leer    o  descargar.

gramm.JPG

Gramma: Editorial Cinosargo

reali.JPG

"Realidades Dialogantes"

Editorial Cinosargo

Visite CONTRAFUERTE

Visite La calle Passy 061

Pincha la imagen y lee en nuestra...

Dibujo1.JPG

Visite la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

La Santísima Trinidad de las 4 esquinas es un proyecto Literario de Editorial y Revista Cinosargo

Integrado por: Daniel Rojas Pachas, Violeta Fernández, Oliver Beltrán y Soledad Echegurú.

TALLER DE COMIC ENGRANAJE

TdC_LOGO_by_CrapDepot.jpg

Contenidos por fecha

lun mar mié jue vie sáb dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28

Contenido de Febrero 2010

Noticias y notas

JUEVES DE BOHEMIA LITERARIA: ENCUENTRO LITERARIO CON ALBERTO PAUCAR (leer)

Presentación de las Memorias del Traductor francés, Cluade Couffon (leer)

Presentación de los libros de poesía Instalación de Juan  W. Yufra y Mandala de Hugo Yuen.(leer)

Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010 (leer)

Estrenamos el número XX de Revista Cinosargo edición enero del 2010 (leer)

Autores

WITOLD GOMBROWICZ, MUSSOLINI, HITLER Y STALIN (leer)

CARTAS A PEPECHE (leer)

Poesía invitados

Poemas de Jorge Manzanilla (leer)

Comic, arte visual, teatro y pintura

Videos

Narrativa.

El anónimo exhibicionista secretamente enamorado (leer)

EL PAPELITO AZUL (leer)

DESPEDIDA (leer)

Filosofía y pensamiento.

GIANNI VATTIMO:  La crisis de la subjetividad de Nietzsche a Heidegger (leer)

Ensayos, crónicas y obras de nuestros autores.

Daniel Rojas Pachas

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?. (leer)

José Martínez Fernández

LOS GRANDES HÉROES DE AMÉRICA LLEGAN AL CINE ESPAÑOL (leer)

LIBERTARIOS O ANARQUISTAS (leer)

Arturo Volantines

Rodrigo Ramos Bañados

Wilfredo Carrizales

LA SALAMANDRA (leer)

Rolando Gabrielli

Salinger, la muerte del pez banana (leer)

Bolaño vs Bolaño (leer)

Arturo Ruiz

RAZONES PARA UNA POLÍTICA DE APOYO AL ARTE (leer)

Violeta Fernández Riquelme

Ignacio Cardenal

Invitados

Amanda Espejo

COMENTARIO acerca de VERBALÍA (leer)

Ana Montrosis

Presentación del libro Superhéroe de Gonzalo David Por Ana Rüsche (leer)

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias? Por Daniel  Rojas Pachas (leer)

EDICIONES ANTERIORES

EDICIÓN DE MAYO 50 NOTAS: (leer)

EDICIÓN DE JUNIO 192 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE JULIO 285 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE AGOSTO 269 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE SEPT. 250 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE OCTUBRE 173 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE NOVIEMB. 160 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE DIC. 217 NOTAS (leer)

2009

EDICIÓN DE ENERO 09 - 260 NOTAS (leer)

EDICIÓN FEBRERO 09-215 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE MARZO 09 -219 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE ABRIL 09 -207 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE MAYO 09 -180 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE JUNIO 09 -180 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE JULIO 09 - 177 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE AGOSTO 09 -151 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE SEPTIEMBRE 09 -124 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE OCTUBRE 09 -110 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE NOVIEMBRE 09 - 94 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE DICIEMBRE 09 -106 NOTAS (leer)

2010

EDICIÓN DE ENERO 2010-105 NOTAS (leer)



Webs Amigas.


bannercarrocn9.jpg
1206642274fya9.jpg

Dibujo988998.JPG
LOGORED_FINAL2_bajaPARAYOUTUBE.jpg
asolapo_logo.jpg

velocet2km8.jpg

coleg.jpg
malcinosargo.jpg
Yo pertenezco a ContenidosLocales.clrecreo2.jpg
12-2-2009 18.2.47 1.jpg
agostojunio25de2008-771934.jpg
dardo.png
tcreacionlit.jpg
mancha_1.50_negro.jpg
13-4-2009 8.4.27 1.jpg
drag.jpg
ssdsds.jpg
banner copy.jpg
3poeta.jpg
ediciona.jpg
ARIEL.jpg
213933_Nuovaimmagine2.jpg
nuevo3sa9.png
cleplr1.jpg
7yq5b0y.jpg
Biblioteca Digital Leonesa
top.jpg
palabras_diversas.jpg
novawk9.jpg
caz8lx2.jpg

botonmorrocotudogk0.jpgdocbh6.jpg
dibujo15ge1.jpg
titulo_deshonoris_01.jpg
heroedevinetaup0.jpg
seatrj3.jpg
futurista12ay5.jpg
LogoLetrasdeChile.jpg
Salc_Logo.jpg
logo_sech.jpg

78ux6.jpg
Contador
ON-line desde el 17/05/2008

La página de concursos

Cargando contenidos...

El Naturalismo en el arte

Enviado por Corresponsal cinosargo el 11/11/2008 a las 0:14
Corresponsal cinosargo

00035212.jpg



I.

Es un hecho indudable que toda innovación producida en cualquiera de las esferas del pensamiento humano trasciende inmediatamente a todas las demás. Nunca se ha dado el caso de que una doctrina nueva, que aparece en el campo de la filosofía o de la ciencia, no trascienda al punto a todas las manifestaciones del pensamiento y de la vida, sin duda porque así lo exige el carácter orgánico de la humana naturaleza. A nuestra vista se está verificando actualmente un hecho que es la demostración palpable de lo que aseguramos. El movimiento revolucionario que en el terreno de las ciencias experimentales y filosóficas se realiza, bajo los diferentes nombres de positivismo, realismo, naturalismo, evolucionismo y otros semejantes, no se limita al espacio en que se produjo primeramente, sino que se extiende a la vida entera y a todas partes lleva su influencia. Estudiar su manifestación en el arte es el objeto del presente trabajo.

Terminada por una especie de conciliación la encarnizada guerra entre el clasicismo y el romanticismo, hallábase el arte en cierto estado de relativo reposo, cuando de repente surgieron en él nuevas tendencias y aspiraciones nuevas que, bajo el nombre de realismo primero y de naturalismo después, han iniciado un período de lucha y desasosiego, del cual ha de surgir una profunda transformación del arte, a la que acompañará seguramente una renovación total de la estética. En la pintura, en la escultura, en la música y en la poesía, el movimiento revolucionario está iniciado, representándole en las dos primeras los realistas y los impresionistas, en la tercera la escuela de Wagner, y en la ultima el nuevo lirismo, los dramaturgos realistas y los partidarios de la novela naturalista, hoy acaudillados por Emilio Zola.

La nueva revolución coincide con el movimiento romántico en la protesta contra la rutina académica, la tiranía de las reglas y preceptos y las imposiciones de la tradición clásica, y por consiguiente, en el espíritu de libertad que la anima.

La imitación servil del modelo consagrado, la sujeción al canon oficial, el principio de autoridad en el arte, la fórmula tradicional, el precepto empírico e inmutable, son trabas tan aborrecibles para la nueva escuela como lo fueron para las batalladoras huestes del romanticismo; el arte académico, oficial, erudito y artificioso, que ahoga la personalidad del artista, mata la inspiración y la originalidad e impide el progreso del gusto, objeto es de sus encarnizados ataques; pero el principio a nombre del cual se levanta en armas nada tiene de común con el que alentaba a los románticos. ¡Cosa singular! La nueva escuela, furiosa enemiga del clasicismo académico, enarbola, sin embargo, la misma bandera que éste, y su programa en nada difiere del que desarrollaron los preceptistas del siglo XVIII. La imitación de la naturaleza, proclamada, aunque jamás realizada, por los clásicos, es el lema de la revolución novísima; lema que en nada se parece al idealismo desenfrenado que los románticos aclamaron como fórmula de emancipación.

Para los románticos el arte era, ante todo, la realización sensible de lo ideal. La inspiración y la fantasía del artista, abandonadas a sí propias y no encerradas en límite alguno, debían disponer de la libertad necesaria para encarnar en formas artísticas sus concepciones, cualesquiera que fuesen. Era la realidad materia que a su antojo manejaba el artista, según las exigencias de su inspiración libérrima, y ninguna obligación había para él de amoldarse a las leyes de la naturaleza, ni tener en cuenta para nada la verdad. Con tal de que la obra resultase bella, sorprendente y conmovedora, y produjera en el contemplador el anhelado efecto, poco importaba que en vez de ser un trasunto de la realidad viviente, fuese el reflejo de un mundo fantástico y puramente ideal, lleno de fantasmas y quimeras, y sin otra realidad que la que podía prestarle la imaginación ardiente del artista. El arte era el ideal, y nada más; y no ya el ideal que en el seno de lo real palpita y de él arranca la mirada penetrante del artista, ni aquel otro que nace de la misma función creadora y es el sello de la personalidad del creador, que idealiza y embellece lo real simplemente con reproducirlo, sino el ideal que procede del capricho de una fantasía desordenada que a su antojo forma fantásticos y sonados mundos, semejantes a los delirios que el sueno o la locura engendran.

Los realistas afirman todo lo contrario. Para ellos, el arte ha de arrancar de las entrañas mismas de la realidad; ha de ser la realidad percibida y sentida por el artista, y reproducida por su libre actividad en formas sensibles, tal como ella es, pero marcada con el imborrable sello de la original personalidad del que la reproduce. La única idealización legítima es, para la nueva escuela, esta impresión del carácter personal del artista en la obra, esta transfiguración de la realidad por la emoción del artista, en ella pintada con indelebles caracteres. La belleza de la obra de arte no consiste única ni primeramente, por tanto, en la belleza que puede poseer la realidad reproducida, sino en la belleza de la forma en que la representa el artista, en la belleza de la emoción personal en ella reflejada, o lo que es lo mismo en la belleza de la expresión. Reproducir fielmente la realidad, bella o no bella, que contemplamos, y expresar con originalidad la emoción que en nosotros produce y la forma que en nuestra representación mental reviste, es, según la nueva escuela, el secreto del arte y la razón verdadera del goce que engendra, nacido, no sólo del objeto reproducido, sino de la excelencia de su reproducción.

Fácil es deducir de estos principios los cánones de la nueva escuela; que cánones tiene, por más que contra todo dogmatismo retórico y toda autoridad académica se rebele. Es el primero, que el artista se ciña siempre a la imitación exacta y fidelísima de la naturaleza, buscando en

ella constantemente sus modelos, y no introduciendo en ella alteración alguna, por mínima que sea. Es el segundo, que el artista conserve su personalidad original, la independencia de sus impresiones y sus juicios, y procure manifestarla libremente en sus obras, sin someterse a pauta alguna ni a modelo consagrado por la tradición o la autoridad, ni tener otro modelo ni maestro que la realidad, ni otra guía que su personal inspiración. Donde se ven aunadas la fórmula clásica en lo que al concepto y finalidad del arte se refiere, y la romántica en lo que a la regla de conducta del artista atañe. Síntomas felices todos ellos de que, pasada la exageración propia del momento y depuesto el radicalismo que a todo movimiento de revolución acompaña, la nueva escuela, conciliando lo que hay de razonable en la doctrina clásica y en la romántica, podrá encontrar al cabo la fórmula de lo porvenir.

Hasta hoy, la doctrina que examinamos no ha tenido aplicación en la arquitectura, arte que, definitivamente apartado de su antiguo simbolismo, y falto, hoy por hoy, de ideales definidos, apenas ostenta en sus obras finalidad estética y cada vez se confunde más con el arte puramente utilitario. No sucede otro tanto en la escultura y en la pintura, donde las nuevas tendencias comienzan a dar sus naturales frutos.

En la escultura se está verificando una transformación notable. El canon hierático de la estatuaria gentílica desaparece de día en día y la escultura se aproxima cada vez más a la pintura. Aquella olímpica serenidad de la estatua antigua cede el puesto a una movilidad y una

expresión marcadas. La fisonomía adquiere movimiento y vida; los labios se contraen por la risa o el dolor; los ojos (en los que se procura fingir la pupila) comienzan a tener mirada y movimiento; los cuerpos pierden su rígida inmovilidad y su sereno reposo, y la vida y la expresión circulan por ellos. El grupo escultórico adopta cierto carácter dramático; el traje moderno ya no se excluye de la estatuaria; y ésta no se limita a representar héroes y dioses, sino que se democratiza y reproduce todos los tipos de la humanidad y todas las escenas de la vida que le es permitido representar. El realismo rompe el molde clásico, obliga al escultor a inspirarse en el modelo vivo, y no en la antigua estatua, y pone a disposición de la estatuaria no el reducido mundo del Olimpo pagano, sino el mundo vastísimo de la forma humana en todos sus aspectos.

En la pintura el movimiento es todavía más radical y más fecundo. Su regla hoy es la reproducción del natural. Ya no se pintan de memoria paisajes ideales, ni se reproducen frías y artificiosas academias, ni se retratan inertes maniquíes. La realidad viviente, directamente contemplada, es el único modelo del artista, y cuanto más acierta a reproducirla con toda su verdad, mayor es el aplauso que le otorgan los partidarios de la secta nueva.

La pintura idealista va desapareciendo, y el pintor se complace principalmente en el paisaje, en el retrato, en la marina, en el bodegón, en el frutero, en la pintura de animales, en el cuadro de costumbres (mal llamado de género), en los estudios del natural, en suma, en la reproducción de la realidad que le rodea. La pintura de historia, que no puede ser realista en el sentido estricto de la palabra, lo es, sin embargo, gracias a la fidelidad minuciosa con que, auxiliado por la arqueología, el pintor reproduce exactamente el detalle histórico, el colorido local y de época, y a serle posible, la auténtica fisonomía de los personajes que en el cuadro figuran. Carácter distintivo de la pintura moderna es también la importancia dada al desempeño, el cuidado que se otorga al claro-oscuro, a la perspectiva, y sobre todo al color; el afán constante por conseguir el efecto pictórico, y la plasticidad y relieve que se da al cuadro, mediante la franqueza y bizarría de la ejecución .

Trabájase con ahínco por hacer de la música un arte expresivo, y por llevar a ella la verdad en cuanto sea posible. Para esto se amplían sus elementos y recursos, dando a la armonía un valor que antes no tuvo, aumentando la importancia de la orquesta (acaso con detrimento de la voz), desarrollando cada vez más el campo de la música instrumental, y procurando reforzar los elementos dramáticos de la ópera.

En la poesía la revolución es radical y profunda. Géneros enteros han descendido a la tumba o experimentado fundamentales transformaciones, siendo una tendencia general romper las vallas que a los géneros poéticos separaron, y sustituir con formas nuevas todas las antiguas. La poesía épica, en la acepción tradicional de la palabra, ha desaparecido acaso para no volver; la bucólica ha perdido sus antiguas formas clásicas, y los elementos que la dieron vida se confunden y aparecen en todos los géneros, pudiendo decirse que lo bucólico existe, pero la bucólica no; la sátira abandona su forma tradicional, reviste otras nuevas y se extiende por el campo de la prosa; la poesía didáctica ya no tiene razón de ser, y desaparece ante los libros de ciencia popular; la lírica rompe sus viejos moldes, y mezclándose con lo épico y lo dramático, da lugar a las más originales y complejas formas, produciéndose géneros como la dolora, el poema campoamoriano, el idilio moderno, y otras innumerables que ya no caben en ninguna de las clasificaciones de los preceptistas; la tragedia clásica ha desaparecido, y sus elementos se revuelven y confunden con los del drama y la comedia, en formas nuevas y complejas, al paso que la comedia propiamente dicha se aproxima al drama en repetidas ocasiones y éste con ella casi se identifica con frecuencia; y finalmente, la novela “que es drama, epopeya, sátira y lírica, todo en una pieza” crece en importancia y riqueza de formas de día en día, repartiendo con la dramática y la lírica el dominio del arte literario y reduciendo a perpetuo silencio la epopeya.

En medio de esta confusión creciente, nótanse dos hechos constantes que dan señalado carácter a estos tiempos: el predominio de la poesía trascendental o docente, y el sentido realista y humano que la poesía va tomando, tanto en el fondo como en la forma. Quizá con exceso se acentúa la primera tendencia, pero el hecho no puede ponerse en duda. La poesía aspira a encarnar levantadas enseñanzas, a dilucidar graves problemas, a dar al pensamiento mayor importancia que a la forma; y el poeta que quiere alcanzar el triunfo, no descansa hasta que consigue despertar en quien lo escucha, no sólo el goce del sentido o la fascinación de la fantasía, sino la emoción intensa que el sentimiento engendra o la grave meditación y el interés profundo que el pensamiento trascendental produce.

La poesía es hoy, además, eminentemente naturalista y humana, y en alto grado realista. En el teatro, en la novela, en la lírica, la realidad es la fuente en que se inspira, y dentro de ella sólo busca lo que es natural y humano. Lo maravilloso, lo fantástico, lo ficticio no interesan, y únicamente se aceptan si las formas en que se presentan son inmejorables [Nota del autor: España es una excepción en este cuadro; pero el movimiento romántico, a deshora iniciado entre nosotros, no causara estado, ni será otra cosa que un extravío pasajero de ciertos autores, no sin protesta aceptados por el público]. La lírica artificiosa o pueril, falta de sinceridad y sentimiento, no obtiene aplauso que no sea efímero, como tampoco la que todo lo fía a la pompa del lenguaje, y en cambio produce honda impresión el canto en que vibra poderosamente el alma del poeta o se reflejan sentimientos comunes a todos los hombres.

Hoy no se tolerarían los trovadores provenzales, los imitadores de Petrarca, los poetas cortesanos de los tiempos de Luis XIV, ni los glaciales académicos de nuestro Parnaso del siglo XVIII. En cambio arrebatan el varonil acento de Núñez de Arce, la melancólica y profunda dolora de Campoamor, y la sentida vibración del alma de Bécquer, y arranca explosiones de entusiasmo el épico canto que en versos de titán dirige al ideal futuro Víctor Hugo.

¡Poesía y verdad! Esta fórmula de Goethe es el grito de guerra de las nuevas generaciones. ¡Afuera la ficción vacía, la fórmula hueca, el sentimiento mentido y alambicado, la imagen arcaica, el inútil follaje de palabras, el pueril concepto, el idealismo enteco, el giro rebuscado del académico, la artificiosa trova del cortesano! ¡Sea el arte la palpitación de la realidad viviente en el alma del poeta, la expresión espontánea y verdadera de la emoción personal del artista! ¡Surja la obra de arte del íntimo abrazo del sujeto y del objeto, de la fusión de la idea y la materia, y nazca lo ideal, no del vago ensueño o de la concepción delirante, sino de las entrañas de la realidad en que se oculta y de donde le arranca el vigoroso impulso del poeta! La realidad, y nada más que la realidad, ha de ser el modelo y el maestro del artista, y es inútil buscar belleza ni goce allí donde no aliente el verdadero sentimiento de lo natural y de lo humano.

II

Considerada en sus rasgos fundamentales, la nueva doctrina no puede rechazarse; pero, como toda doctrina revolucionaria, peca de exagerada y de exclusiva. Veamos en qué consisten este exclusivismo y esta exageración. La escuela realista o naturalista desconoce la variedad que existe en el arte en general y que trasciende a las artes particulares, variedad que se refiere a la finalidad de la producción artística. Aparte del fin general de toda obra de arte, que es realizar la belleza y de esta suerte causar en el ánimo del contemplador la emoción estética, las artes bellas pueden proponerse fines subordinados muy distintos. Hay, con efecto, obras de arte puramente estéticas, en las que el propósito del artista se reduce a producir la emoción estética, al paso que en otras se unen a este fin otros muy diversos y en alto grado trascendentales, como desenvolver una verdad, plantear un problema o proporcionar una enseñanza.

Hay igualmente artes representativas que aspiran a reproducir en formas bellas la imagen de los objetos reales (en las cuales se comprenden las artes imitativas, descriptivas, etc.), artes expresivas, cuyo fin principal no tanto es reproducir la realidad exterior como manifestar lo

que vive dentro de la conciencia del artista; y artes de ornamentación o puramente formales, que sólo tratan de causar placer mediante la libre y caprichosa combinación de formas, colores y sonidos, sin ánimo de representar ni expresar nada concreto. Ahora bien; no cabe desconocer que las doctrinas realistas y naturalistas no tienen igual aplicación a estas distintas manifestaciones del arte.

Con efecto: si en las artes que se proponen representar objetos reales (escultura, pintura, poesía dramática, novela) es exigible al artista que se atenga fielmente a la realidad, y aun cabe otro tanto en las que expresan estados del espíritu (poesía lírica, música vocal); ¿cómo hacer iguales exigencias respecto de artes en que nada se representa o nada concreto se expresa? En la arquitectura, en la ornamentación escultórica, en las diversas formas de la cerámica, de la indumentaria, del mueblaje, de la jardinería; en los arabescos, en la mayor parte de las composiciones musicales que no se destinan al canto, es evidente que nada real se

representa ni expresa, que el arte es mera combinación de formas bellas, de líneas, colores y sonidos, que en ninguna realidad han de inspirarse, porque a ninguna se refieren. Y aun en las artes expresivas y representativas, ¿puede negarse la legitimidad de las producciones de pura fantasía, en las que el artista deliberadamente se propone forjar creaciones caprichosas fuera de toda realidad? ¿Habrán de condenarse, a nombre del realismo naturalista, las ficciones del arte oriental, del greco-latino o del cristiano; los cuentos fantásticos, las pinturas puramente ideales, y todas las demás representaciones en que nada real se propuso reproducir el artista, por más que a la realidad forzosamente acudiera en busca de elementos y materiales para su caprichosa concepción? Tan cierto es esto, que el olvido de estas verdades está introduciendo

lamentables errores en la música. Obstínanse los sectarios de las ideas nuevas, los partidarios de la llamada música descriptiva y de la escuela de Wagner, en dar a la música una significación que difícilmente puede tener. Por más que se diga en contrario, el placer que la música produce se origina en primer término de la armónica combinación de ritmos y sonidos, y sólo por vaga analogía, o ligándola con la poesía, hallamos en ella una expresión o significación concreta. La pintura y la escultura son imágenes, la palabra hablada o cantada es signo, pero el sonido musical no es en sí mismo ninguna de estas cosas. Una ilusión subjetiva nacida de una asociación de ideas e impresiones y reforzada por ciertas analogías, de suyo muy vagas, es la causa verdadera de que veamos en la música una pintura y un lenguaje.

Cuando decimos que una serie de notas describe una escena natural o expresa un afecto del ánimo, o declaramos que existe una vaga relación entre la impresión que en nosotros causan esa escena y ese afecto y la que producen aquellos sonidos, o hallamos una semejanza real y objetiva entre los sonidos de la música y otros de la naturaleza, análogos a aquellos (como en las piezas en que se describe una tempestad, el ruido del agua, el canto de las aves, etc.), o simplemente somos víctimas de un engaño que proviene de saber, por la letra que a la música acompaña, lo que el canto significa, o de cierta relación muy vaga, y en alto grado subjetiva entre el tono general del canto y el afecto que en él se pretende expresar. Fuera de estos casos, y señaladamente en la música instrumental, es vano empeño sostener que la música expresa y representa algo concreto y real. Lo que entonces sucede es que, por razón de la misma variedad de la música y de su carácter en cierto modo material, cada cual interpreta los sonidos a su gusto y según el estado de su conciencia, y toma por lenguaje exterior el reflejo de su propio sentimiento, hallando admirablemente expresado por el músico lo que sólo existe dentro de su ser.

Es, pues, evidente que la nueva doctrina sólo puede aplicarse a aquellas artes que son por naturaleza representativas o expresivas, y mejor aún, a las obras artísticas que tienen este carácter, y que, por tanto, el realismo o naturalismo no es una fórmula general, como se pretende, ni su aceptación supone la exclusión absoluta de arte idealista, cuya legitimidad, dentro de los límites debidos, es inatacable. Con estas reservas, la doctrina nueva es perfectamente admisible; pero importa todavía profundizar su análisis, porque, tal como se formula, la sana crítica puede oponerle graves reparos.

Decir a secas que el arte debe inspirarse en la naturaleza y reproducirla fielmente en sus obras, no es formular una teoría artística completa. El arte no es la simple imitación de la naturaleza; es algo más, y precisamente porque lo es, se explica el placer que su contemplación despierta.

Es un hecho evidente que multitud de objetos naturales que nos dejan indiferentes, o nos producen aversión, espanto o repugnancia, causan en nosotros verdadero goce si los vemos representados en la obra artística.

Ahora bien; ¿cómo se explicaría este fenómeno si el arte no fuese más que exacta imitación de la naturaleza? ¿Cómo la simple copia había de causar efectos tan distintos de los que causa el original? No es menos notorio que reproducciones fidelísimas de la realidad, hechas por mano del hombre (como las fotografías y las figuras de cera), no producen emoción estética y a veces inspiran repugnancia. Luego no es posible sostener que la imitación de la naturaleza es el fin verdadero y el carácter distintivo del arte, ni que en la cumplida realización de este fin se halle el fundamento del goce estético.

No queremos sostener, sin embargo, que la fiel representación de lo natural sea indiferente al arte. Cuando el propósito que guía al artista es reproducir objetos exteriores o expresar interioridades de su conciencia, es fuerza afirmar la necesidad de que la reproducción y la expresión sean exactas, y es indudable que la verdad que en ellas se advierta contribuirá poderosamente al goce estético. Con efecto, si la realidad reproducida es bella, mayor será el goce que su representación engendre, cuanto mayor sea la fidelidad con que reproduzca la copia las bellezas del original; y tanto en este caso como en el contrario, goce hallará el artista en competir con la naturaleza en poder creador y para el que contemple la obra en admirar la destreza del que la produjo. Pero esto no basta para explicar la emoción estética, la cual, ni es idéntica (sino casi siempre superior) a la producida por la contemplación de la belleza real, ni se limita en todos los casos al sentimiento de admiración que causa el talento del artista.

La belleza de la obra artística y el goce que su contemplación engendra no pueden comprenderse sin tener en cuenta los elementos subjetivos y objetivos que en ella se encuentran. En la obra de arte, la belleza procede: en ocasiones del sujeto y del objeto (del artista y de la realidad que éste reproduce), y en ocasiones de la actividad del sujeto exclusivamente.

La actividad del artista no es semejante a la de la máquina fotográfica; no es un simple aparato reflector que devuelve al exterior pasiva y mecánicamente la imagen que del exterior antes recibiera; es una actividad libre, espontánea, original, dotada de cierto poder modificador de los materiales y datos recibidos; es al modo de un espejo, dotado de cualidad tan maravillosa, que devuelve transfigurada y embellecida la imagen que refleja.

El artista siempre es creador. Cuando, al parecer, se limita a reproducir el modelo vivo que contempla, en realidad lo transfigura. ¿Cómo? He aquí el misterio, de que él mismo no se da cuenta, ni los que contemplan su obra tampoco, pero que es evidente, sin embargo. Ved un paisaje, una figura cualquiera diseñada por el pintor; ved un personaje humano, o una escena de la vida, o un afecto del alma, representados por el poeta. Nada falta en ellos de lo que en realidad los distingue; nada hay tampoco que de la realidad no este tomado; y sin embargo, ¡qué nueva vida, qué extraño esplendor, qué indefinible colorido existe en ellos! ¡Qué singular y desconocida emoción despiertan en nosotros, no sólo distinta, sino superior a la que al verlos en la realidad nos produjeron! ¿Qué nuevo elemento hay en ellos que antes no advertimos? No cabe dudarlo: este elemento es el alma del artista impresa en la imagen; el sello de la emoción con que la percibió, y después la reprodujo; la acción del sujeto sobre el objeto, desconocida en su esencia, pero en sus efectos patente

 

 

Etiquetas: | Área creativa. | Secciones Generales.

Sitios que enlazan este artículo:

Publicidad por Bligoo.com





Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

COMO COLABORAR EN REVISTA CINOSARGO

COMO COLABORAR EN LA REVISTA CINOSARGO
PASOS A SEGUIR PARA PUBLICAR


1. En esta Revista se aceptan colaboraciones en los siguientes géneros: Poesía, narrativa, obras dramáticas, ensayo y crítica Literaria, artículos y reseñas de obras, siempre y cuando se ponga en claro en el documento o en el asunto del mail, el tipo de colaboración que se envía.

2. La colaboración será mandada como dato adjunto al siguiente correo carrollera@hotmail.com

3. Para la extensión de los trabajos se tendrá en cuenta las siguientes especificaciones: Para Poesía: un mínimo de 3 poemas y un máximo de 10. Para Narrativa: un máximo de un cuento o fragmento de novela que no excedan las 15 páginas (en casos especiales se podrá publicar una novela corta que no exceda las 40 paginas, textos más extensos se pueden publicar a través de un fragmento que acompañe un vínculo para su descarga en formato pdf). Para Artículos, reseñas y crítica literaria: un mínimo de una página.

(Leer completa la pauta de colaboración)

Quienes Somos.

Cinosargo home

En línea desde el 17/5/08

Director: Daniel Rojas Pachas.

Editores: Violeta Fernández, Daniel Rojas Pachas, Milvia Alata Tejedo, Edgard Lara Toledo,

Redactores: Daniel Rojas, José Martínez Fernández, Rey Mono, Violeta Fernández, Denis Osorio, Milvia Alata, Dios Pérez, Oliver Beltrán, Wilfredo Carrizales,  Ignacio Cardenal, Arturo Volantines, Soledad Echegurú, Rolando Gabrielli, Juan Carlos Gómez, Arturo Ruiz.

Colaboradores externos: Grupo MAL, Mr. Arredondo, Walter Kovacs.

Cinosargo, es una revista de arte y literatura que nace desde el extremo norte de chile (Arica) y tiene como finalidad, generar en este medio virtual, sin fronteras, un movimiento que impulse a otros cronistas, amantes y estudiosos de las letras, música y cine, a indagar y explorar, en torno al ambiente, historia y perspectivas, en el campo creativo de las diversas áreas de expresión. (Leer más)

Cinosargo Multimedia

BIENVENIDOS A CINOSARGO MULTIMEDIA, ESTE ESPACIO ESTÁ DESTINADO A COMPLEMENTAR, LA LABOR QUE REALIZAMOS CON LA REVISTA Y DE UNA FORMA MÁS EXPEDITA, DAR CUENTA Y MUESTRA A NUESTRO PÚBLICO DE LOS DISTINTOS ARCHIVOS EN MÚLTIPLES FORMATOS Y SITIOS DE ALOJAMIENTO COMO YOU TUBE, GOEAR, SCRIBD, ISSUU Y FACEBOOK, ENTRE OTRAS CUENTAS QUE MANTENEMOS COMO PROYECTO LITERARIO VINCULADO A LOS MEDIOS DIGITALES Y SU ENORME POSIBILIDAD DE PROYECCIÓN.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA... EL SONIDO Y LA IMAGEN...

Lea revista la Santísima trinidad de las 4 esquinas


Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010

Leer

o descargar desde el servidor de Scribd

Número XIII de la Santísima Trinidad edición diciembre del 2009

Leer  o  descargar


Número XII de la Santísima Trinidad edición noviembre del 2009

Leer  o descargar


Número XI de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Edición de octubre

Leer o descargar

Números anteriores


Número X de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Edición de Septiembre

Leerdescargar

Número IX de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Leer  o  Descargar

Número VIII de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Leer   o   descargar.

Séptima edición de La revista la Santísima Trinidad

LEER o DESCARGAR

Sexta edición de la Revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

LEER  o  DESCARGAR

23-5-2009 10.5.2 1.jpg

Quinta edición de la Revista la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas 

Leer o descargar

20-4-2009 5.4.12 1.jpg

Cuarta edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

12-3-2009 10.3.55 1.jpg

Tercera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

7-2-2009 23.2.7 1.jpg

Segunda edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

Estrenamos la primera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer  o  descargar



Contacto CINOSARGO.


Free chat widget @ ShoutMix
Aquí puedes escribir lo que quieras

2008/07/20

El autor destacado en Cinosargo: Blanca Varela

AUTORES ANTERIORES.

17-25 DE MAYO: BOLAÑO (leer)

26/5 - 1/6 PANERO (leer)

2/6 - 9/6 VALLEJO RENDÓN (leer)

10/6 - 16/6 PUIG (leer)

17/6 - 23/6 RIBEYRO (leer)

24/6 - 30/6 ONETTI (leer)

1/7 - 7/7 DONOSO (leer)

8/7 - 14/7 BUKOWSKI (leer)

15/7 - 21/7 VALLEJO (leer)

22/7 - 28/7 KAFKA (leer)

29/7 - 4/8 LIHN (leer)

5/8 - 10/8 CARPENTIER (leer)

11/8 -18/8 HUIDOBRO (leer)

19/8 - 25/8 FOUCAULT (leer)

26/8 - 1/9 KENZABURO OE (leer)

2/9 - 8-9 DE ROKHA (leer)

9/9 - 15/9 BALDOMERO LILLO (leer)

16/9 - 22/9 DOSTOYEVSKI (leer)

23/9 - 29/9 SÁBATO (leer)

30/9 - 6/10 DELEUZE (leer)

7/10 - 13/10 PIGLIA (leer)

14/10 -20/10 AIRA (leer)

21/10 -27/10 FRESÁN (leer)

28/10 -03/11 PAULS (leer)

4/11 - 10/11 ASTURIAS (leer)

11/11- 17/11 LLOSA (leer)

18/11- 24/11 SARTRE (leer)

25/11 - 1/12  GOMBROWICZ (leer)

02/12 - 8/12 GARCÍA MÁRQUEZ (lea)

9/12 - 15/12 FAULKNER (leer)

16/12 -22/12 RULFO (leer)

23/12 -29/12 LOVECRAFT (leer)

30/12 -5/1 /09  PITOL (leer)

6/1 - 12/1CORTÁZAR (leer)

13/1- 19/1 GRIFFERO (leer)

20/1 -27/1 MISHIMA (leer)

28/1 - 2/2  MASSIS (leer)

3/2 - 9/2 TEILLIER (leer)

10/2 -16/2 LISPECTOR (leer)

17/2 -23/2 WOOLF (leer)

24/2 -2/3 REY ROSA (leer)

3/3 - 9/3 BOMBAL (leer)

10/3- 16/3 ARENAS (leer)

17/3 -23/3 BURROUGHS (leer)

24/3 -30/3 SARDUY (leer)

31/3 -6/4 AGUSTINI (leer)

7/4 -13/4 GIRONDO (leer)

14/4 -20/4 CALDERÓN (leer)

21/4 - 26/4 CERVANTES (leer)

27/4 - 3/5 BORGES (leer)

4/5 - 11/5 NEGRI (leer)

12/5 - 18/5 STEIN (leer)

19/5 - 25/5 BENEDETTI (leer)

26/5 - 31/5 OCTAVIO PAZ (leer)

1/6 -8/6 JUAN EMAR (leer)

9/6 -15/6 VILLORO (leer)

16/6 -22/6 LEZAMA LIMA (leer)

23/6 -29/6 DÍAZ VARÍN (leer)

30/6 -6/7 BAJTÍN (leer)

7/7 -13/7 CISNEROS (leer)

14/7 -20/7 GONGORA (leer)

21/7 -27/7 QUEVEDO (leer)

28/7 -3/8  BIEDMA (leer)

4/8  -10/8 HAMSUM (leer)

11/8 -18/8 POUND (leer)

19/8 -25/8 DERRIDA (leer)

26/8 -31/8 CARLOS DE ROKHA (leer)

1/9 -6/9 CABRERA INFANTE (leer)

7/9 -13/9 CELINE (leer)

14/9 -20/9 KAWABATA (leer)

21/9 -28/9 MILLER (leer)

29/9 -5/10 MILLÁN (leer)

6/10 -12/10 PARRA (leer)

13/10-19/10 TODOROV (leer)

19/10 -26/10 PIZARNIK (leer)

27/10 -31/10 MISTRAL (leer)

EL AUTOR DEL MES.

Noviembre del 2009: Blanca Varela

 

Cinosargo usa Firefox.

CINOSARGO SE VE ÓPTIMO CON

firefox.png

Cinosargo-Videos

Suscríbete a Cinosargo

qwqwwq.JPG

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Comentarios recientes

Visite