
EL PUÑAL
Yo te aprecio, mi puñal de noble acero.
Te forjó para la venganza el soñador georgiano;
te afiló para el combate el libre circasiano,
mas yo te aprecio, claro y frío compañero.
Una mano de lirio te puso en mi mano
a la despedida, en prueba de amor,
y no fue sangre lo que por ti se deslizó:
fue una gota de llanto, clara perla del dolor.
Y llenos de una tristeza misteriosa,
en mí se detuvieron sus ojos negros.
En la luz temblorosa, al igual que tu acero
se empañó su mirada y lució más hermosa.
Eres mi compañero, prenda de mudo amor.
De ejemplo servirás a mi vida peregrina:
como tú, no he de cambiar, y mi alma altiva,
como tú, amigo fiel, será fuerte en el dolor.
ADIÓS A TI
Adiós a ti del ruso sucia patrianación de encomenderos y de esclavos. Adiós a esas guerreras azuladas. Adiós al pueblo por ellas maniatado. Quizá yo, tras el Cáucaso erguido, esconderme podré de los tiranos, de su ojo que todo lo registra, de su oído que nada escucha en vano.







































No conocía a ese autor, ...
No conocía a ese autor, pero lo he encontrado muy intenso, casi shakespeariano (pienso en Otelo).