Cinco formas del silencio
MURMULLOS EN EL JARDÍN
Nadie vio el tímido capullo
en la tierra que ella regaba
Nadie advirtió el brotecillo de musgo
en la vieja teja
ni supieron de sus pensamientos que gotearon las hojas
temprano en la mañana
Nadie observó los pastos más espigados
ni la manzana más parda
ni la sombra del árbol más alegre
Nadie escuchó el pálpito de la piedra
que repite su nombre
ni el murmullo de la fuente donde quedó su infancia
Nadie se atreve a abandonar su tristeza, sus almas rotas
ni me observan aquí en el lirio decir estas palabras
Que el tiempo vuelque su equilibrio
En el rincón que nadie mira
la silla se mece solitaria.
ME VISITAN SOMBRAS DE
viejos amigos que volvieron
a la noche
seres que fui y no fui
seres que aprendieron desde la infancia
a lamer con locura el plato del alba
y que en la adolescencia se atrevieron a usar la cruz
como un palillo de dientes
seres que fueron corrompidos por el verbo,
y luego felices condenados en los espejos de arena
del silencio
seres que vieron mi pecho convertirse en ceniza
bajo los ojos de la diosa
y que hoy conservan como amuletos
los fragmentos de mi corazón
en el vacío
seres que dicen y celebran aún
el color del agua y de la rosa,
y que calman su sed con las lágrimas que Homero
lloró una vez sobre sus páginas
seres que en el día duermen detrás del mar
sus jornadas de delirio
y que a los pies de la luna son cigarras
que cantan su luz en el sereno bosque de la noche
seres que son mi ataúd y mi naufragio
mi leyenda
bermejos rostros cautivos que guardan mi sitio
en el negro papel del horizonte.
Y DICEN LAS PIEDRAS
que son pájaros
los pensamientos del poeta
Dice el viento
que son flores danzantes
sus preguntas
Y el río rumoroso
que hacia la otra orilla avanzan
sus delirios
Voy a creerles
Entre tanto miro al tendido
que sueña
respirado por la hierba.
A Samuel, un niño que tuvo el coraje de contarme como lo violaba su padrastro.
CONCHA DE CARACOL
Caminas por la arena
y a cada paso las olas desmienten
tu pasado
Auscultas la soledad de las cosas
en el fondo
y piensas si acaso el sol y la luna
conocen los hilos de luz y sombra
que forman tu nombre
Entonces la encuentras y
reconoces en ella la posibilidad
de una música,
y la colocas en tu oído, allí,
donde baila el fósil de tu memoria.
Y esa antigua marea te abraza y te bendice,
te recuerda el cuerpo que eras,
tu coraje
de aquella vez cuando te fuiste.
CANCIÓN DEL OLVIDO
LA NOCHE ACALLABA
mi alegría
Acurrucado la soledad del cuarto
me reducía en su abrazo
Había sombras y ausencias
Había ojos sin rostros en la negrura
y hojas moviéndose por unas manos
que no eran las del viento
Alguien respiraba muy cerca
Alguien caminaba en el corredor y
en el jardín de mi sueño,
y nubes con la forma de mi insomnio
festejaban el respirar de la noche
No lo sabía
pero las cosas que inventaba eran antiguas
y oscuras como abismos
Alguien agitaba sobre mí sus alas
con una espada en la mano
y a veces, sólo a veces la luna colocaba su sombra de luz
en mi mejilla
Entonces dormía
aunque otras puertas se abrieran
dentro del armario
aunque otros corazones se sumaran
a la temblor y al frío palpitar de la pared
Sin embargo estoy aquí
Era yo también el ángel
que dormía debajo de mi cama.
Mauricio Cappelli Figueroa
(Santiago de Cali, 1976)
Una
de las cosas trascendentales que me sucedió en la infancia fue que me
leí Frankestein y en la adolescencia que la revista Selecciones me
terminó de criar. Soy Ingeniero industrial de la Universidad del Valle
y Especialista en Gestión de Talento Humano de la Universidad Libre.
Sin embargo, comencé a creer en la literatura como en una religión y se
me fue la mano.
Soy autor de los poemarios Que el viento no se
lleve mi sombrero y Todo el amor para la Luna de Perkins, este último
editado en la colección de poesía Escala de Jacob de la Universidad del
Valle; y los libros de historia Corazones de Fuego y Marea de Fuego.
He
sido premiado en los concursos de crónicas convocados por la Cámara de
Comercio de Palmira; en 2005 fui finalista en el IV Premio
Internacional Constantí de Relatos, convocado por Silva Editorial, de
España; en 2006 obtuve el Primer Premio en el I Certamen Internacional
de Poesía, convocado por la revista de literatura Axolotl, de
Argentina; y en 2007 obtuve el Premio Departamental de Poesía.
He
participado en eventos importantes como los Festivales Internacionales
de Poesía de Cali y las Ferias del Libro del Pacífico, además en varios
recitales con grillos en el patio de mi casa y frente a una que otra
mujer desnuda.
Escribo según mi principio: “La literatura es esa vida que pasa.”






































