
E. Sábato
Un
argentino que pretende utilizar a Marx como maestro sostiene que el Don Segundo
Sombra de Güiraldes no existe, que es apenas la visión que un estanciero tiene
del antiguo gaucho de la provincia de Buenos Aires. Lo que es más o menos como
acusar a Homero de falsificador porque exhaustivos registros llevados a cabo en
las montañas calabresas y sicilianas no han dado con un sólo cíclope. Con este
mismo criterio de naturalista habría que rechazar a Modigliani por su manía de
pintar mujeres con gargantas inexistentes. Pero ¿"inexistentes"
dónde? No desde luego en el espíritu del pintor. La diferencia entre Modigliani
y una máquina fotográfica es que el arte no es una copia de la mera realidad
externa sino un acto ontocreador, más cercano al sueño que al espejo.
Por ahí andaba todavía el modelo que empleó Güiraldes
para inventar su personaje. Creo que se llamaba Segundo Ramírez. Los astutos
administradores de la fama lo exhibían a los turistas extranjeros. Evité la
tristeza de conocerlo, pero aún así puedo asegurar que era un mistificador,
porque el auténtico Don Segundo es el mito imaginado por Güiraldes, que
misteriosamente reveló un secreto de la condición pampeana. Inmortal, como
todos los mitos. Que los sociólogos de la literatura y los profesores de
folklore no pierdan el tiempo tratando de desautorizarlo.
Los granos de un montón
Un
vicerrector de la universidad de Cambridge, llamado Lightfoot, en época menos
inclinada a la incredulidad, mediante un minucioso estudio del Génesis, probó
que Adán fue creado el 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo, a las 9 de
la mañana. Ahora me entero de que en 1978 se cumplió el milenario de la lengua
castellana. Sorprendido por la exactitud, traté de averiguar cómo era la cosa,
y la cosa era así: en cierto momento del año 978, un monje de San Millán de
Nunca se sabrá cuánto duró este proceso, que algún
purista llamaría de corrupción del latín; primero, porque no aduvimos cerca de
ese durante algunos cientos de años, y, segundo, porque tampoco puede
establecerse cuándo se alcanza la categoría de montón agregando granos de
trigo.
Calma, estructuralistas
Hay
un tipo de beato del estructuralismo que con gusto aboliría la historia, lo que
me parece un poco exagerado, cuando advertimos cómo pasa todo, no sólo el
Imperio Romano sino la propia moda del estructuralismo. Esa gente enarbola la
sincronía como un garrote y al que sale con antigüedades como ésta, un golpe en
la cabeza, mientras se profieren palabras como reaccionario, subdesarrollo y
oscurantista.
Pero sí, hombre, ya lo sabemos, desde la época en que
estudiábamos matemáticas, en la década del 30, mucho antes de que se nos
viniera la moda desde París. ¿Cómo no íbamos a saber que "La pasión según
San Mateo" o un gusano son estructuras? Tampoco ignorábamos que era una
saludable reacción contra los atomistas, los positivistas y los fanáticos del
historicismo. Pero se les fue la mano. Vean con la lengua: una realidad en
perpetuo cambio, en la que, tarde o temprano -¡oh, diacronía de las ideas!- hay
que aceptar el modesto pero demoledor hecho de la transformación de las
estructuras, aunque sea como una sucesión de estados sincrónicos; tarde o
temprano hay que admitir que en todo estado de una lengua está oscuramente la
energía que conducirá a una nueva estructura.
Bueno, por favor, no es tan deshonroso. En suma, que
el estructuralismo es válido haste el momento en que deja de serlo.
Las vulgaridades de la
novela
Cuenta
Gide en su Journal que Valéry no se decidía a escribir una frase como "La
marquise sortit a cinq heures". ¿Y qué prueba eso? Una novela, y hasta una
gran novela, está llena de frases tan triviales como ésa, como la vida misma:
Hegel también se desayunaba. Además, una ficción es como un continente, en que
para llegar a lugares que han de fascinarnos deben atravesarse estúpidas
llanuras sin otros atributos que el polvo, el cansancio y la monotonía.
Muchas veces me he preguntado si Valéry no consideró
sus impotencias como virtudes. Apuesto a que habría querido escribir el
Quijote, que está plagado de marquesas que salen a las cinco. Se pasó la vida
hablando de las matemáticas y usando giros de su idioma, que los profanos
admiran tanto más cuanto más los ignoran; y sin embargo no pudo aprobar el
ingreso a no sé qué escuela por culpa de esas matemáticas. Pascal abandonó a
los trece años a esa mujer por la que Valéry suspiró sin poder poseerla. Como
para que no escribiera aquella frase rencorosa: "Pascal perdió la
oportunidad de darle a Francia la gloria del cálculo infinitesimal".
Y a propósito de Pascal
Es
característico que ni él, ni Kierkegaard, ni Nietzsche fuesen filósofos
sistemáticos: fueron irregulares, fragmentarios; y tal vez porque en ellos la
vida y el misterio son más importantes que la explicación y el sistema. Los
tres son emocionales, místicos, atormentados. Devolvieron el pathos al
pensamiento, y fueron grandes escritores. Si es cierto que el Absoluto no se
alcanza como pretendía Hegel sino por arrebatos y éxtasis, de modo parcial, por
pedazos, ellos revelaron vastas regiones de ese misterioso continente.
Psicología con p
Al
corregir las pruebas de galera de un libro mio me sorprendí al advertir la
grafía "sicológico", donde yo habia puesto "psicológico".
Porque aun cuando una editorial se haya jurado una determinada política
lingüística, no puede imponérsela a los escritores, que generalmente tienen sus
propias ideas sobre el idioma. No ya la dirección de una editorial sino tampoco
la propia Real Academia de Madrid tiene derecho a hacerlo, pues al fin de
cuentas las normas de ese cuerpo son la consagración de las modalidades
impuestas por el pueblo y los escritores.
¿Qué argumentos se pueden oponer a la grafía psi? No,
por supuesto, la fonética, ya que la gente culta generalmente la pronuncia así.
Y en el caso de que no se la pronunciase, tampoco es un argumento, porque si
fuéramos a caer en la locura de escribir las palabras tal como se pronuncian
tendríamos que poner payasadas como sológico, asaña y rebolusión, al menos en
Buenos Aires.
Por lo demás, que en ningún idioma hay correspondencia
entre el lenguaje hablado y el escrito, puesto que el escrito esta fijado por
los textos y aquél va cambiando en el espacio y en el tiempo. En alguna parte y
en alguna época se pronunciaba o pronuncia "bosque", pero hoy aquí en
Buenos Aires decimos "bojque"; del mismo modo, supongo, que en algún
tiempo en Francia se decía "mesme", para luego derivar hacia
"mejme", y luego a "mehme", para terminar escribiéndose
"meme" donde el acento circunflejo indica que allí hubo alguna vez
una perecedera ese. Si el lenguaje escrito fuese alterado cada vez que el pueblo
y las costumbres fonéticas cambian, sería cosa de no acabar, y una forma más
demencial de dividir el territorio lingüístico en parcelas liliputienses: ya
que habría que usar una forma para Buenos Aires, con sus "bojques" y
"yubias", y otra para Santiago del Estero, con sus
"bosques" y "iubias". Pero qué digo, habría que establecer
una lengua para el Barrio Norte de Buenos Aires y otra para
Todo idioma se aleja de lo escrito. Y algunos, como el
inglés, que allí donde escriben Londres pronuncian Constantinopla. Esos
investigadores que andan con grabadores han contado no menos de veinte formas
de pronunciar la letra o, entre las cuales la más sorprendente es la que figura
en la palabra women.
La lengua oral es tan voluble que a veces hasta imita
a la escrita, lo que ya es el colmo de vuelta. Así, antes del Renacimiento se
escribia y se pronunciaba "oscuro"; pero los eruditos de la época,
por escrúpulo etimológico, apuntalaron la palabra con una b. Podría haberse
mantenido muda, como corresponde a una momia o un fósil. Pero las enérgicas
educadoras lograron que los chicos pronunciaran finalmente "obscuro".
Lo que, por supuesto, y si se dejan de lado los golpes, nada tiene de
dramático; hay que tomarlo ahora como una costumbre más y no hacer tanto
escándalo. De modo que si a un escritor se le da la real gana de escribirlo sin
b, hay que respetarlo. Y si no se lo respeta, hay que protestar. Que es
exactamente lo que le pasó a Unamuno cuando un pedante corrector le puso en una
de sus pruebas: "¡Ojo! ¡Obscuro!", corrigiendo lo que había escrito
don Miguel. A lo que, tachando enérgicamente la insolencia, contestó, también
al margen: "¡Oreja! ¡Oscuro!"
Vanguardia y progreso en el
arte
La
palabra "vanguardia" se la vincula al progreso. Pero en el arte no lo
hay (cf. Collingwood), como lo revela el auge que en el París de comienzos de
siglo tuvo el arte de los negros y polinesios. En el arte hay acciones y
reacciones. Corsi y ricorsi. Hay dialécticas de escuelas, ciclos, sempiterna
lucha entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre bizantinismo y vitalismo entre
complicación y simplificación, entre artificio y naturalidad, entre claro y
oscuro, entre violencia y serenidad, entre romántico y clásico. Y no sólo hay
sucesión sino contraposición de tendencias o escuelas (Quevedo y Góngora).
Piénsese, dicho sea de paso, qué "avanzado"
resultó de pronto el arte hierático de Ramsés II frente al mero naturalismo
europeo. Pero esto del progreso es una manía invencible. ¿Cuál era el personaje
de Proust que suponía mejor a Wagner que a Beethoven, nada más que porque vine
después? Pero no estoy seguro ni del personaje (una mujer, me parece) ni de los
músicos.







































Anotanos tu paginas en nuestro directorio !!
Te invito a formar parte de un proyecto de publicidad para sitios web gratuita. Solo necesitas registrar tu blog/fotolog/metrolog/myspace/facebook/youtube o pagina personal y cumplir los puntos que se te indican para formar parte de este proyecto, la finalidad es incrementar tus visitas y dar a conocer tu sitio web en todos los sitios web del mismo ambito que tu. Link al Proyecto: http://banlog.sie-group.net/