
POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Cuando se vive en la ciudad de Antofagasta , la cercania con el desierto , el mar y el pasado de las oficinas salitreras , que esta presente dentro de los còdigos culturales de la zona , provoca una suerte de encierro , donde los ecos del sur de nuestro paìs no esta presente . Por tradicciòn siempre se ha dicho que los poetas sureños tienen el privilegio de tener un paisaje y una geografìa espectacular de fondo , por lo tanto son los hijos de la poesìa Làrica . Los bosques , los rìos , el calor del fuego en un brasero , la cocina a leña y el aroma de los àrboles , dan el espacio ideal para escribir . Los ecos del sur de Chile llega en la vèrtebra y el espìritu de un poeta nortino . El desierto y los bosques , dos polos opuesto . Como el dìa y la noche . En una ruta de viaje tuve la opciòn de conocer la ruta Los Angeles , Angol , Capitàn Pastene y la frontera de Temuco , pero falto conocer la legendaria y bella ciudad de Valdivia , donde la luna se baña en el rìo Calle Calle . Mi fascinaciòn por esta ciudad comenzo cuando se escucha las voces lejanas de nuestros pares sureños , que con el calor de un buen vino navegado y el sentido de poesìa y amistad , desafian el frìo de esas zonas . Gracias por el mejor invento del siglo 21 que es facebook , conoci a la escritora Ana Rosa Bustamante que tiene el privilegio de vivir en tierras de grandes poetas . Ana Rosa naciò en Arica y viviò en Antofagasta , detalle de su biografìa que nos une màs en nuestra comunicaciòn poètica . La poesìa esta presente de Norte a Sur . La brùjula poètica me esta señalando la ruta Valdivia y tengo el agrado de presentarle un poema de Ana Rosa que espero que sea del agrado de los lectores de cinosargo .
SELECCIÒN DE TEXTO MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Los hielos derritièndose en las cornisas
donde poblan los nidos
donde empollan los trinos asì el olvido abre el sol y a sus senderos
un nudo de sombras punza cada vez menos ,
cada vez menos , cada vez menos .





































