EN DESCARNADO
De entre toda clase, tipo, forma o
calaña de ser humano existente en la tierra, por favor, no me den un POETA, tan
dañinos a mi juicio, que sólo son comparables a un inquisidor.
Tal vez, deberíamos hablar de una
sub-clase, o de una degeneración del SER, puesto que, en sus estados más
lúcidos, se les puede encontrar dándoselas de filósofos. Uno más de los tantos
mitos que los rodean.
¡Vamos! Traspasemos pues, el velo de la ilusión
y analicémoslos en toda su real dimensión.
EL “POETA-FILOSOFO”
¿Amigo de la sabiduría?
¡Bien! Si por sabiduría se entiende
cambiar de careta cual si estuvieran en un baile de abanicos... estaría
acertado. Dejémoslo así.
¿Enamorado del amor?
Si por amor entendemos a su propia
persona, es aceptable. No hay nada que un poeta ame más que a ÉL mismo.
¿Creador de mundos nuevos?
Aterricemos: más bien, destructor de
la siempre necesaria realidad. Su mundo inalcanzable no engendra más que
frustraciones.
¿Forjador de sueños?
Lo dudo. Sus versos suelen ser el
génesis del insomnio. Provocan sueños persistentes y, a la vez, tan
intangibles, que su gravidez no basta para abatir nuestros párpados.
¿Escultor de la palabra?
Podría ser, más su cincel suele ser
el egoísmo. Un continuo reinventarse a través de la belleza del lenguaje.
¿Neologismos? Simplemente, otra manera de llamar la atención de sus pares: con
algo de suerte, lo recordaran como una ocurrencia suya. Lo más probable: nadie
nunca lo usará.
¿Infatigable buscador de formas?
Veámoslo en toda su crudeza:
INCURABLE MUERTO DE ENVIDIA. No soporta la supremacía del OTRO en cuanto a una
determinada disciplina. Nada es más fácil ni conveniente que declararlo
OBSOLETO, y mostrar al mundo la nueva inspiración salvadora: su nueva forma.
Pero, entonces... ¿y su
sensibilidad?
Acepto que es un sentir común el
pensar que los poetas gozan (o sufren) de una sensibilidad extrema que los
induce, inevitablemente, al sentimiento de amar, y por consecuencia, a la
creación. Sin embargo, nada más lejos de la verdad: podríamos transar en cuanto
a lo relativo a su sensibilidad, pero en cuanto al orden de causa y efecto,
estaríamos en un error.
La secuencia correcta no es así:
sensibilidad-enamoramiento-creación. Es mucho más elaborada: estado de
sensibilidad extrema – NECESIDAD de inspiración – búsqueda de SUJETO para
experimento – logro de seudo enamoramiento – exaltación anímica – versos a
raudales – congratulación del YO.
(Nota: si la inspiración se agota, se
recomienda cambio urgente de SUJETO inspirador).
Naturalmente, lo que suceda con la
hilera de sujetos damnificados que hagan huella tras su paso, no tiene la menor
importancia.
Se que aún con todo lo expuesto corro el riesgo de parecer poco creíble o, lo que es peor, que mis palabras parezcan carecer de asidero fiable, sin embargo, lo tienen, y desde más de una perspectiva.
¿Podría alguien objetar la enseñanza de mi razón basada en mi propia experiencia?
No me pareciera justo.
Yo he sido una lectora más, tratando
de escarbar el suelo donde se asienta un poema para SABER qué hay bajo la
superficie. He apartado sus frutos, he separado sus hojas y he llegado a la
raíz queriendo descubrir su esencia. La mayoría de las veces, me he encontrado
con las manos vacías pues, la esencia creadora ya se ha marchado en búsqueda
del final de otro arco iris.
También, en ocasiones he sido una
víctima más del impacto de la belleza, y he prendado trozos de mi vida al “
dios creador” en paciente espera de que él se manifieste en mi persona... “ y
te he creado y te he rescatado de entre mis sueños, y te he venerado y te he
planeado tu muerte para poder gozar del placer de resucitarte...”
Mas, nada ha sucedido. Nada que no
sea digno de un pequeño ídolo hecho de barro.
Poetas de barro, ídolos poetas. Poetas... sin dioses... únicos dioses de sus insignificantes personas.
Tan insignificantes como yo misma. Tan
poeta YO como todos ellos. Tan poderosa de la mente y tan frágil de mi pobre
alma, creada por la diosa que subyace en mí.
Poetas elegidos para iluminar conciencias, predestinados a sufrir el castigo de no lograr VER dentro de nosotros mismos... comprender esta mierda de vida... poetas de mierda. Poetas insoportables, insufribles, indeseables, irrepetibles... a veces, hasta ilegibles, pero siempre irremplazables.
Quizás en eso radique gran parte de mi
manifiesto inicial: IRREMPLAZABLES.
Es cierto. No es posible ninguna clase de
trueque o permuta y, para desgracia de mi persona, me es imposible librarme de
esa ralea: hay UNA latente dentro de mi, y todos los días me condiciona y me lo
refriega ante a mis ojos allí, dentro del sin-espacio de mi viejo espejo.
Amanda
Espejo
Quilicura
/ Octubre 23 / 2004







































Agradecer...
Hola amigos de CINOSARGO. Les escribe Amanda para agradecer la premura y buena disposición en publicar mi texto. Hoy revisé y lo vi... fantástico ver también todo el material que tienen.
Espero haber cooperado con un granito de arena a la difusión de las letras nacionales en vuestra revista.
Cariñosamente
AMANDA ESPEJO