
AMOR SE FUE
Amor se fue; mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejó que no doliera.
A MANOS TEMBLOROSAS CAYÓ EL AHORA DE LO QUE TEMBLÓ EN EL PRESENTIR
Ya es este el día, el presentido día
que temblaba en nosotros al pensado
entre los por venir del amor nuestro.
Día que habría de brillar sólo para uno de los dos
y en que vería mis dedos infelices llegándose a sus ojos
sin mirada, para correr los párpados. Que cubrieran
de miradas a los que ya eran ojos sólo para ser vistos.
CREÍA YO
No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
HAY UN MORIR
No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
De mí un ausente
Y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.
Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor
Y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.
LA MUERTE NO ES LA NADA
La Muerte no es la Nada, sino que nada es.
El Nacer no es la Vida, sino que nada es.
Equivócase, por terrenal, el Corazón si te llora
pues en nuestra mente estás, y estuviste antes de sernos visto
En nuestra mente todo lo que eres, está
pues nunca estuviste sino en nuestra mente
y nuestra mente es la única que jamás existió.
Amarte, pues, debemos, pues que vives
y no Dolerte, pues no cabe perderte.
LAYDA
Adelaida - Beethoven — 1800
Poema a mente confusa de: Layda-yo — 1930
— Llamad, llamad ¿buscáis las palabras en Layda?
— Es que no sabemos las palabras por Layda,
las palabras que devuelven Layda.
— Llamad; ¡pero llamad!
La muerte nunca quiso ser creída.
Y se mostró en Layda para elocuencia de su afán de no ser creída.
Quien conoció a Layda y su boca siempre con palabras porque siempre Layda
tenía que decir a otro "Gusto de que tú vivas" —y esto era
lo que en todo lo que dijera se decía— no creerá más un morir de ella ni uno propio.
¿Hay en lo Real una muerte de Layda?
Lo que es del modo del vivir-sentir, nunca pudo salir de su modo.
Lo muerto lo fue siempre y será, nunca pudo salir de su modo.
¿Pudo ignorarse que había Adelayda?
¿Pudo saberse un día: Layda ha muerto?
Hubo que creerlo ahora: Layda tenía muerte.
Oh, no: la hora es de no creer muerte en Layda.
Es que Layda era una en que Muerte puede hacerse comprender,
es decir hacerse por fin increer.
Mortales son sólo los que no tienen el latido de increer la muerte en Layda.
Sí, viniste para que ya la muerte no fuera creída.
Es mucho silencio; es el mayor silencio que se ha Dado.
Oh ¡Te has callado mucho, Layda!
Oh Muro, oh Silencio. ¡Tú en la Ribera sin otra, sin Eco de ribera!
Donde del paso último sólo la forma de un pie se lee.
Oh Layda nombrada en el eco de "lágrimas"
Layda Lovgan. Ah.














































































































































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