
POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
El desnudo en el arte ha estado presente siempre , tanto en la fotografìa como en la plàstica y el cine . Es el reflejo de un mundo intimista , eròtico , sensual , alejado de todo morbo o sentido de vulgaridad . El cuerpo en todo su esplendor , sin importar su envoltorio o edad cronològica, esta presente en la cartografía existencial de un ser humano. Con sus alegrias y penas, dolor y placer, belleza o imperfección. El tiempo pasa y el cuerpo hay que cuidarlo, protegerlo y resguardarlo del efecto de los años, más aún en las mujeres. Es el espejo de nuestros años y la fotografía lo retrata en la refinada esencia del blanco y negro, como lo hizo la destacada fotógrafa María Gracia Subercaseaux en su primera exposición fotografica , donde llamo la atención con los autoretratos de su propia desnudez en un entorno silencioso y sencillo. Más allá de su aristocrático apellido , hay una artista con una fina sensibilidad capaz de captar el momento preciso, la luz casí perfecta. Desarrollar un trabajo fotográfico alejado de los lugares comunes de los desnudos. Hay una fuerza poética , donde el espectador más exigente, logra dar rienda suelta a su imaginaciòn. Las imàgenes valen más que mil palabras. La pàgina donde puede ver estas increíbles fotos es
www.subercaseaux.com







































Como chancho en misa......
Curioso artículo, en contextualización aún más curiosa. "Chancho en misa", decían en mi tiempo, y me ha recordado tan arcaica forma, la presencia de esta señorita (digamos que me refiero, ahora, a la señorita referida) en este noble ejercicio recopilatorio llamado Cinosargo. El artículo está plagado de faltas de todo tipo (ortográficas, de cohesión local, etc.), hasta niveles insoportables. Que la articulista exprese su adhesión, haciendo notar lo alejado que está el trabajo de esta señorita de los lugares comunes (!!) (aseveración osada y provocadora, que no se sabe si provoca estupefacción o risas, o ambas), casi pasa de largo. Uno se preguntaría, con toda propiedad, qué es lo que viene: ¿una oda a Jordi Castell? ¿una apología al trabajo plástico de Claudia Conserva?
Todo esto resulta inquietante, que es, quizás, el mayor, acaso único, aporte del presente texto. Saludos y felicitaciones, en general, por vuestra Revista.