
Selección de poesía china de la Dinastía T´ang
AGASAJANDO A UNA COMITIVA DE LETRADOS
UN DIA DE LLUVIA EN CASA DEL GOBERNADOR
La bien disciplinada guardia
presenta sus lanzas.
En la cámara del huésped oficial
se siente una exquisita fragancia;
El viento y la lluvia arrojan
violentamente el agua;
Pero nosotros estamos cómodos
en un tibio aposento
desde el cual se divisa el lago.
De momento, inquietud y temor
han sido ahuyentados.
Otra vez mis honorables huéspedes
se arremolinan en el amplio salón;
En cuanto a mí, me siento avergonzado
de vivir aquí
de manera tan extravagante
Mientras pienso en mi pueblo
que sufre privaciones.
Pero sofoquemos estos escrúpulos
de conciencia
Y sigamos nuestra inclinación natural.
Aunque debemos prescindir
de las viandas frescas,
Haiy gran abundancia
de frutas y vegetales.
Dignaos beber un vaso de vino
Mientras escucho con atención
la recitación de vustros poemas.
Cuando el espíritu es feliz
el cuerpo se aligera,
Y querría cabalgar
en las alas del viento.
Su-chou es el hogar de todos
los hombres de letras;
Una gran ola de cultura se ha extendido
espontáneamente aquí.
¿Cómo se puede decir
que los confines de este gran estado
descansan sobre la riqueza
y el poder únicamente?
Wei Ying-Wu
DEVOLVIENDO LOS CUMPLIDOS AL AYUDANTE
DEL PREFECTO, SEÑOR CHANG
En el ocaso de la vida
la tranquilidad es mi única alegría.
Los diez mil asuntos
cesan de turbar mi corazón.
Reflexionando, creo que no existe
mejor determinación
Que despedirme del saber y regresar
a los bosques de mi antiguo hogar,
Donde el viento suspira en los pinos
y me despojo de la banda.
Cuando la luna brilla en los cerros
taño el laúd.
Si me preguntas por qué no me ocupo
de mi hacienda,
Te invito a escuchar, mientras
desde el estuario llega hasta mí,
el canto del pescador.
Wang Wei
SOBRE LA TORRE DESDE LA CUAL
SE DOMINA EL RIO
Junto al río se yergue
la torre de cien pies de alto;
Por allí pasa una extensa
carretera de mil de millas;
Contemplar el lejano horizonte
desde esta altura
Me basta para confortar
la mente y el corazón.
Los correos no se detienen
a todo lo largo del camino,
Los soldados se precipitan
hacia sus guarniciones.
En tiempos tan turbulentos
Siento de manera especial
que es bueno estar ocioso.
Ahora que he pasado los cuarenta,
En verdad, no es demasiado pronto
para que me retire.
Déjame que ahora limpie
los vestidos manchados de polvo.
No es demasiado tarde
para que retorne a los cerros.
Po Chu-I
DE PASO POR EL CORTIJO DE UN VIEJO AMIGO
Un viejo amigo preparó un pollo
y un budín de mijo,
Y me invitó a comer
a su casa de campo.
Verdes árboles circundan
su cortijo.
Los cerros azules
descienden a lo lejos.
Frente a una ventana abierta
el vergel sale a mi encuentro.
Bebemos vino y charlamos
sobre las moras y el lino.
Espérame hasta el noveno día
de la novena luna
Volveré de nuevo a saborear
tu vino de crisantemo.
Meng Hao-Jan
MAÑANA DE PRIMAVERA
Durmiendo en primavera
no se advierte el alba
Hasta que por doquier resuena
el reclamo de las aves.
Pero anoche oí el estruendo
del viento y la lluvia
Y me pregunté: ¿cuántos capullos
se habrán dañado?
Meng Hao-Jan
UNA TARDE DE VERANO EN LAS MONTAÑAS
Sentado en un verde bosque,
con la camisa abierta,
Agito suavemente su abanico
de blancas plumas.
Me quieto el sombrero y lo suspendo
de una roca que sobresale;
Desde los pinos la brisa se desliza
sobre mi cabeza desnuda.
Li Po
PLATICA EN LAS MONTAÑAS
Si me preguntasen por qué habito
entre las verdes montañas,
Reiría silenciosamente;
mi alma está en la calma.
El capullo del duraznero
sigue el movimiento del agua;
Hay otro cielo y otra tierra
más allá del mundo de los hombres.
Li Po

Nostalgia
Río diáfano. Pájaros blancos.
Las montañas verdean
y las flores, lucen más frescas.
En estas contemplaciones
se irá pronto la primavera.
¿Con qué estación volveré a mi hogar,
tanto tiempo abandonado?
Du Fu
Paseando por la montaña
Tortuosa senda pedregosa.
Alta y frígida montaña.
Voy arriba y más arriba.
De entre nubes blancas surge una casa.
Detengo el carro y me siento a contemplar.
El ocaso en bosques de arces me encanta.
Sus hojas azotadas por la escarcha
son más rojas y más bellas
que flores de primavera.
Du Fu
En la tormenta
Viejos fantasmas, nuevos.
Zozobra, llanto, nadie.
Envejecido, roto,
Para mí solo canto.
Andrajos de neblina
Cubren la noche, a trechos.
Contra la nieve, el viento.
Mi copa derramada;
Mi botella, vacía;
Ceniza, el fuego. El hombre
Ya no habla: susurra:
¿A quién decir mi canto?
Du Fu
El vecino del sur
El señor de Jili siempre lleva
su turbante negro de ermitaño.
Con su huerto de batatas y castañas,
no tiene que vivir en la miseria.
Suele tener invitados,
y a su hijo le encanta atenderlos.
Los pájaros del porche,
al conseguir comida,
no se asustan ni echan a volar.
En otoño, las aguas son poco profundas.
Me lleva a dar un paseo.
Apenas cabemos tres
en la diminuta barquichuela.
Duna blanca, bambúes esmeralda.
Ocaso en la aldea de la orilla del arroyo.
Bajo la luna que acaba de salir,
nos despedimos en la puerta de ramas.
Du Fu
Alba de invierno
Hombres y bestias del zodíaco
Una vez más contra nosotros.
Verdes botellas de vino, rojas conchas de langosta,
Todas vacías, se apilan en la mesa.
"¿Cómo olvidar a un viejo conocido?"
Y cada uno, sentado, escucha sus propios pensamientos.
Fuera, chirrían las ruedas de los carros.
En el alero los pájaros despiertan.
En otra alba de invierno, pronto,
He de enfrentarme a mis cuarenta años.
Me empujan duros, tercos instantes,
Doblado hacia la sombra larga del crepúsculo.
La vida gira y pasa, borracho fuego fatuo.
Du Fu






































