
MICROCUENTOS
Pía Barros
A modo de mordaza
Sé que lo encontraron con un papel en la boca, como a manera de mordaza, con el barro enturbiándole los rasgos y la mirada azul ya sucia de ver su propia sangre derramada.
Fue un drogo que pensó que estaba borracho y algo podría esquilmar de sus bolsillos, pero hasta los angustiados se ponen respetuosos con la rigidez de la muerte, y pidió a los vecinos que avisaran que había un finado obstaculizando el paso, y algún niño podría no verlo en mitad de la lluvia y después tener pesadillas por haberse tropezado con un cadáver.
Aún el asombro le raspaba las comisuras de la boca abierta, por donde un hilillo de saliva se confundía con los regueros de lluvia que caía leve, limpiándole el barro.
Pero si estiran el papel arrugado, podrán ver que es un billete de los grandes, más bien un puñado de billetes grandes taponeándole palabras que ya no puede decir.
Tenía puesto aún el traje oscuro con el que se lucía los domingos en la misa, el traje de los discursos y los funerales, con el que salía en las portadas de político bueno. Las mismas portadas que dirán que hemos perdido a un hombre justo.
Pero revisen más abajo, entre sus piernas, para que vean la mordida. Miren bien, no estará en los noticieros, ahora, antes de que sea tarde, la huella de unos dientes pequeñitos, porque la Chana tiene todavía los dientes de leche, y una rabia sorda por las historias acumuladas de todas las niñas del barrio. El fajo que le pagó el senador lo hicimos un puño de papel, y se lo pusimos en la boca entre todas, porque así nos habíamos sentido siempre y queríamos que el supiera lo que sentíamos: un puñado de billetes a modo de mordaza.
Golpe
Mamá, dijo el niño, ¿qué es un golpe? Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio. El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo.
Conjuros en voz alta
(A Paqui)
Prepara al amante y lo extiende como otra sábana más para acogerla. Desnuda ya, toma el libro y en voz alta desgrana uno a uno los poemas. Las letras le alertan la piel hasta que los pezones se le encabritan.
Se anexan los cuerpos y el sudor y los jadeos y él, trémulo, cree entrar en ella, pero son las palabras las que la convulsan y la estallan.
Ella abre la boca, vampiresca, para el beso feroz y final.
Él aún no lo sabe, pero desde ahora jamás comprenderá tanto desgarro habitándolo cuando cabalgue otros cuerpos intentando repetirla.
Es que ella es portadora y lo ha contagiado: jamás podrá curarse del virus de la poesía.
Reflejos
(para Jorge y Óscar)..................
... El hombre entra tras el
rastro de luz del acomodador. Otro hombre, dos filas atrás, ve el
reflejo del perfil, semialumbrado por los colores que reflecta la
pantalla. El hombre que observa, recuerda las primeras veces de ese
perfil, en otro cine, hace largos años...
... Fuiste el mejor amigo de mis siete años. Eras
alto, desgarbado y hasta en la hermandad de la pobreza, por tu
arrogancia y malos modales, mi madre nos prohibía tu amistad. Pero tú
sabías los vericuetos de escaleras, el mapa de aventura silenciosa, que
nos llevaba tras la pantalla del cine al que no podíamos acceder.
Haciendo un imperioso gesto de silencio, nos pasabas un trozo de espejo
a mi hermano Óscar y a mí, y de espaldas al telón, veíamos piratas,
besos, abrazos prohibidos, leyendo los subtítulos en el espejo.
... Un día rompiste la magia en el fragor de la
tercera vez que veíamos a "Maciste en la Corte del Zar". No pudiste
evitarlo, los nervios te traicionaron, te levantaste y gritaste a todo
pulmón: "¡Idiota, por atrás, el tuerto te va a acuchillar por detrás!".
El acomodador, mascullando palabrotas, corrió por los apsillos en pos de
nuestra carrera acezante. Logramos subir la escalera y entonces volvimos
las cabezas. La puerta se cerró a nuestras espaldas y un grueso candado
clausuró la infancia para siempre.
... No
nos volvimos a ver en doce años y yo siempre atesoré la aventura de ese
cine, de esa vida de revés.
... Cuando el
país se hizo miedo y humo y todo parecía una pésima película en la que
teníamos mal hecho el reparto, tuve que caminar con las manos tras la
nuca en el campo de prisioneros. Vi el reflejo de tu nariz, como antes.
Pero eras tú quien llevaba el fusil y el casco y yo cerré los ojos
mientras nos custodiabas, apuntandonos.
... Aquí, en este cine, veo tu nuca, como antes
viste la mía.
... Hay un desgarro en las
pantallas del mundo ahora.
... Me pongo de
pie, llevo la mano al bolsillo, y antes de salir, me acerco a tu fila, y
aunque sé, por el gesto de tu rostro, que no me reconoces, te extiendo
un trozo de espejo roto.
Cuento tal vez oído en un bar a las tres de la mañana
(a Lauro Zavala)..........................
... Me dijo que el Emperador,
conmovido por su prosa, le regaló diez años más de vida, al cabo de los
cuales le concedería una noche para la lectura de lo que hubiese escrito
y luego lo decapitaría. El escritor miró a las estrellas y comprendió
que su tiempo era un pestañeo en el universo. Tomó entonces a su hija
pequeña y comenzó la tarea.
... Al
cumplirse el plazo, el Emperador se presentó ante su puerta.
... El escritor trajo a la muchacha y le
dijo:
... -Cuando termines la lectura, la
devuelves a su madre y me decapitas-. Luego, el escritor retiró el manto
de seda que cubría el cuerpo de su hija. El Emperador contempló los
hombros, el cuello, las axilas, el pubis y vio que el cuerpo entero de
la muchacha estaba escrito en una apretada caligrafía.
... Creo haber oído que aquella noche el Emperador
amó a la muchacha. Dicen que la leyó una y otra vez, pero lo asombroso
es que a cada giro del amor, los cuentos se entremezclaban y nunca podía
leerse la misma historia. El escritor murió anciano. El Emperador
también de viejo y feliz. Dicen que la muchacha no murió jamás. A veces
va a los bares, y antes de desnudarse, cuenta historias como
ésta.







































sueños
DE VUELTA A CASA DESEO SOÑAR Y BUSCO REFUGIO EN MIS SUEÑOS DE LIBERTAD