Acusamos Recibo de una muestra del poeta Méxicano, Alejandro Campos Oliver
Biografía: Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca,
Morelos, 1983) Licenciado en Docencia (área humanidades). Diplomado en Artes
Plásticas por el Centro Morelense de las Artes. Poemarios: Oraciones Temblorosas (2005). Ciudad
Insomne (2005). Tiempo Azul
(2005). Compilador de -Muestra de poesía
Morelense Contemporánea- (2005). Becario en el área de
literatura del Fondo Estatal para
Las hojas del ficus son corazones de estrellas
Las hojas del ficus son corazones de
estrellas
Se
elevan como manada de gestos que zurcen mares
trepan el
aire como gorriones de vuelo zigzagueante
Las hojas del ficus son corazones de
estrellas
Se elevan como manada de gestos que almuerzan
telarañas
leen el fuego
como nerviosos búhos
Las hojas del ficus son corazones de
estrellas
Se
aman Se remiendan
como el fuego
Se
montan como el polvo
Se engullen como el mar
Se
repasan como el aire
Perennemente breves
Perennemente huidizas
Sólo son
hojas
Sólo se aman
Sólo
se elevan
Flotando sobre el río
Llovizna sobre la paz de la tarde y mi pecho
Floto como pentagrama mirando hacia el cielo
Las ávidas ramas
leen el jardín de poemas
en que cada gota
estalla o se independiza
Ya pequeñas ya unidas
se miran y se palpan como un
espejo de cascadas
Desde lo alto del río
a bocanadas
hundo los ojos como canicas de ciruelas
Abrumados los sentidos de tanta vida
las lloviznas de octubre puede ser también caricias
Protección del Huerto
Las hayas y los abetos
pintan cruces egipcias
y escarabajos sobre las piedras
Cruces de bruma en los caminos de mármol
Espinas de sangre para ángeles caídos
para que inunden de silencio
cada espacio de su lengua
y hacer de sus murmullos
un barco ahogado en un mar resplandeciente
En el huerto
una decena de elementales me protegen
en la calle mi voluntad ha sido desmembrada
y atada al carraspeo de tres demonios
que me aturden
Arbolave
El
equilibrio
que deja el
ave
al
crepúsculo
del soto
es central
a la
espesura
de su vuelo
Su flor
es trino
de
horizontes
y de
vientos
Pluma
de musgo
y terracota
Gorjeo
enraizado
en la danza
de sus
hojas
Talata
Las
hierbas
dentadas de
hormigas
en bruscas cortezas
(ebrios troncos de líquenes pardos)
recias resinas arremeten
al piquetero rojo mandibular presuroso
Es un visible ruido
que redobla como nudo ámbar
Estrías con acento de cangrejo
o desbandada de formícidos
cretácicos
Ripisilva
Desmonta
sobre el arroyo
una
estampida de pardales
y los elfos
de las abejas
trotan con
la vista el bosque galería
que se ciñe
incauto al curso del afluente
En fuga las gacelas planean
y emulan la estampa de su vuelo
Circulan los corredores de trovas verdes
y las arbóreas piedras
conspicuas
arbustivas
y herbáceas odoríferas
almuerzan retazos de sol
y agua de la ribera
hacen que
el azul nazca
de los verdes
Sueño
En las
altas horas de la noche
bajo una
niebla evanescente
impregnada
de olvido
Ardiendo en
una cumbre
inundada de
neuronas fluorescentes
camino
cabeceando con un frasco de menta
siguiendo
los vestigios de las letras
Más allá donde se bate el viento
Más allá
donde se bate el viento
se
desmoronan a caudales las exhalaciones de marzo
huelen al
apego que eructa intuiciones
o al dragón
de otoño cuyo suspiro purifica
Clarín que
nace de la conjunción del bosque y lago
y navega
caprichoso
como halcón
que estalla en voz de ruinas
o tornado
que lleva a cuestas heridas historias
Repta en
luminosas cenizas
con mirada
que circunda
o se
agrieta en todas partes
como
sórdida sílfide o encendida lechuza
Silbido
vectorial que fosiliza
Erizada
alba que acribilla espumas
con
autocompasión y púas
Tormentos de luna
El destino
del río de piedra que penetra en la hiedra
se aferra a
un muro de oscuros lirios
como un
brinco de erizo que aturde con un beso
¿qué música busca?
¿qué misterios persigue?
Legendarias
posibilidades de pájaros de agua
que fluyen
en torno a un cielo que se desbarata
Sus estaciones
brotan de los pezones del olvido
Isla
perdida y poblada de coléricas almas
Inermes
auroras que se pierden en ermitaños mástiles
Noches de
verdugos dragones y tormentas con tormentos de luna
Perdido en
la extraña fábula de la infancia de fuego
Vagabundea
en una viga con rosas en cinta
y se
colapsa como rueda que gira y gira
Su historia
podría acariciarse
como si
fuese el cuello de una codorniz dislocada
Y con su
meandro suspiro trae cedros dolientes
y barcas
con los rumores de un orbe de sombras
Se ven en
sus ojos un fluir de azogue
Doliente
espejo del tiempo
Pesadumbre
de pez espada
Muerte de
jardines en alba
Almena de
altas y amargas hojas
que se
cuelan en la memoria
Sólo el vuelo de un árbol o su canto
La
reconciliación con la raíz interna
lo salvará
del polvo degradado
Mirar con tus ojos
Cuando el reloj trazaba círculos de luto
y los días eran sólo jirones de viento
disperso
humo mudo de alas contritas
fragmentos de vida
melancólicas gotas de
olvido
de un infrecuente ocaso emergiste
como una estrella alejándose en el tragaluz de
la noche
desatando las sombras del corazón de
páramo
donde cavilaba una gran piedra
Arrancaste la raíz de una hilera de errores
entumecidos
Hoy en el interior tu perfume aprisiona mi
pecho
Impensada alba de montículos de nube es tu
aliento
y sueño día a día la fragua de tu cuerpo
Templar en mi corazón tu destino al mío
Tus besos atemperan los naufragios de mi voz
cifran el lenguaje del tiempo en telarañas que
reflejan las estrellas
en el bostezo de un bosque
Tus caricias son el trayecto más estrecho a un
viento dócil
que rompe hasta en los espejos del silencio
Hoy la única ansia es existir entre tus brazos
Estar tan cerca de ti hasta mirar con tus ojos
Isla del recuerdo que siempre invoco
Eufórica galera que acorrala tu cuerpo
Laguna derribada de impronunciadas y cómplices
caricias
Borde asfixiante de mi ansia
Me postro ante tu furor que me lleva a un
éxodo celeste
Horizonte donde habito en la ambición
por recorrerte sin que alcancen los caminos
Brío interminable como días que sólo se
iluminan si estoy contigo
Desespero de caricias
Mirada que
colma de besos
en la
tersura de tu cuello
Adicta mi epidermis a tus roces
Naufragio de suspiros
Revolución de caricias de seda
Ondulaciones
de fervor tus senos
que volatilizan mi lengua
si se embarca a buscar el sabor de mar
y lúcuma
por tus piernas
¡Que rueden los labios por la espalda baja
que se llene de luz el cuenco de tu cuerpo!
¡Que la bóveda de tu boca sobre mi abdomen se extienda!
Centrípeto tu aliento corteza de mi piel
brutal embestida de la ebria ambición
de iluminarte desde el eje axial del pentagrama
Cauce desbocado nuestras bocas
Y tus
muslos laberinto
donde se
refracta y multiplica
tu vocal
gutural de diosa
Arrebujando sudores bajo la noche
quisiera poseer hasta tu sombra
y que las almohadas se adhieren rebosantes
al serpenteo equinoccial de nuestras lenguas
Sábanas que graben mi amor de ciclón enardecido
o las húmedas resonancias en el caracol de tu oreja
Bajo el diluvio de caricias
(Conjunción de los ensueños)
escribiré con mis pasos un sendero hacia nuestra cama
Pintura roja sobre la ansiosa promesa de tus labios
para que mi boca de viento conserve el aroma de tus gemidos
Y que el recuerdo del último amanecer sobre tu cuerpo
libere la magia inmaculada del deseo
arraigando en nuestras vidas el desespero feroz de las caricias
II
Si soy
canción de olas y gaviotas
Un eco
multiplicador de caricias
Tú serás mi
temblorosa añoranza
Mi
reprimida euforia en un oleaje de sueños
Los gemidos
perdidos formados de limbos
¿Cuántos
vendavales han venido
desde
aquella vez que dejamos
de
seducirnos a destiempo?
Desterraste
fieros enjambres de mi mente
Tus besos
en las sombra de mi piel
me dieron
remos de viento para olfatear el corazón de las nubes
y robarle
suspiros a los cielos desde abismales árboles
Amándonos
viramos cuesta abajo como afable río delirante
La piel
floreció entre sudores que perfumaron
nuestros
cuerpos como el campo de una lluvia sin nombre
Hoy, invoco
el recuerdo de tu vientre
el momento
en que mis serpientes ansiosas vencieron tus caderas
y mi
enhiesta lanza de Odiseo
buscaba ese
estremecer de luciérnagas entre tus piernas
Tu nombre
clavado estará en mis noches
aquellas
albas de luna
donde me
enseñaste ese amor
que cabe en
todos los cielos
¡Que el
recuerdo de tu silueta me domine
por siempre
y siempre
como un
loco por reptar entre tus humedades
o el
reflejo de tus ojos!
Abrigar de
nuevo el color de tus gemidos
Trotar mi
lengua por tu espalda
Esbozar con
mis dedos púrpuras libélulas en tus senos
Buscar la
perla que escondes donde se limitan los paisajes y hueles a música
Hacerte
gritar hasta que gimas un cometa por tus ojos
Como el
simple deseo de dos amantes consumidos por la distancia
por los imposibles
mañanas y la historias que aún irrumpen nuestro aire







































POESÍA DE CAMPOS OLIVER
Interesante la poesía de Campos Oliver. Mis congratulaciones.
José G. Martínez Fernández.
Director Revista de Poesía PALABRA ESCRITA.