
UN RELATO DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Era triste como los libros se llenaban de polvo en la bodega de la librerìa Universo . Adelina como un acto de olìmpico desprecio iba juntaron los libros de todos los escritores autoeditado que con mucho esfuerzo lograban reunir el dinero para la publicaciòn y el final oscuro de que sus libros terminaban amarillentos , llenos de polvos .La perfecta almohada para los ratones . Era una imagen dantesca como las ilusiones de esa primera publicaciòn , destrozada por la abierta indiferencia . Se convertìa en un laberinto de papeles que jamàs cayeron en las manos de los lectoresy los temidos crìticos literarios . Juan Cayetano , tenia una fe ciega , de que sus libros de cuentos , eran vendidos como pan caliente , en la librerìa Universo . Adelina le decìa - Cayetano , Cayetano , soy la mujer muy generosa , que ayudo a los escritores esforzado como usted . - Dama agradezco si apoyo - respondìa Cayetano ingenuamente . Cayetano era el hombre màs tonto del mundo . Yo solìa reìrme mucho de el cuando me juntaba con mis amigos . Cayetano observaba el èxito de Matìas Huidobro y deseaba cambiar su aburrida vida de albañiz . Esas ilusiones que lo iban convertieron en un hombre donde su pasiòn superaba su talento literario y su escasa inteligencia . El era el perfecto poema de la interminable derrota . El mismo no se daba cuento de eso . Adelina lo miraba con cierta envidia , celos , de su capacidad de sobreponerse a las burlas de los poetas jòvenes y los comentarios de los asociaciòn de escritores opinologos . Adelina no podìa entender , que como este hombre sin educaciòn , cultura , ni fortuna , tuviera la ambiciòn de ser un gran escritor . Su enorme energìa para participar en todas las actividades literarias y culturales . Asistir a aburridos cabildos culturales y desafiar la soberbia de lo que nacieron con mejores oportunidades . Cayetano , publicaba sus libros a puro pulso , adulando a todos los posibles auspiciadores de algunos empresarios . Soñaba con las portadas de sus libros en las vitrinas de todas las librerìas del mundo . Todos tienen derecho a soñar , era el mensaje que estaba escrito en el muro de una calle solitaria . Nunca salìa de noche . No se le conocia amante o esposa . En la bodega de la librerìa Universo , sus libros estaban empaquetados , sellados , con su nombre escrito a plumòn . Ningùn cliente de la librerìa estaba interesado en los escritos de un viejo vulgar . Las cartas estaban echadas . Adelina logro su propòsito .Provocar un cierto grado de angustia en el escritor . La maldita bodega del silencio , donde tenia que por obligaciòn de limpiarla , que asco , no me quedaba otra opciòn . Lo hacia solamente con la curiosidad perversa de indagar en los papeles de la historia de la librerìa . Me encontrè con muchos libros de amigos y conocidos y sentì pena y dolor , a recordar cada presentaciòn literaria , de ver el rostro de felicidad efìmera de un escritor primerizo . Todo el esfuerzo de publicar terminaba en los oscuros rincones de una bodega sucia y mal oliente . Era la imagen del egoìsmo y desprecio que sentìa Adelina por los escritores independiente . Mientras los libros de Matìas brillaban con fuerza en la vitrina , donde tenia el honor de sacudir todos los dìas y limpiar los vidrios . Los otros libros como el poemario El silencio del mar , de Tomàs Valencia ,un joven poeta de origen modesto , que durante tres años , trabajo con el viejo maldito de mi señor Padre , que solìa humillarlo por su origen proletariado , para juntar el dinero para la publicaciòn . Los poemas no estaba a la altura de un Gonzalo Rojas , pero tampoco eran malos . Valencia creyò ciegamente que siendo promovido en la librerìa , lograrìa vender algunos ejemplares y màs de alguien reconoceria su talento . El era un muchacho simpàtico y emprendedor . El me invito a la presentaciòn del libro . fui màs para reìrme del clasismo de mi papà . El evento fue en el salòn de honor de la municipalidad ,donde Valencia , su novia y su familia , se sentìa lleno de entusiasmo , propio de una ceremonia de los premios Oscar . Me dio mucha pena y coraje , pero ahì estaban sus libros llenos de polvo , mientras Adelina se reìa en su cara de su ilusiòn de ser un escritor conocido .





































