Vicente Huidobro viene volando bajo
Rastrear
una época olvidada, oscura, inédita de un poeta como Vicente Huidobro,
es un trabajo meritorio, y para cualquier otro escritor o artista
singular, como efectivamente fue el autor de Altazor. Su obra
es conocida e influyente en América latina, y quizás no tanto en
España. Huidobro, el más cosmopolita de los poetas chilenos y tal vez
latinoamericanos, de su tiempo, audaz, un personaje de si mismo, marcó
las vanguardias poéticas.
Un hombre de la aventura, en la palabra y en la vida , inventor de la
novedad, buzo de la realidad. Trapecista, equilibrista de la palabra,
un poeta con su sacerdocio en Paris, Buenos Aires, Madrid y Santiago de
Chile.
Polemista, ?arrastrador de poncho?, como bien se dice en Chile, a
quienes buscan el cuesco a la breva o las cinco partas al gato, un gran
provocador y transgresor fue Vicente Huidobro. Y que bien para la
mojigata, atrasada, provinciana sociedad chilena. Neruda y De Rokha ,
fueron sus blancos verbales, en el bumerang de la polémica más ardiente
y picante de la poesía chilena en el siglo XX.
Se dispararon con morteros, bazookas, fuego graneado para derribar
de una perdiz a un cóndor. No cabían en la Pensión Chile, mamut de
otras épocas remotas invernaron en la loca geografía, un hilo delgado,
profundamente olvidado por España, el mundo y sus propios habitantes.
Los tres poetas se tomaron la plaza pública.
Huidobro entraba y salía de la Pensión Chile: Paris fue su centro
de trabajo. El poeta no sólo viajó, recorrió mundo, convivió con los
poetas revolucionarios de su época, sino se montó en su zeppelín
poético, y su mundo fue el espacio, los castillos que el aire le
permitió construir en el poema. Fue corresponsal de guerra en España,
cuya herida le arrebataría tempranamente la vida, aunque ya había hecho
obra.
Me sorprende por ello, que se destaque en La Tercera de Chile, una
publicación de inéditos de Huidobro, del académico José de la Fuente y
de esta calidad dudosa: Canto al Primero de Mayo, el vate más
aristócrata de la poesía chilena escribe: "Hoy todos los obreros de la
tierra / vibramos como un solo corazón.// Ya pronto lavará nuestra
miseria/ el Alba de la Gran Revolución/ saltarán al espacio las
cadenas/ y temblará el burgués explotador".
Otros poemas están inspirados en la Guerra Civil Española, la
Francia ocupada por los nazis ("Francia. Mi Francia./ Estás herida,
pero yo sé que el triunfo será tuyo porque tú eres el hombre, y el
hombre aún no ha de morir") o las parábolas cristianas.?
Y se recopilan algunas de las salidas ácidas de Huidobro contra Alone, el crítico oficial de El Mercurio,
por varias décadas y Neruda: poeta de segundo o tercer plano, dice, y
de paso, García Lorca:, a quien califica de ?muy malo?. Son parte de
sus obsesiones y que le acompañarían por el resto de su vida.
Huidobro fue mejor poeta y más inteligente que esas frases. "Eres
un hombre ultra cómico, con tantas ansias de grandiosidad infantil que
elegiste como seudónimo Pablo de Rokha en vez de Pablo Pedrusco... Te
aconsejo otro más grandioso y más sonoro: PAPABLO DE ROKAKA".
Huidobro, posiblemente no desmentiría estas frases, pero su obra se
empinó mucho más alto que estas diatribas y malos versos que acaban de
hallar el erudito académico José de la Fuente. El poeta que se creía un
pequeño Dios, que pedía que pedía que los poetas hicieran florecer la
rosa en el poema antes de nombrarla, dejó un libro extraordinario al
morir: Últimos Poemas.
Libro ancla, donde aterriza, cae del cielo Altazor, ese pájaro de todos los vuelos.
En su libro póstumo, Huidobro tiene unos versos premonitorios: Veo el universo reducido/a una caja entre cirios y flores que se despiden.
Y sigue diciendo: Que pequeño es el mundo/cuán grande eres
corazón/mirado desde aquí/en medio del torbellino de esta guerra. Un
desconocido, quizás para sus conocedores este Huidobro más humano y
real.
Autor: Rolando Gabrielli






































