
Charlie Melnick (1962)
Luis Guillermo Hernández
Charlie Melnick
El estaba en todo
Ya no lo está mas
Maeterlinck
I
Como cuando vivía
Cantarás,
Aunque no vuelvas.
II
Ahora que no vuelves,
Charlie Melnik,
Mi viejo, mi antiguo
Compañero;
Cuando ni la marea más alta
Cubre esta sombra
De pena.
Los caminos cerrados, old cap,
Los caminos cerrados.
III
Quién, qué lluvia
Hará surgir el día.
Ahora que no regresas
Desde tu noche perfecta.
IV
Que poco encuentro ahora
De tus cantos
En la fuente cegada
Del océano;
Lo que entonces cantabas:
Lluvia viril tu voz
Antigua
Entre la hierba;
Tu viejo piano, compañero,
Derribando
Navíos derruidos en los días,
Ahora que no regresas,
El camino del mar
Hacia la casa
Lleva sólo la huella
De la imagen sin fin
De tus canciones.
V
Qué pena recoge, entonces,
La muda floración
De mi amargura.
Ahora que no vueles
Ni el ave, ni los rastros
Cuando el alba
Sólo la seca paz
Tendida
De tu cuerpo
LA CANCION DE CHARLIE
1
Puedo llegar al mar
Con la sola alegría
De mis cantos.
2
Mi voz altísima
En los bosques:
Las hojas intrincadas,
La fronda de las cañas
Derribando
La yerta soledad
De las ciudades
3
¡Solo el hondo sentido
del estío!
Mi sombra triste,
Mis manos que rebalsan
El reflejo incesante
De las olas
Y el sonido sin paz
De los naufragios
Acudiendo
Al dolor de mis canciones.
VII
Mi sueño alerta
Entre los barcos,
Dolido y escrutando
La oscura paz,
Cubierta
De tus manos.
VIII
Las rocas enclavadas,
Tu viejo piano,
Tu viejo piano flotando,
El asfalto quebrado
Y las veredas.
El mar inmenso, perdido
A la herida cercana
De las cosas,
Lo poco de dicha que llevaban,
Lo poco de dicha que encontrabas
Con e agua ya lejana
De tus cantos.
La bruma de tu voz,
Tu antiguo piano,
Tus dedos silenciosos,
Compañero,
Las ruinas de las playas
¡Siempre el abismo sin forma
de los días pasados!
IX
Como todo estaba en ti,
La forma de las cosas
Ha tomado
La perfecta oquedad
De tu descanso.
Ahora que no vuelves,
Cómo el viento del mar
Limpia las calles,
Qué ruta hermosa,
Quién puede ahora florecer
En el viaje no emprendido
De tus años.
X
Now, es I was young and
Easy under the apple boughs
Dylan Thomas
1
Qué afán limpio llevabas
Que no pueden mis manos
Recrearte.
2
Como todo es igual, nada turba
Entre tu ausencia
El reflejo de las ramas
Del manzano,
Sólo tus brazos, tu pura
Calma.
¡Cómo tu rostro se oscurece
en el agua conmovida!
La antigua cuerda replegada,
La pobre hierba iluminando
El recuerdo excavado de los pozos.
Como es lo mismo todo:
Tu muerte bajo bosques
Perdida o recreada.
De qué alta raíz,
Qué ríos,
Brotó el olvido llamado
De tus cantos.
Y XI
Si regresaras
Qué habría de decirte.
Luis Guillermo Hernández Camarero (Lima, 18 de diciembre de 1941 - Buenos Aires, 3 de octubre de 1977)
Médico psiquiatra de profesión, es un destacado poeta peruano de la generación del 60. Fue uno de los primeros en incorporar el humor, las citas metatextuales y una versión libre del voice-switching en la poesía peruana.
Sus innovaciones estuvieron presentes en sus tres poemarios publicados: Orilla (1961), Charlie Melnik (1962) y Las Constelaciones (1965), todos ellos recibidos tibiamente por la crítica. A partir de la publicación de Las Constelaciones, Luis Hernández renuncia a la publicación. Desde este momento hasta su fallecimiento (suicidio), Hernández escribió en cuadernos, que muchas veces regalaba a amigos o incluso a personas que no tenían interés por la literatura. Escritos sin la finalidad de publicarse, estos cuadernos no deben verse como borradores, sino como una nueva forma de practicar la poesía por parte de Hernández. Por ejemplo, la caligrafía empezó a formar parte de los poemas, así como los dibujos que hacía, los recortes de prensa que pegaba y los poemas ajenos que traducía e incorporaba a los cuadernos. En los años 70 Nicolás Yerovi empezó, con permiso de Hernández, a reunir sus cuadernos con miras a una edición de su obra completa, Vox horrísona (1978). Al no ser una edición facsimilar, el aspecto gráfico de la obra de Hernández quedó de lado, con la excepción de algunas pocas páginas de los cuadernos reproducidas en la sección Ilustraciones. Después de la publicación de Vox Horrísona, más cuadernos aparecieron, algunos de los cuales ya han sido publicados. Reproducciones digitales de varios cuadernos ellos pueden ser encontradas en la Pontificia Universidad Católica del Perú 1. Esta institución también posee algunos manuscritos del poeta y continúa buscando nuevos textos para resguardarlos o, al menos, preservarlos digitalmente.
Luis Hernández falleció en Buenos Aires en 1977, a donde había ido a tratarse por su enfermedad mental, presuntamente lanzándose a las líneas del tren en movimiento. Recientemente ha surgido una versión distinta de su muerte, al no haber registros de su tratamiento en la clínica a la que habría ido a tratarse y el hecho de que el lugar del supuesto suicidio era usual encontrar cadáveres de "accidentados" o "suicidas" al parecer "dejados" por los militares argentinos.






































