Diario
de creación de un texto teatral
Emiliano
Pastor
Entre abril
del 2007 y marzo del 2008 trabajé en un texto teatral y escribí un diario como
seguimiento del proceso. El diario tiene 122 páginas, aquí se presenta una
selección de fragmentos que sirven para dar cuenta del recorrido del trabajo.
La obra se tituló finalmente “Que no quede ni un solo adolescente en pie” y
apareció recientemente en Cinosargo.
*
14
de abril de 2007.
Investigo
acerca de los distintos calendarios (algunos son realmente sorprendentes) y
hago una lista de los elementos que los forman. […] Paralelamente, leyendo
sobre los dinosaurios acabo desembocando en las formas de vida abisales, otro
tema muy sugerente. A los 500 metros la oscuridad es total y la presión
altísima; existen simas de hasta 11 km; las sierras montañosas más largas están
bajo el océano. El alimento proviene de las capas superiores, y va cayendo en
forma de nieve: cadáveres, restos, algas. Cuanto más abajo, más difícil de
digerir es el alimento, porque las mejores partes ya han sido devoradas. […] Me
pregunto qué calendario se podría utilizar en esos abismos, donde lo
astronómico es invisible. […]
No me
pregunten qué tiene que ver esto con el teatro porque no tengo la menor idea.
16
de abril de 2007.
Elaboro una
lista de máximas. Para ello, uso mucho Internet: busco aforismos de filósofos
(Heráclito y Nietzsche), de consejos simplones, de frases célebres y también
releo los materiales sobre las corrientes profundas del Atlántico y unas breves
notas que escribí para un calendario de las profundidades. Agrupo
intuitivamente trocitos de las frases que me interesan y voy fusionando cada
grupo, inventando, hasta encontrar la máxima que refleja lo que me impresiona
de esos abismos.
Las diez máximas de las profundidades
oceánicas:
PRIMERA. Nunca asciendas.
SEGUNDA. A quien Dios ama, lo castiga.
TERCERA. La luz es confusión porque se propaga
en todas direcciones. La oscuridad no se propaga, se desea.
CUARTA. Ofrécete como alimento para tus hijos,
o devóralos.
QUINTA. Imaginar el sol y sepultarse en la
roca es lo mismo: la enfermedad de los que en vez de ver la oscuridad ven la
nada.
SEXTA. Piensa lo que quieras, pero
reprodúcete.
SÉPTIMA. Cadáveres para comer: nada más debes
esperar de arriba.
OCTAVA. Cuando todas las cosas
se reducen a cero, hay que aprender a discernir las partes del cero, amarlas y
dar las gracias a Dios.
NOVENA. El movimiento existe aunque no exista
el pasado ni el futuro.
DÉCIMA Y ÚLTIMA. Viva por siempre el horror.
1
de mayo de 2007.
No se trata de
un mundo ya cerrado, a pesar de que la oscuridad y el frío parezcan explicarlo
todo. […] Arena en el fondo del mar, frío… ¡Eso es “Allà on s’estimen els
peixos”! (Drama escrito por Adriana Bertrán y Emiliano Pastor a los 18 años en
el grupo “Sognatore”, que sucede en una casa que pronto será arrastrada al mar
por un glaciar que resbala lentamente desde la montaña). ¡No me había dado
cuenta!
Mami,
ninguna de las dos esperaba que el cuento se quebrara.
Ahora que la
casa hace tiempo que está hundida, releo el monólogo final y adquiere nuevos y
sorprendentes significados. En él, Lim acepta el fin de la adolescencia y
encara la nueva etapa alejándose de su madre (metáfora de ella misma y sus
ideales) superando el problema realidad vs. ficción. La fe de Lim, construida
de espaldas, ha sido tan torturada que simplemente se aleja del hundimiento
general para iluminar otra relación yo-mundo.
¿Y si la
vida me dejar escribir mis propias mentiras, con mis normas, en muchos libros?
Esta
emancipación no es abandonarse a una nueva ficción –ya no sería posible– sino a un conocimiento de ella misma: “mis
propias mentiras” significa “mi yo en el mundo”.
Ahora la
adolescencia ya está en las profundidades. No hay odio hacia la antigua etapa,
y sumergir no significa olvidar sino todo lo contrario. ¡Pero el mundo ha
abierto las ventanas! Y tras el primer y natural impulso de cerrar los ojos, se
celebra la llegada de la nueva luz en su totalidad. Lo que para la adolescente
hubiera sido una traición a sus principios, es ahora el camino de la felicidad.
Ahora, Lim,
emancipada, está escribiendo esta nueva obra de teatro como una carta a un
recién nacido. Los personajes que ella recuerda aparecen ahora como monstruos
abisales, los calendarios ya no sirven porque ahí abajo el tiempo es eterno –no
existe–, la temperatura ha descendido notablemente y todo es como un pesado
museo que se balancea. La vida dejó ese lugar en la oscuridad, ¡pero no en el
silencio!
Porque el
escenario se hunde…
miércoles 27 de junio de 2007

La imagen muestra un fragmento del documento (mi pieza teatral
en su actual estado primitivo) antes de ser manipulado hoy. Lo llevé encima dos
o tres días y lo fui leyendo en los colectivos o antes de dormirme, para
apropiarme de algo tan complejo, sentirlo cercano. […] Decidí usar los números
para volver a dividir el texto en diez partes del 10 al 19, y titular cada
parte. Poner títulos es un señor vicio, y me di cuenta que muchas veces un
"buen título" tranquiliza al autor porque genera una tensión entre el
material y el título, y así se despreocupa de las tensiones que debería haber
dentro del material aislado. Pero por ahora me ayudan, aspiro a poder sacarlos
sin dolor. Fui trabajando en cada una de las diez partes (¿escenas?), sobretodo
en dos: los once años ("hundir la cuchara") y los quince ("adoración").
Para ello rastreé todos los documentos que tengo vinculados con mi
adolescencia: mails míos y de Sognatore, poemas míos y de Adriana Bertrán, mis
obras de teatro de esa época, etc. y fui robando fragmento muy breves de aquí y
de allá para componer los textos. También usé todos los libros de poesía que
tengo desparramados en la mesa. Toda mi adolescencia volvía a mí con este
trabajo.
En uno de los textos me impliqué muchísimo, mi sensación es que alcancé altos
niveles de sinceridad y vibración. Lanzado al mundo tal vez no sea nada, pero
lanzado hacia mí llega, a través del tiempo, un concentrado de lo más nocturno
de mi adolescencia. Lo adjunto aquí:
15 años
Adoración
§ Passeig de Gràcia es infinitamente más
grande y más sutil que el mundo. La muerte se estrelló contra l’Eixample. Hilos
de fe caen de las farolas, y nada es como empezó. Esto es la calle Mallorca,
aquí mis rezos. Hola, amo la rabia. Soy capaz de visitar una ciudad extraña y
sublime. El sexo se expande en su cuadrícula: apaguemos las luces. No hay guía.
No hay pauta. Poco a poco somos consumidos en la oscuridad de los árboles, en
las rocas bajas, en la sombra del planeta, donde ni una gota de tristeza es
pecado. Todos dormidos, todos respirando. Y entonces: hola, he acudido. Hola,
esto soy yo, he escrito mi nombre en la madera. Pero comprendí que todo era
cierto. Guillem es hielo de sangre –salvadlo vosotros, no yo. Él se tiende y
con un brazo apaga los graznidos de las gaviotas, y las alas. Un muelle pequeño
le basta, no mucho más largo que un nicho. No tengo nada. La homosexualidad me
devora junto a la reja de su casa y estoy en éxtasis. Una vida entre las manos
o la frente. O los trastornos. Sí, sí, es verdad, es la única verdad. Noche,
bondad, oh lucha, noche, noche. Entre dolor o solo la saliva, allí entre la
mentira sí esperada, fui feliz, fui feliz.
-Se acercan los caballos.
jueves 12 de julio de 2007
Hoy (noche mágica) me
parece que la adolescencia no existe, que la arena que vuelve y vuelve es la
misma en todas las edades. Así que no sé si seguiré hundiendo hilos en ese
cuenco, si es que es posible escribir algo que no sea siempre y para siempre
adolescente. Si la adolescencia es la niñez y la senilidad, entonces existe
siempre o nunca, así que la eliminaré como exigencia temática porque de todos
modos no imagino cómo no escribir sobre eso. Lo autobiográfico y lo astronómico
se tocan, todo está en todo y con esta obra complejamente aspiro a ir
quitándome la ropa. No sé si finalmente la obra resultante será mi desnudez o
la ropa tirada, pero en todo caso este proceso es y será una fracción de el
streaptease infinito.
viernes 13 de julio de 2007

Una hoja de la obra
después de olvidármela en el taller de pintura
jueves 19 de julio de 2007
Releo el material escrito
hasta ahora, diez textos (10-19 años). Me hago preguntas. ¿Debo preocuparme por
la "teatralidad" de mis textos? Es decir, por su representabilidad.
Respuesta: no, porque todo texto es representable. Un libro de mecánica es representable
en manos de un director de teatro. ¿Entonces por qué no escribo cualquier cosa?
Respuesta: porque busco sinceridad. Sinceridad quiere decir que yo tenga la
sensación, ilusoria o no, de que lo escrito es una proyección de mi alma.
¿Confundo sinceridad con hacer cosas raras? Respuesta: la mayoría de las veces
no. ¿Confundo sinceridad con ser autobiográfico? Sí, y no me importa. Pero,
¿confundo ser autobiográfico con ser sincero? Creo que a veces sí, y no lo
deseo. Es decir, un texto no va a ser más sincero porque salgan los nombres de
mis amigos o de los lugares que me importan. Había escrito varios textos sobre
Cadaqués, y me parece que ni siquiera los puse en el blog porque intuía esto:
mencionar mi Cadaqués y ser sincero no es lo mismo.
Debo pensar mi trabajo como texto teatral y no como obra de teatro. El papel es
una cosa, la escena otra. Para mí, como dramaturgo, los actores o el escenario
no existen. ¿Los personajes y el espacio? Eso sí, si me apetece. Si no me
apetece no habrá espacio ni personajes ni discurso. No existen reglas para
hacer un texto teatral, solo costumbres. Que en el papel explicite que hay
personajes que dicen cosas, es solo una costumbre. ¿Qué relación tengo yo con
esas costumbres? Pienso que pueden hacerme daño y perjudicar mi sinceridad,
pero por otra parte quizá me dan un miedo excesivo, un rechazo no justificado.
Ahora mismo, por ejemplo, no se me ocurriría jamás escribir algo tan
aparentemente teatral como una situación o un conflicto. Quizá simplemente
necesito alejarme de eso porque no lo entiendo en la carne, o porque sí tienen
razón las voces que dicen que confundo sinceridad y rareza. Vamos a dejar ese
miedo sin analizar en profundidad por ahora, forma parte de mi
yo-escritor-no-percibido. Creo que si mis intuiciones me han colocado en el
lugar donde estoy, debo estar ahí, entero.
martes 11 de septiembre de 2007
Hablar del yo desde el
mismo yo, es muy coherente con el hecho de estar hablando de la adolescencia.
Recién ahora me doy cuenta.
miércoles 12 de septiembre de 2007
ANTÁRTIDA INMENSA.
YO.
Yo fui Emi, el gran perdedor del restaurante,
el perseguido. Fue fácil. Ahora queda esta antártida. Dónde – dónde están –
quiénes – los hombres. No sé. Los adolescentes suelen construir cabañas en el
bosque, quizá allí. No. Bajo el océano los buzos suelen colocar los vestidos de
sus mujeres. O en los chicles pegados bajo las mesas de las oficinas. No. Una
uña recortada, una sala de ensayo, lo que sea – pero dónde – dónde. Copos de
ceniza – ceniza – ceniza. Sol, sol de las cumbres. Yo, que exprimía planetas
sobre el mundo, que ayudé a bien morir las olas en mi nuca, busco ahora por lo
menos el póstumo calor de los ahorcados, algún temblor de cola de largatija, la
forma de una niña. Mira, copos de ceniza – ceniza – ceniza. Pero, no entiendo,
¿no dejaron cartas en los abrigos de los percheros? Quizá dentro de los forros,
¡no puedo creer que hayan olvidado dejar una sencilla carta! Construir un nido
– pero dónde. Kilómetros de blancura. Silencio de trenes bocaarrba. No llega un
rumor. No llega una gota de sangre. El aire ha arrancado los post-its de las
neveras, las brasas de las fogatas y los puñales en los pulmones de los
elefantes. Yo no soy Emi. Mi ombligo fue arrojado por encima del muro. ¡Hay que
anidar! Dónde. No hay siglo nuevo, no hay éxito del verano, ¡no hay verano! Hay
antártida sin esfuerzo. ¿Qué peso habrá perdido el mundo? ¿Qué risa, qué ironía
ha ganado esta galaxia? ----……--…-.-..-………………. El primer día que fui una vida,
lo rememoro: qué tranquilo. Recuerdo que tenía envidia de los helicópteros, y
una vez vi al Papa sobrevolando amapolas para ir a salvar la vida de una joven.
Recuerdo las linternas por la noche y las aureolas de las urbes vistas desde el
mar. Pero no logro recordar las formas de andar, ni las caras. ¿Fueron laboriosos?
Entre todos, ¿cuál eligieron ellos? Yo podría restituir una nostalgia, decir un
buenas noches. Si recordara un peinado, una manera de morir, una mirada. ¿Cuál
elijo yo? ¿Cuál – elijo – yo? Hay demasiada luz, y nadie me dejó un nido. ¡Qué
horrible haber sido alguien! Necesito más relax, olvidar… Además, quizá me
estoy confundiendo, quizá fue un chiste que me contaron. Vamos a mover un poco
el esqueleto. Esta noche la antártida es mía, ojalá encuentre alguien para
follar.
*
Basta, basta, o me quedaré vacío. Obra,
quémate hasta que lo olvides todo.
domingo 30 de septiembre de 2007
Diálogo
con Javier Pérez
Mi gran amigo Javi se tomó el trabajo de hacerme esta súper
crítica a los textos. ¡Mil gracias! Es tan alentador recibir ayudas en este
tipo de búsquedas...
”[…] Quizá la mayor ventaja de este experimento, desde
mi punto de vista, sea el trato de una conversión hacia los demás, pero para
eso hace falta un posterior entendimiento de los demás con la similitudes que
tenemos entre todos. Como llegar a la profundidad donde todos somos el mismo
(que en realidad todos queremos una pizza tropical en nuestra habitación o
salir de este iceberg que se cae, pero tienes que decirnos cómo lo queremos,
sin paternalismos, incluso, en lo más profundo de ti, desapareciendo). Este es
un camino para la sanación de todos y me parece que es la escritura del futuro,
lo que no desaparecerá, por necesaria. Es como te decía tu amigo, pero no digas
jóvenes, que no haya egoísmo, o por lo menos que no lo haya en grado que te
pretenda diferenciar de listos/tontos, ricos/pobres, viejos/jóvenes,
negros/verdes, zurdos/diestros. Lo único que va a diferenciar a esta gente es
la actitud que van a tomar frente a tu texto o la representación y como mucho
el idioma o cómo vengan de ánimo ese día al teatro.
Voy a intentar concretar ahora más en tus textos: eres un gran creador de
espacios interpersonales y tienes un brillo muy útil en los diálogos y los
sentidos que buscan las separaciones de las cosas. Esto da agilidad, pero no
retomas un texto desde una postura exterior cuando lo "notas serio".
Comprendo que tu adolescencia fuese dura, pero ese texto, esa escritura de lo
que pasaste no es lo que pasaste, ni la realidad ni el acercamiento. Si te lo
tomas en serio será la deformidad del millonísimo de cosas que ocurrieron (y te
ocurrieron a ti metido en un ciclón de consecuencias de miles de personas,
puedes analizar todas con tu ojo?). Quizá te sirva saber que hay un poeta
norteamericano que ha investigado muchísimo con los casos de esquizofrenia en
el uso del texto poético, se llama John Ashbery y creo que es bastante buen
poeta (porque tiene la capacidad increíble de sacar la conciencia del lector en
el momento del rapto). De la frase "Esto soy yo, digo, este es mi trance,
mi orgullo, mi réquiem y mi sueño," (21 de septiembre) ¿Qué podrías
asegurar, aquí, ahora, que es "verdad"? ¿Soy, trance, orgullo,
réquiem, sueño? Me parece una intuición genial para acercarse a un tratado de
lectura, pero es como las tramas de la alegría, si se dicen desaparecen. Por
eso mismo uno no puede decir que está viviendo un sueño, nadie le va a tomar en
serio o alguno le dirá que te repites con alguno que escribía teatro por ahí.
Las cosas, desde dentro y sin confundirlas. El cliché mata porque acaba
convirtiéndose en un sofá para hongos. La hipersensibilidad necesita de las
cosas extremadamente concretas, de lo que refleja en diezmil caras una sola luz
y, si podemos vernos en una, esta se repite y repite. Es cuestión de
abandonarse a la concreción de ese impulso creador. Esa energía, para mí, aúna
lo más abstracto con lo más material (desde tu "humanidad" o
"divinidad" hasta la composición química de la tinta). Prueba con un
(y digo un) sólo episodio de los que esperaba a Guillem debajo de su ventana.
Repasa ese episodio de una sola vez, hasta que puedas sentir cómo se han roto
los vínculos de este adolescente solo y engarzan al resto de esperas, nunca las
mismas, pero sí más ampliadas por algo que no se entiende (por lo menos yo).
Esta ruptura puede llamarse de otro, no hay coherencia en el camino del uno
presente con el que tuvo antes, quizá una idea de conexión, pero según pasa los
años me parece imposible pensar de todas las maneras. El que fue esperando a
Guillem se peleará con el que serás y, quizá, con el que está leyendo esto,
porque Guillem, ese mismo muchacho (lo sabes bien) ya no existe. […]”
jueves 4 de octubre de 2007
En mi entorno y
en los comentarios del blog hay muchas demandas de escribir con más luz. Pero
yo no sé todavía cuál es mi luz. Quizá no sea una luz amable, y menos aún una
luz suave. Mirar un foco de frente duele en los ojos, un foco es agresivo. Y
menos aún es moral o inmoral: mi luz no sabe nada de pecados. Pero entonces,
¿ya no es luz? Ahí es donde me pierdo. Yo puedo borrar algunas frases y cambiar
alguna palabra por otra, y ya tendré un texto más optimista - es una operación
muy fácil, también realizada a la inversa. Pero no me puedo pedir eso. Ni
siquiera sé si un faro tiene consciencia de estar emitiendo luz y sólo es vista
por los demás. Me confunde mucho la idea de tener que salvar la adolescencia de
otros a través de evidenciar lo positivo. Por ahora lo que me tienta es la idea,
más elemental, de buscar esencias adolescentes, sean cómo sean.
Daniel Veronese dice: "Plasmar una visión negativa del hombre en nuestro
universo dramático no significa promover el pesimismo en el espectador: es una
advertencia del mundo que vemos, nunca una solitaria apología de la crueldad y
la tragedia." Pero creo que a mí no me importa lo positivo o lo negativo,
me importa lo verdadero - entonces lo verdadero sería mi luz. Un concepto de
verdad extremadamente subjetivo, interior. Dar verdad y no ficción es iluminar
el mundo, volver transparentes todas las cosas que no son el mundo. Tal vez ésa
sea la luz que en estos momentos yo puedo intentar emitir.
lunes 8 de octubre de 2007
PREGUNTA: En esta técnica de hacer teatro a
través de la manipulación literaria, ¿cómo se maneja la expectativa y el
entretenimiento del espectador?
Busco en Hamletmaschine y me doy cuenta de que para manejar expectativa hay que
situar el discurso en el tiempo: simplemente que haya cosas que acontezcan una
después de la otra. Los acontecimientos deben ir llevando hacia la esencia:
cada vez más yo, cada vez más y más adolescencia. […]
lunes 15 de octubre de 2007
No
es verdad que mis textos sean tan oscuros: hasta ahora no hay fragmentación en
el yo que se autoenuncia todo el tiempo, sino una tremenda unidad. Luz y dolor
y todas las aventuras tienen aquí un mismo cuerpo: el mío, y habitan cada uno
de mis órganos. Eso es señal de salud. No sé si va a ser posible que haya
varios personajes.
Estrés purificado goteando de un
adulto hacia mi pómulo.
Son varias gotas frías que pretenden recorrer mi cuerpo.
Una tendencia de transmediterráneo sin freno ha ido aclarando mi pelo.
Lo que ha brotado expande y desborda sus raíces dentro de mis órganos.
Encima de mí, en perfecto
estado, aparecen todos los recortes de uña que alguna vez fueron yo.
El instituto secundario está siendo destilado en forma de perfume.
Sus horarios congelados han formado estructuras de copo de nieve.
No mientas más enfermedad.
Sólo ha quedado una lámpara.
Llévatela lejos de aquí.
Los copos de nieve están cayendo ahora.
Llévatelos todos para hacer qué.
Soy este adolescente en el pasillo hacia el gimnasio.
Esto no es una etapa queridos papá y mamá, es un desnudo.
Todo el universo puede calcularse a partir de la desaparición de la ropa de un
adolescente.
La adolescencia es el lenguaje de la naturaleza.
Muestro la foto.
Ni un solo crimen adolescente es pecado.
No más abrigos falsos.
Frío hasta la médula.
A galopar hasta enterrarnos en el mar.
viernes 19 de octubre de 2007
LA
ADOLESCENCIA.
Me gustaría de verdad que sucediera una mañana
que te metieras en un capullo y te despertaras y todo hubiera sucedido
y ya estuvieras acostumbrada.
jueves 25 de octubre de 2007
DÍA DE PERSECUCIÓN DE LOS
TÓPICOS
Busco "SOL" en el documento. Usado 8 veces.
Sustituyo los 8 casos por: "LA FAROLA"
Busco "LUNA" en el documento. Usado 0 veces.
¡Bien!
Busco "LLUVIA" en el documento. Usado 5 veces.
Sustituyo 3 casos por: "LA TORRE AGBAR"
Busco "HORIZONTE" en el documento. Usado 2 veces.
Sustituyo los 2 casos por: "BESÓS"
Busco "TUMBA" en el documento. Usado 2 veces.
Sustituyo los 2 casos por: "COLCHÓN"
Busco "UNIVERSO" en el documento. Usado 2 veces.
Sustituyo los 2 casos por: "CIUDAD"
Busco "ESTRELLA" en el documento. Usado 5 veces.
Sustituyo los 5 casos por: "BALDOSA"
Busco "SILENCIO" en el documento. Usado 9 (!) veces.
Borro 2 y sustituyo 5 casos por: "NI UN COCHE"
Busco "OJO" en el documento. Usado 15 (!!!) veces.
Cambio la mayoría por: "GAFAS"
Busco "FLOR" en el documento. Usado 8 veces.
Cambio la mayoría por: "BALDOSA" o por "LAVABO"
Busco "PÁJARO" en el documento. No me acuerdo cuántas veces.
Cambio la mayoría por: "UNIVERSITARIO"
Busco "MARIPOSA" en el documento. Usado 2 veces.
Cambio las 2 veces por: "DROGADICTA"
Busco "NATURALEZA" en el documento. Usado 1 vez.
Lo cambio por: "URBANIDAD"
Busco "FUEGO" en el documento. Usado 3 veces.
Cambio 1 vez por: "AMBIENTADOR"
etc
etc
etc
viernes 16 de noviembre de 2007
Estoy muy
confuso. Muy. Muy perdido. Tengo ganas de seguir escribiendo esta obra con
fotografías. No sé. He olvidado lo que es una obra de teatro. NOTA PARA MAÑANA:
Necesito ir en busca de las leyes internas de esta obra. No sé si me da la
resistencia para seguir produciendo textos y textos sin saber qué hacer con
ellos.
sábado 17 de noviembre de 2007
[…] Tal vez la obra sean distintos enfoques de la noche de
la violeta, esa noche traumática en mi vida... Acercarse a esa noche desde
muchos ángulos y concentrar todo allí, en esas horas, nada más. Muchos
acercamientos a esa noche, no realistas. Esa noche contiene la esencia, además
tiene un pasado, un acontecimiento y un futuro. Es el acto fundacional de mi
posterior enfermedad. Es el núcleo sexual, es también una crisis del yo, es
autobiográfico...
Entonces el recorte es la noche de la violeta, diferentes representaciones de
lo mismo, o un devenir, o las dos cosas...
[…] Qué es la noche de la violeta.
Es el acto fundacional de la adolescencia.
Ok. La consagración de la primavera. Entonces no hay charla con dédalus. Hay el
incidente, y muchas cosas después: hay ataque, hay recuerdos del estanque, y
hay entusiasmo también - no soy alejandra pizarnik, no soy emilio garcía wehbi.
O sea, 1 - incidente, 2 - ataque, 3 - y finalmente...
Hay desayuno
que no es el final de la adolescencia, sino el principio
y el sol revienta.
miércoles 26 de diciembre de 2007
Primera
estructura
Estoy de regreso en Barcelona y aún no tengo internet en
casa, lo que ha dificultado que ponga mi trabajo de estos días en el blog. He
estado paseando por la ciudad con un mp3, grabando mi voz mientras hablaba.
También grabé una conversación con Amanda. Luego trascribí todo y aumenté la
cantidad de textos para manipular.
Pero ya tengo muchos textos para manipular, y leyendo "La misión" de
H. Müller, descubrí una manera maravillosa de usar lo narrativo con
inteligencia y personalidad. Así que me puse a ordenar textos y escribir cosas
nuevas pero no aisladamente sino una como consecuencia de la otra, de manera
que haya un encadenamiento. Así construí el texto que hay a continuación, que
es la primera estructura global que tengo de la obra.
Empieza con el incidente entre él y ella, luego viene la reacción del
adolescente, y a partir de ahí hay un desarrollo que culmina con el adolescente
bailando en la discoteca. Lo he hecho muy rápidamente a lo largo del día de
hoy, de forma muy intuitiva, pero ya es una base.
sábado 2 de febrero de 2008
"Metamorfosear
al personaje en todas las variantes imaginables. Promover una disección que nos
aleje de una mirada única de su realidad. Si la posibilidad de transformación
reside siempre en la sustancia de todas las cosas, encontrar, entonces, y
profundizar el lugar en donde la mutación del personaje en otro (que es él
mismo) se hace posible. Un personaje que se transforme y que sus mutaciones se
incorporen como niveles envolventes a las anteriores."
Vamos con el personaje principal. Cuál es su sustancia, el punto a atacar para
transformar. ¿Estamos hablando de algo psicológico? Quizá estamos hablando de
un cuerpo, una transformación en el uso del cuerpo. De algún modo pasa de
cybercuerpo a cuerpo. Muy bien: adapto el primer monólogo (o lo que sea) del
protagonista desde el cuarto de baño para acercarme a esta idea: es un cuarto
de baño y al mismo tiempo es un espacio virtual. Por oposición, modifico el
último fragmento de texto, el terremoto en la discoteca, volviéndolo físico y
carnal, como la revalorización del propio cuerpo después de años de cybersexo.
De todas formas esto da para más. Hay más transformaciones. El discurso que
utiliza... ¡la propia idea de yo! ¿Ese yo, es siempre el mismo? ¿Quién lo
asegura? No hay nombres. Con este criterio reescribo la escena de la salida de
urgencias, dándole un enfoque totalmente nuevo. Es a la vez un monólogo, un
diálogo (entre dos o muchos) y un coro.
“No
resolver. Nada de guiños o moralejas."
Vamos a ver si aplico esta posición estética que comparto plenamente. Tiene que
ver con lo que digo siempre, de captar la adolescencia no como etapa sino como
esencia. […] Me aseguro de NO ESTAR DICIENDO NADA con mi obra. Me acerco más a
estar preguntando. O no, quizá sea algo más animal, como un sangrar sobre la
nieve, o algún fenómeno geológico no existente en la Tierra. Algo que un sordo
recibiría también, como la vibración de las discotecas.
martes 12 de febrero de 2008
nota
recordatoria
contra (y luego sin) los
teatros
contra (y luego sin) los directores
contra (y luego sin) los dramaturgos
Leo con mi amigo Javier Pérez la obra tal y como está hasta el
momento y surgen varios puntos para desarrollar en los que no había pensado. Es
apasionante y tengo todo el documento lleno de notas en amarillo para hacer de
esta obra algo cada vez más sincero, que sea flecha y abrazo al mismo tiempo
(agresión y amor hacia cada uno).
Una de las cuestiones más importantes que viene ocupando mi cabeza es el
sentido de escribir un texto teatral en la actualidad como organización previa
a la realización de un espectáculo. ¿Cuál es el lugar de una acción así en la
actualidad, más allá de una rutina heredada? Apunto a un teatro de director, a
su libertad responsable, pero ¿no es un terreno sin pasto de tan pisado? Quiero
pasto, verde si es posible, ¡al fin y al cabo soy una vaca como todo el mundo!
No sé qué sentido tiene preveer un espectáculo únicamente desde el texto, y ya
que lo estoy haciendo (quién sabe si será la última vez que lo haga) necesito
replantearme la función del dramaturgo y la función del director desde el
propio texto. Beckett, por ejemplo, o Peter Handke, parecen ir a
contracorriente de este teatro de director para establecer un nuevo teatro de
dramaturgo. Pero no es lo que me interesa, o no así, no de esta manera. Una
traducción directa a escena, como una partitura antigua, no es lo que quiero.
Ni una partitura con un código difícil y exigente para el intérprete, abierta -
que es lo que hasta ahora tenía previsto hacer. Necesito más. Necesito más
corazón. Debería ser una obra para ser tocada por los adolescentes en los
institutos. Entonces no es "teatro". ¡Ay, claro que no es
"teatro"!
Es una fiesta temática en una discoteca. Organización y no organización
conviven en una fiesta. Para la organización es muy normal tener un texto, unas
notas o apuntes, pero ¿para la no organización? ¿Dónde y cómo se apunta lo
espontáneo? ¿Lo que no pasa si no es porque no está apuntado? Esto me interesa
porque me conduce lentamente a territorios de vacío donde no hay ni un solo
teatro, quiero decir, territorios de hierba para mis varios estómagos. Y eso es
mucho más estimulante, ¡aire fresco por dios!
Pero precisamente por que el aire fresco es fresco y es aire, no puedo
preveerlo teóricamente - nada de aplicaciones mecánicas al texto. Que se
extienda la obra hacia allí con el proceso, que se deslice, que se vaya
teletransportando. Lo maravilloso es, mientras uno escribe, tender a esas
zonas. Sin maletas, sólo con el carro de fuego.
Y aquí no cedo ni comparto el lugar con el amable lector. Aquí viene la soledad
contenta, fría. ¿Y cómo?, pues casi sin espacio - en estos casos sobran tantas,
tantas cosas. Atrás todas ellas. Viaje. Extensión extinción vamos a probar qué
improbable.
miércoles 13 de febrero de 2008
Nadie es culpable. Si
todos asumimos nuestra culpas nadie será culpable. Asumo las culpas de mis
personajes. No soy la víctima de dos enamorados heterosexuales -recuperados
aquí por la memoria creadora. Yo adolescente no soy una víctima. Vamos a
desvictimificar todo, riéndome de mi postura de víctima, pero sin reir
demasiado: equilibrio entre el ridículo y la seriedad.
domingo 9 de
marzo de 2008
Recuperar mi adolescencia en
forma de texto teatral tiene consecuencias en el mundo hasta el punto de pasar
a formar parte del mundo. Entonces: responsabilidad y entrega. Un punto
importante: acepto el hecho de que estoy haciendo un texto dramático y abandono
las ganas de hacer teatro posdramático desde el propio texto, por ahora no me
alcanza la libertad para algo así. Esto es teatro de director, voy hacia el
director y intento explotarle por dentro. Bien.
domingo 16 de
marzo de 2008
Fin.
He dejado definitivamente a mi
novio por teléfono, me ha dicho que nunca más volveremos a vernos ni a hablar,
y he decidido que esta noche terminaba mi adolescencia y que, por tanto, debía
acabar esta obra. He acabado esta obra. He luchado contra mi adolescencia hasta
llegar a este orgasmo, no ofrezco el semen a la luna sino a vosotros. A vuestra
libertad, vuestro rigor y vuestra pasión. Yo ya no soy más o menos adolescente
que cualquier niño, viejo o pedazo de corcho.
Una de las últimas cosas que
he escrito han sido las palabras que Britney Spears Dedalus graba en su mp3 una
vez se ha hundido en el río:
PONE REC: la ausente ha caminado por el mundo, ha
marcado con una equis las calles y las habitaciones, ha dejado la memoria
avanzando en otros cuerpos, ha puesto los ojos en blanco y ha visto una perdiz
que echaba un hilito de sangre por el pico.





































