
EL HIJO ILEGÍTIMO DE GOMBROWICZ
por Juan Carlos Gómez
"Navegaba por el mundo en medio
de opiniones incomprensibles y cada vez que tropezaba con un
sentimiento misterioso, fuera la virtud o la familia, la fe o la
patria, sentía la necesidad de cometer una villanía (...)"
"Tal es
el secreto personal que opongo al gran misterio de la existencia. ¿Qué
queréis?... cuando paso junto a una pareja feliz, a una madre con un
niño o a un anciano amable, pierdo la tranquilidad (...)"
Con estas
palabras Gombrowicz encuentra de manera cumplida una forma de definir
la bastardía espiritual de un personaje de sus cuentos. Este giro
indigno de una conducta que degenera de su origen está presente en toda
la obra de Gombrowicz, y es también el que aliente la idea del hijo
ilegítimo.
"¡Tranquilidad! Encontré a Luis Soler quien me
explicó lo que tú quieres. Luis te comunicará en español nuestra
conversación. Hemos publicado algunas de las cartas que te escribió
Gombrowicz en revistas, L'Infini de Francia y varias de Polonia, porque
era demasiado pronto para hacer un libro. Vamos a preparar un libro con
Luis. Es un trabajo que debe hacerse bien, con notas, etc.. Perdóname
por haber escrito en L'Infini que tú no habías respondido la última
carta de Gombrowicz. ¡Yo no tenía tu carta! (Gombrowicz las había
tirado a todas menos a la primera cuando nos mandamos al demonio).
¡Incomunicación entre dos clones! Sólo un buen libro, preparado también
contigo, podrá aportar una solución y no envíos de fotocopias de las
cartas que te escribió por todos lados a todos los hijos ilegítimos de
Witold"
Éste
es el fragmento de una carta que me escribió Rita. Lo de los hijos
ilegítimos me inspiró para llamar gombrowiczidas a los miembros de
nuestro club, y su actitud de reina intocable para apodarla la Vaca
Sagrada.
Es un apodo que le tuve que poner a la viuda cuando trató
de hijos ilegítimos a mis corresponsales estableciendo una diferencia
de casta, como las vacas sagradas de la India a las que no se las puede
mirar, tocar ni ordeñar.
Sobre el hijo legítimo que Gombrowicz sí podía haber tenido la Vaca Sagrada hace unos comentarios llamativos.
"Siempre
estuvo fascinado por la bastardía (...) Puede ser que Gombrowicz no se
sintiera reconocido por su padre como adulto, como bueno y como
adaptado a la vida (...)"
"En cuanto a su deseo de prolongarse
yo no sé, todos sus discípulos y yo también fuimos sus hijos. Una sola
vez después de nuestro matrimonio tratamos el tema y me pareció que le
hubiera gustado tener una vida familiar. Pero era demasiado tarde,
estaba demasiado viejo, si es que se puede considerar viejo a un hombre
de sesenta años. En cuanto a mí, no me arrepiento. A juzgar por la
educación que le dimos a nuestro bien amado perrito, nuestro niño se
hubiera vuelto loco si es que no hubiera sido loco ya desde el
nacimiento"
En 1967 Gombrowicz recibe el Premio
Internacional de Literatura, por el que se le había despertado un
apetito feroz al enterarse, leyendo una nota de "Le Monde", que el
galardón había pasado de diez mil a veinte mil dólares.
Lo
primero que atinó a hacer fue a preparar una lista de sus enemigos
literarios, regocijándose de antemano con la amargura desesperante que
les iba a producir. Ya con el premio en la mano escribe el famoso
diario del hijo ilegítimo para mortificar a sus enemigos polacos de
Londres.
En este diario relata cómo después de algunas dudas se
compra una casa con los veinte mil dólares del Premio Formentor, y cómo
la empieza a decorar con cuadros, tapices y muebles del gusto más
refinado.
Una carta que le llega de la Argentina le anuncia que
Henryk quiere aparecer por la casa para darle una sorpresa. Entonces se
le despiertan los recuerdos sobre una mulatona llamada Rosa, y la
alegría que le había aparecido con la mudanza se le esfuma.
La
oscura mulatona es como las algas en el fondo del agua, una cosa
negruzca que se distingue mal. En el lugar comienzan las habladurías,
chismean que el señor Gombrowicz espera la llegada de alguien de la
familia.
Tener un hijo era una idea que no había tenido en toda su
vida, pero le importaba poco que fuera legítimo o ilegítimo, su
desarrollo espiritual y su evolución intelectual lo ponían fuera de la
órbita de ese dilema. Sin embargo, el hecho de que un semimulato se le
acercara con su tierno papi... ¿estará bien de salud? Tenía miedo de la
visita porque Henryk podía chantajearlo, un hijo suyo concebido con una
mulatona indefinida, en una noche de hotel que se abismó en las
tinieblas del olvido.
De una fealdad negra le surge un hijo ilegítimo que quizás no esté bautizado ni tenga partida de nacimiento.
Una negrura tenebrosa, tropical y hotelera
desbordante de ilegitimidad se le anuncia desde la Argentina.
Al
comienzo de este diario, en el que relata episodios completamente
falsos, nos dice que la casa estaba tasada en ciento cincuenta mil
dólares, pero que el dueño sólo le pedía cuarenta mil en la mano,
posiblemente porque se trataba de un admirador ricachón. Y al final, el
remate estrafalario del diario es una obra maestra con la que tortura
sin piedad a sus enemigos polacos londinenses
"¡Un hijo ilegítimo
que ronda/ la ilegitimidad redonda del hijo!/ ¡El despacho redondo de
Rosa/ En que fue concebido el hijo! ¡Vendo! ¡Vendo! ¡Vendo! ¡Vendo muy
barata una villa con sus habitaciones en fila, con terrazas sólidas y
vistas panorámicas en un pinar y con un despacho redondo! (...)"
"Vendo
al hijo y a Rosa con sus alcobas y redondeces. Urgente vendo una villa
en muy buenas condiciones Tel. 36-580-1 de 15 a 17 h. He vendido por
doscientos catorce mil dólares, con alcobas con vista panorámica, hijo
y mulata. ¡Me he quedado sin nada!"
El crítico francés Michel Mohrt, defiende la candidatura de Gombrowicz con una magnífica intervención en la sesión del jurado.
"En
la creación de este escritor hay un secreto que yo quisiera conocer, no
sé, tal vez es homosexual, tal vez impotente, tal vez onanista, en todo
caso tiene algo de bastardo y no me extrañaría nada que se entregara a
escondidas a orgías al estilo del rey Ubú"
Esta perspicaz
interpretación de las obras de Gombrowicz y de su persona, de acuerdo
con el mejor estilo francés, fue pregonada con bombos y platillos por
la radio y la prensa internacional y, en consecuencia, los jóvenes que
se reunían en la plazoleta de Vence al verlo pasar comentaban por lo
bajo: –Mirad, es ese viejo bastardo, impotente y homosexual que
organiza orgías.
"Y puesto que la delegación sueca me apoyó en ese jurado por mi condición de escritor humanista,
algunos informes de prensa llevaban un título rimado: ¿Humanista u onanista?"







































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