Forma parte de Cinosargo.

Si tu interés es el arte y la cultura y en especial el mundo de las letras y deseas participar de Cinosargo, o enviar tus poemas o relatos a esta primera red de corresponsales literarios y artísticos, no importa donde estes, te invitamos a comunicarte al mail: carrollera@hotmail.com

 

FACEBOOK CINOSARGO.

images.jpg

NUESTRO BANNER

minibanner.jpg

Visitantes.

En estos momentos hay 14 personas visitando "Cinosargo"

LIBROS DE CINOSARGO

carrizales222.JPG

Intromisiones, radiogramas y telegramas de Wilfredo Carrizales - Antología de poesía y fotografía. (leer)

Cuentos de Parinacota. Autor: Juan Carlos Mamani Morales (leer) o (decargar)

 

"respirar puede ser un fracaso"

de Yamila Greco

Leer  o   descargar

 

Aguante Barreda de Alejandro Colliard

Leer   o   descargar.

 

 Antología de nuevos narradores Arica - Antofagasta

Leer    o  descargar.

gramm.JPG

Gramma: Editorial Cinosargo

reali.JPG

"Realidades Dialogantes"

Editorial Cinosargo

Visite CONTRAFUERTE

Visite La calle Passy 061

Pincha la imagen y lee en nuestra...

Dibujo1.JPG

Visite la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

La Santísima Trinidad de las 4 esquinas es un proyecto Literario de Editorial y Revista Cinosargo

Integrado por: Daniel Rojas Pachas, Violeta Fernández, Oliver Beltrán y Soledad Echegurú.

TALLER DE COMIC ENGRANAJE

TdC_LOGO_by_CrapDepot.jpg

Contenidos por fecha

lun mar mié jue vie sáb dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28

Contenido de Febrero 2010

Noticias y notas

JUEVES DE BOHEMIA LITERARIA: ENCUENTRO LITERARIO CON ALBERTO PAUCAR (leer)

Presentación de las Memorias del Traductor francés, Cluade Couffon (leer)

Presentación de los libros de poesía Instalación de Juan  W. Yufra y Mandala de Hugo Yuen.(leer)

Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010 (leer)

Estrenamos el número XX de Revista Cinosargo edición enero del 2010 (leer)

Autores

WITOLD GOMBROWICZ, MUSSOLINI, HITLER Y STALIN (leer)

CARTAS A PEPECHE (leer)

Poesía invitados

Poemas de Jorge Manzanilla (leer)

Comic, arte visual, teatro y pintura

Videos

Narrativa.

El anónimo exhibicionista secretamente enamorado (leer)

EL PAPELITO AZUL (leer)

DESPEDIDA (leer)

Filosofía y pensamiento.

GIANNI VATTIMO:  La crisis de la subjetividad de Nietzsche a Heidegger (leer)

Ensayos, crónicas y obras de nuestros autores.

Daniel Rojas Pachas

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias?. (leer)

José Martínez Fernández

LOS GRANDES HÉROES DE AMÉRICA LLEGAN AL CINE ESPAÑOL (leer)

LIBERTARIOS O ANARQUISTAS (leer)

Arturo Volantines

Rodrigo Ramos Bañados

Wilfredo Carrizales

LA SALAMANDRA (leer)

Rolando Gabrielli

Salinger, la muerte del pez banana (leer)

Bolaño vs Bolaño (leer)

Arturo Ruiz

RAZONES PARA UNA POLÍTICA DE APOYO AL ARTE (leer)

Violeta Fernández Riquelme

Ignacio Cardenal

Invitados

Amanda Espejo

COMENTARIO acerca de VERBALÍA (leer)

Ana Montrosis

Presentación del libro Superhéroe de Gonzalo David Por Ana Rüsche (leer)

¿Por qué es tan artificial hablar de generaciones literarias? Por Daniel  Rojas Pachas (leer)

EDICIONES ANTERIORES

EDICIÓN DE MAYO 50 NOTAS: (leer)

EDICIÓN DE JUNIO 192 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE JULIO 285 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE AGOSTO 269 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE SEPT. 250 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE OCTUBRE 173 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE NOVIEMB. 160 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE DIC. 217 NOTAS (leer)

2009

EDICIÓN DE ENERO 09 - 260 NOTAS (leer)

EDICIÓN FEBRERO 09-215 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE MARZO 09 -219 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE ABRIL 09 -207 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE MAYO 09 -180 NOTAS (leer)

EDICIÖN DE JUNIO 09 -180 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE JULIO 09 - 177 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE AGOSTO 09 -151 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE SEPTIEMBRE 09 -124 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE OCTUBRE 09 -110 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE NOVIEMBRE 09 - 94 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE DICIEMBRE 09 -106 NOTAS (leer)

2010

EDICIÓN DE ENERO 2010-105 NOTAS (leer)



Webs Amigas.


bannercarrocn9.jpg
1206642274fya9.jpg

Dibujo988998.JPG
LOGORED_FINAL2_bajaPARAYOUTUBE.jpg
asolapo_logo.jpg

velocet2km8.jpg

coleg.jpg
malcinosargo.jpg
Yo pertenezco a ContenidosLocales.clrecreo2.jpg
12-2-2009 18.2.47 1.jpg
agostojunio25de2008-771934.jpg
dardo.png
tcreacionlit.jpg
mancha_1.50_negro.jpg
13-4-2009 8.4.27 1.jpg
drag.jpg
ssdsds.jpg
banner copy.jpg
3poeta.jpg
ediciona.jpg
ARIEL.jpg
213933_Nuovaimmagine2.jpg
nuevo3sa9.png
cleplr1.jpg
7yq5b0y.jpg
Biblioteca Digital Leonesa
top.jpg
palabras_diversas.jpg
novawk9.jpg
caz8lx2.jpg

botonmorrocotudogk0.jpgdocbh6.jpg
dibujo15ge1.jpg
titulo_deshonoris_01.jpg
heroedevinetaup0.jpg
seatrj3.jpg
futurista12ay5.jpg
LogoLetrasdeChile.jpg
Salc_Logo.jpg
logo_sech.jpg

78ux6.jpg
Contador
ON-line desde el 17/05/2008

La página de concursos

Cargando contenidos...

LA DOBLE TRAMPA MORTAL

Enviado por Violeta Fernández el 26/07/2008 a las 0:43
Violeta Fernández

 

roberto-arlt-1.jpg

 

(Texto completo)

ROBERTO ARLT

 

He aquí el asunto, teniente Ferrain: usted tendrá que matar a una mujer bonita.

El rostro del otro permaneció impasible. Sus ojos desteñidos, a través de las vidrieras, miraban el tráfico que subía por el bulevar Grenelle hacia el bulevar Garibaldi. Eran las cinco de la tarde, y ya las luces comenzaban a encenderse en los escaparates. El jefe del Servicio de Contraespionaje observó el ceniciento perfil de Ferrain, y prosiguió:

—Consuélese, teniente. Usted no tendrá que matar a la señorita Estela con sus propias manos. Será ella quien se matará. Usted será el testigo, nada más.

Ferrain comenzó a cargar su pipa y fijó la mirada en el señor Demetriades. Se preguntaba cómo aquel hombre había llegado hasta tal cargo. El jefe del servicio, cráneo amarillo a lo bola de manteca, nariz en caballete, se enfundaba en un traje rabiosamente nuevo. Visto en la calle, podía pasar por un funcionario rutinario y estúpido. Sin embargo, estaba allí, de pie, frente al mapa de África, colgado a sus espaldas, y perorando como un catedrático:

—Posiblemente, usted Ferrain, experimente piedad por el destino cruel a que está condenada la señorita Estela; pero créame, ella no le importaría de usted si se encontrara en la obligación de suprimirlo. Estela le mataría a usted sin el más mínimo escrúpulo de conciencia. No tenga lástima jamás de ninguna mujer. Cuando alguna se le cruce en el camino, aplástele la cabeza sin misericordia, como a una serpiente. Verá usted: el corazón se le quedará contento y la sangre dulce.

El teniente Ferrain terminó de cargar su pipa. Interrogó:

—¿Qué es lo que ha hecho la señorita Estela?

—¿Qué es lo que ha hecho? ¡Por Cosme y Damián! Lo menos que hace es traicionarnos. Nos está vendiendo a los italianos. O a los alemanes. O a los ingleses. O al diablo. ¿Qué sé yo a quién? Vea: la historia es lamentable. En Polonia, la señorita Estela se desempeñó correctamente y con eficiencia. Esto lo hizo suponer al servicio que podía destacarla en Ceuta. Los españoles estaban modernizando el fuerte de Santa Catalina, el de Prim, el del Serrallo y el del Renegado, cambiando los emplazamientos de las baterías; un montón de diabluras. Ella no sólo tenía que recibir las informaciones, sino trabajar en compañía del ingeniero Desgteit. El ingeniero Desgteit es perro viejo en semejantes tareas. Con ese propósito, el ingeniero compró en Ceuta la llave de un acreditado café. Estela hacía el papel de sobrina del ingeniero. El bar, concurrido por casi toda la oficialidad española, fue modernizado. Se le agregaron sólidos reservados. Un consejo, mi teniente: no hable nunca de asuntos graves en un reservado. Cada reservado estaba provisto de un micrófono. Consecuencia: los oficiales iban, charlaban, bebían. Estela, en el otro piso, a través de los micrófonos, anotaba cuanta palabra interesante decían. Este procedimiento nos permitió saber muchas cosas. Pero he aquí que el mecanismo informativo se descompone. El ingeniero Desgteit encuentra con su cabeza una bala perdida que se escapa de un grupo de borrachos. Supongamos que fueron borrachos auténticos. Mahomet "el Cojo", respetable comerciante ligado estrechamente a la cabila de Anghera, cuyos hombres trabajaban en las fortificaciones, es asaltado por unos desconocidos. Estos lo apalean tan cruelmente, que el hombre muere sin recobrar el sentido. Y, finalmente, como epílogo de la fiesta, nos llega un mensaje de la señorita Estela. . . ¡Y con qué novedad! Un incendio ha destruido al bar. Por supuesto, toda la documentación que tenía que entregarnos ha quedado reducida a cenizas.

El teniente Ferrain movió la cabeza.

—Evidentemente, hay motivos para fusilarla cuatro veces por la espalda.

El señor Demetriades se quitó una vírgula de tabaco de la lengua, y prosiguió:

—Yo no tengo carácter para acusar sin pruebas; pero tampoco me gusta que me la jueguen de esa manera. Estela es una mujer habilísima. Naturalmente, ordené que la vigilaran, y ella lo supone.

—¿Por qué presume usted que ella se supone vigilada?

—Son los indicios invisibles. Se sabe condenada a muerte, y está buscando la forma de escaparse de nuestras manos. Por supuesto, llevándose la documentación. Ahora bien; ella también sabe que no puede escaparse. Por tierra, por aire o por agua, la seguiríamos y atraparíamos. Ella lo sabe. Pero he aquí de pronto una novedad: la señorita Estela descubre una forma sencillísima para evadirse. He aquí el procedimiento: me escribe diciéndome que siente amenazada su vida, y de paso solicita que un avión la busque para conducirla inmediatamente a Francia; pero nos avisa (aquí está la trampa) que en Xauen la espera un agente de Mahomet "el Cojo" para entregarle una importantísima información. ¿Qué deduce usted, teniente de ello?

—¿Intentará escaparse en Xauen?

El jefe del servicio se echó a reír.

—Usted es un ingenuo y ella una mentirosa. La información que ella tiene que recibir en Xauen es un cuento chino. Vea, teniente.—El señor Demetriades se volvió hacia el mapa y señaló a Ceuta.—Aquí está Ceuta.—Su dedo regordete bajó hacia el Sur.—Aquí, Xauen. Observe este detalle, teniente. A partir de Beni Hassan, usted se encuentra con un sistema montañoso de más de mil quinientos metros de altura. Nidos de águilas y despeñaperros, como dicen nuestros amigos los españoles. Después de Beni Hassan, el único lugar donde puede aterrizar un avión es Xauen. Ahora bien: el proyecto de esta mujer es tirarse del avión cuando el aparato cruce por la zona de las grandes montañas. Como ella llevará paracaídas, tocará tierra cómodamente, y el avión se verá obligado a seguir viaje hasta Xauen. Y la señorita Estela, a quien sus compinches esperarán en Dar Acobba, Timila o Meharsa, nos dejará plantados con una cuarta de narices. Y nosotros habremos costeado la información para que otros la aprovechen. Muy bonito, ¿no?. . .

—El plan es audaz.

El señor Demetriades replicó:

—¡Qué va a ser audaz! Es simple, claro y lógico, como dos y dos son cuatro. Más lógico le resultará cuando se entere de que la señorita Estela es paracaidista. Lo he sabido de una forma sumamente casual.

El teniente Ferrain volvió a encender su pipa.

—¿Qué es lo que tengo que hacer?

—Poco y nada. Usted irá a Ceuta en un avión de dos asientos. El aparato llevará los paracaídas reglamentarios; pero el suyo estará oculto, y el destinado al asiento de ella, tendrá las cuerdas quemadas con ácido; de manera que aunque ella lo revise no descubrirá nada particular. Cuando se arroje del avión, las cuerdas quemadas no soportarán el peso de su cuerpo, y ella se romperá la cabeza en las rocas. Entonces usted bajará donde esa mujer haya caído, y si no se ha muerto, le descarga las balas de su pistola en la cabeza. Y después le saca todo lo que lleve encima.

—¿Con qué queman las cuerdas del paracaídas?

Con ácido nítrico diluido en agua. ¿Por qué?

—Nada. El avión se hará pedazos.

—Naturalmente. Ahora, véalo al coronel Desmoulin. Él le dará algunas instrucciones y la orden para retirar el aparato. Tendrá que estar a las ocho de la mañana en Ceuta. Le deseo buena suerte.

El teniente Ferrain se levantó y estrechó la mano del jefe de servicio. Luego tomó su sombrero y salió. Ambos ignoraban que no se verían nunca más.

El teniente Ferrain llegó a las ocho de la mañana al aeródromo de la Aeropostale, piloteando un avión de dos asientos. Miró en derredor, y por el prado herboso vio venir a su encuentro una joven enlutada. La acompañaba el director del aeródromo. Ferrain detuvo los ojos en la señorita Estela. La muchacha avanzaba ágilmente, y su continente era digno y reservado. Algunos ricitos de oro escapaban por debajo de su toca. Tenía el aspecto de una doncella prudente que va a emprender un viaje de vacaciones a la casa de su tía.

El director del aeródromo hizo las presentaciones. Ferrain estrechó fríamente la mano enguantada de la muchacha. Ella le miró a los ojos, y pensó: "Un hombre sin reacciones. Debe ser jugador".

Quizá la muchacha no se equivocaba; pero no era aquel el momento de pensar semejantes cosas de Ferrain. El aviador estaba profundamente disgustado al verse mezclado en aquel horrible negocio. El mecánico se acercó al director, y éste se alejó. Estela, que miraba las plateadas alas del avión reposando como un pez en la pradera verde, volvió sus ojos a Ferrain.

—¿Ha estado usted con el señor Demetriades?

—Sí.

—Supongo que estará enterado de todo.

—Me ha dicho que me ponga por completo a sus órdenes.

—Entonces iremos primero a Xauen, y luego tomaremos rumbo a Melilla.

—¿Sus documentos están en orden?

—Por completo... ¿Conoce usted Xauen?

—He estado dos veces.

—De Xauen podemos salir después de almorzar. Esta noche cenaremos juntos en París. ¿Conforme?

—¡Encantado!

—¿Cuándo salimos?

—Cuando usted diga.

—Me pondré el overol, entonces.—Ya ella se marchaba para la toilette del aeródromo con su bolso de mano; pero bruscamente se volvió. Sonreía, un poco ruborizada, como si se avergonzara de una posible actitud pueril. Dijo:—Teniente Ferrain, no se vaya a reír de mí ¿Tiene usted paracaídas?

Ferrain permaneció serio.

—Puede usar el mío, si quiere. Yo jamás he necesitado de ese chisme. —Es que soy supersticiosa. Hoy he visto un funeral. Y la primera inicial del paño fúnebre era la letra "E".

Ferrain la miró sorprendido:

—¡Es curioso! Yo me llamo Esteban. ¿Por quién sería el augurio? . . .

La espía no sonrió. Un poco desconcertada, observó a Ferrain, y luego balbuceó:

—¡Es curioso!

Ferrain miró el cielo azul de la mañana recortándose sobre las montañas verdosas, y replicó:

—Tendremos un viaje serenísimo. No se preocupe.

Ella, con ágiles pasos, marchó a enfundarse en su overol.

Ferrain se dirigió a su aparato. A medida que transcurrirían los minutos, el disgusto por su misión aumentaba su volumen sombrío. ¿Cómo se había dejado atrapar por aquel Demetriades? Algunos mástiles se alejaban del dique hacia Gibraltar. Ferrain pensó con envidia que en los puentes irían pasajeros dichosos. Cierto es que esa noche cenaría en París. ¡Cuántos sacrificios costaba un ascenso! De modo que esa hipócrita, con su aspecto de mosquita muerta, había hecho asesinar a Desgteit y a Mahomet "el Cojo"? ¿Qué aventuras la habrían conducido al Servicio de Contraespionaje? De haber estado en sus manos, borraría a Ceuta del mapa. Miró con rabia al mecánico, que terminaba de llenar el tanque de nafta. Algunos pájaros saltaban en la hierba; más allá, los portones de cine de un hangar se abrían lentamente. Y él, por esa mala pécora. . .

Sonriendo, con su bolso de mano, apareció la señorita Estela. Evidentemente, era elegante. Ella lo envolvió en su aterciopelada mirada azul, que escapaba de sus pupilas abiertas como abanicos. Ferrain apartó los ojos de ella. Acaba de representársela destrozada en un roquedal, las entrañas derramándose entre los dientes rotos. La señorita Estela, cruzándose de brazos frente a él, dijo:

—¡Lista!

Ferrain se acercó penosamente al aparato. Ella caminaba a su lado alargando el paso y charloteando como una colegiala maliciosa.

—¿Cómo está el señor Demetriades? ¿Siempre paternal y cínico? Supongo que le habrá contado...

Ferrain la miró desafiante:

—¿Contado qué?

—Nuestras dificultades.

Ferrain cortó en seco:

—Usted perdone. El señor Demetriades me ordenó que la buscara a usted, y que eludiera toda conversación confidencial respecto al servicio.

La respuesta de Ferrain fue oportuna y adecuada. Estela pensó: "Este imbécil teme que le estropee la foja con algún chisme", y acto seguido cambió de conversación y de tono:

—¿Cree usted que habrá elecciones en España?

Ferrain la soslayó:

—Posiblemente. . . Se habla de la chance del bloque popular. ¿Cree usted en esa ensalada?

Ferrain sonrió eficiente:

—El bloque es un disparate. Gil Robles gobernará a España. La CEDA es el único partido serio. Electoralmente, el bloque popular está condenado al fracaso. Azaña es un literato.

Habían llegado al avión. Subió Ferrain, y el mecánico la ayudó a Estela. Ella recogió el paracaídas y se cruzó el correaje bajo las axilas.

Ferrain la miró, y aunque estaba muy lejos de tener deseos de sonreír, no pudo evitar que una sonrisa extraña, dubitativa, le encrespara los labios. E insistió en su pregunta:

—Pero, ¿usted cree en ese chisme?—Luego, sin esperar que ella le contestara, apretó el botón del encendido. La hélice osciló como un élitro de cristal, y el motor tableteó semejante a una ametralladora. La máquina se deslizó por la pradera y brincó ligeramente dos veces. Luego quedó suspendida en la atmósfera, cuando Estela bajó la cabeza, las torres de la catedral estaban abajo. En los patios con palmeras se veían algunos monjes que levantaban la cabeza.

Aparecieron los caminos asfaltados, el mar; a lo lejos, entre neblinas sonrosadas, el ceniciento peñón de Gibraltar; la costa de España se recortaba adusta en el azul del Mediterráneo. Durante pocos minutos el avión pareció seguir a lo largo de la mar; pero la costa desapareció y avanzaron sobre crecientes bultos de montañas verdes. Por los caminos zigzagueantes avanzaban lentos camiones. Grupos de campesinos moros eran ostensibles por sus vestiduras blancas. El avión ganó altura, y la costra terrestre, más profunda y sombría, apareció desierta como en los primeros días de la creación.

A pesar de que lucía el sol, el paisaje era siniestro y hostil, con la encrespadura de sus montes y la oquedad verde botella de los valles.

Una congoja infinita entró en el corazón de Ferrain. Vio que Estela la mano en el bolso y estuvo allí buscando algo. Finalmente, extrajo una petaca morisca, y le ofreció un cigarrillo. Ferrain no aceptó. Ella fumaba y miraba las profundidades. Ferrain sentía que un infortunio inmenso se aplastaba sobre su vida, descorazonándole para toda acción. Hubiera querido decirle algo a esa mujer, escribírselo en la pizarra; pero una fuerza fatal dominaba su voluntad; tras él estaba el servicio, el destino así aceptado de servir en la absoluta disciplina, y el tiempo, como una brizna cargada de hielo de muerte, corría a través de sus pulmones ansiosos.

Más bultos de montañas se renovaban en el confín. Abajo, la tierra, como en los primeros días de la creación, mostraba riachos salvajes, entre verticales y resquebrajaduras de bosques titánicos y cordones de una primitiva geología.

Parecían estar situados en el centro de un inmenso globo de cristal, cuya costra verde se levantaba por momentos hacia sus rostros, como removida por un aliento monstruoso.

Estela miró su reloj pulsera. El corazón de Ferrain comenzó a golpear como el hacha de un leñador en un pesado tronco. Avanzaban ahora hacia un valle que dilataba su pradera entre dos cordones de cerros amarillentos. Allí abajo, casi al confín, se veía arder una hoguera. Estela tocó el hombro de Ferrain, y le señaló la dirección opuesta a la hoguera. Muy lejos, a ras de tierra, se distinguían los cubos blancos de un caserío. Era el poblado de Beni Hassan.

Ferrain volvió la cabeza, resignado. Adivinó el movimiento de Estela. Cuando quiso lanzar un grito, ella saltaba al vacío. Tan apresuradamente, que sobre el asiento se le olvidó el bolso.

La mujer caía en el vacío semejante a una piedra. Verticalmente. El paracaídas no se abrió. Ferrain hizo girar maquinalmente el aparato para ver caer a la mujer. Ella era un punto negro en el vacío. El paracaídas no se abrió. Luego ya no la vio caer más. Estela se había aplastado en la tierra.

Ferrain, temblando, apagó el encendido del motor. Aterrizaría en aquella pradera. Involuntariamente, su mirada se volvió hacia el bolso que Estela había olvidado sobre el asiento. Iba a extender la mano hacia él, cuando de allí escapó una llamarada. La explosión de la bomba, oculta en el bolso, y que Estela había dejado para asegurarse la retirada, desgarró el fuselaje del avión, y el cuerpo de Ferrain voló despedazado por los aires.

 

 

 

Publicidad por Bligoo.com





Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

COMO COLABORAR EN REVISTA CINOSARGO

COMO COLABORAR EN LA REVISTA CINOSARGO
PASOS A SEGUIR PARA PUBLICAR


1. En esta Revista se aceptan colaboraciones en los siguientes géneros: Poesía, narrativa, obras dramáticas, ensayo y crítica Literaria, artículos y reseñas de obras, siempre y cuando se ponga en claro en el documento o en el asunto del mail, el tipo de colaboración que se envía.

2. La colaboración será mandada como dato adjunto al siguiente correo carrollera@hotmail.com

3. Para la extensión de los trabajos se tendrá en cuenta las siguientes especificaciones: Para Poesía: un mínimo de 3 poemas y un máximo de 10. Para Narrativa: un máximo de un cuento o fragmento de novela que no excedan las 15 páginas (en casos especiales se podrá publicar una novela corta que no exceda las 40 paginas, textos más extensos se pueden publicar a través de un fragmento que acompañe un vínculo para su descarga en formato pdf). Para Artículos, reseñas y crítica literaria: un mínimo de una página.

(Leer completa la pauta de colaboración)

Quienes Somos.

Cinosargo home

En línea desde el 17/5/08

Director: Daniel Rojas Pachas.

Editores: Violeta Fernández, Daniel Rojas Pachas, Milvia Alata Tejedo, Edgard Lara Toledo,

Redactores: Daniel Rojas, José Martínez Fernández, Rey Mono, Violeta Fernández, Denis Osorio, Milvia Alata, Dios Pérez, Oliver Beltrán, Wilfredo Carrizales,  Ignacio Cardenal, Arturo Volantines, Soledad Echegurú, Rolando Gabrielli, Juan Carlos Gómez, Arturo Ruiz.

Colaboradores externos: Grupo MAL, Mr. Arredondo, Walter Kovacs.

Cinosargo, es una revista de arte y literatura que nace desde el extremo norte de chile (Arica) y tiene como finalidad, generar en este medio virtual, sin fronteras, un movimiento que impulse a otros cronistas, amantes y estudiosos de las letras, música y cine, a indagar y explorar, en torno al ambiente, historia y perspectivas, en el campo creativo de las diversas áreas de expresión. (Leer más)

Cinosargo Multimedia

BIENVENIDOS A CINOSARGO MULTIMEDIA, ESTE ESPACIO ESTÁ DESTINADO A COMPLEMENTAR, LA LABOR QUE REALIZAMOS CON LA REVISTA Y DE UNA FORMA MÁS EXPEDITA, DAR CUENTA Y MUESTRA A NUESTRO PÚBLICO DE LOS DISTINTOS ARCHIVOS EN MÚLTIPLES FORMATOS Y SITIOS DE ALOJAMIENTO COMO YOU TUBE, GOEAR, SCRIBD, ISSUU Y FACEBOOK, ENTRE OTRAS CUENTAS QUE MANTENEMOS COMO PROYECTO LITERARIO VINCULADO A LOS MEDIOS DIGITALES Y SU ENORME POSIBILIDAD DE PROYECCIÓN.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA... EL SONIDO Y LA IMAGEN...

Lea revista la Santísima trinidad de las 4 esquinas


Estrenamos el número XIV de revista La Santísima Trinidad edición enero del 2010

Leer

o descargar desde el servidor de Scribd

Número XIII de la Santísima Trinidad edición diciembre del 2009

Leer  o  descargar


Número XII de la Santísima Trinidad edición noviembre del 2009

Leer  o descargar


Número XI de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Edición de octubre

Leer o descargar

Números anteriores


Número X de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Edición de Septiembre

Leerdescargar

Número IX de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Leer  o  Descargar

Número VIII de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

Leer   o   descargar.

Séptima edición de La revista la Santísima Trinidad

LEER o DESCARGAR

Sexta edición de la Revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

LEER  o  DESCARGAR

23-5-2009 10.5.2 1.jpg

Quinta edición de la Revista la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas 

Leer o descargar

20-4-2009 5.4.12 1.jpg

Cuarta edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

12-3-2009 10.3.55 1.jpg

Tercera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

7-2-2009 23.2.7 1.jpg

Segunda edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer o descargar

Estrenamos la primera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Leer  o  descargar



Contacto CINOSARGO.


Free chat widget @ ShoutMix
Aquí puedes escribir lo que quieras

2008/07/20

El autor destacado en Cinosargo: Blanca Varela

AUTORES ANTERIORES.

17-25 DE MAYO: BOLAÑO (leer)

26/5 - 1/6 PANERO (leer)

2/6 - 9/6 VALLEJO RENDÓN (leer)

10/6 - 16/6 PUIG (leer)

17/6 - 23/6 RIBEYRO (leer)

24/6 - 30/6 ONETTI (leer)

1/7 - 7/7 DONOSO (leer)

8/7 - 14/7 BUKOWSKI (leer)

15/7 - 21/7 VALLEJO (leer)

22/7 - 28/7 KAFKA (leer)

29/7 - 4/8 LIHN (leer)

5/8 - 10/8 CARPENTIER (leer)

11/8 -18/8 HUIDOBRO (leer)

19/8 - 25/8 FOUCAULT (leer)

26/8 - 1/9 KENZABURO OE (leer)

2/9 - 8-9 DE ROKHA (leer)

9/9 - 15/9 BALDOMERO LILLO (leer)

16/9 - 22/9 DOSTOYEVSKI (leer)

23/9 - 29/9 SÁBATO (leer)

30/9 - 6/10 DELEUZE (leer)

7/10 - 13/10 PIGLIA (leer)

14/10 -20/10 AIRA (leer)

21/10 -27/10 FRESÁN (leer)

28/10 -03/11 PAULS (leer)

4/11 - 10/11 ASTURIAS (leer)

11/11- 17/11 LLOSA (leer)

18/11- 24/11 SARTRE (leer)

25/11 - 1/12  GOMBROWICZ (leer)

02/12 - 8/12 GARCÍA MÁRQUEZ (lea)

9/12 - 15/12 FAULKNER (leer)

16/12 -22/12 RULFO (leer)

23/12 -29/12 LOVECRAFT (leer)

30/12 -5/1 /09  PITOL (leer)

6/1 - 12/1CORTÁZAR (leer)

13/1- 19/1 GRIFFERO (leer)

20/1 -27/1 MISHIMA (leer)

28/1 - 2/2  MASSIS (leer)

3/2 - 9/2 TEILLIER (leer)

10/2 -16/2 LISPECTOR (leer)

17/2 -23/2 WOOLF (leer)

24/2 -2/3 REY ROSA (leer)

3/3 - 9/3 BOMBAL (leer)

10/3- 16/3 ARENAS (leer)

17/3 -23/3 BURROUGHS (leer)

24/3 -30/3 SARDUY (leer)

31/3 -6/4 AGUSTINI (leer)

7/4 -13/4 GIRONDO (leer)

14/4 -20/4 CALDERÓN (leer)

21/4 - 26/4 CERVANTES (leer)

27/4 - 3/5 BORGES (leer)

4/5 - 11/5 NEGRI (leer)

12/5 - 18/5 STEIN (leer)

19/5 - 25/5 BENEDETTI (leer)

26/5 - 31/5 OCTAVIO PAZ (leer)

1/6 -8/6 JUAN EMAR (leer)

9/6 -15/6 VILLORO (leer)

16/6 -22/6 LEZAMA LIMA (leer)

23/6 -29/6 DÍAZ VARÍN (leer)

30/6 -6/7 BAJTÍN (leer)

7/7 -13/7 CISNEROS (leer)

14/7 -20/7 GONGORA (leer)

21/7 -27/7 QUEVEDO (leer)

28/7 -3/8  BIEDMA (leer)

4/8  -10/8 HAMSUM (leer)

11/8 -18/8 POUND (leer)

19/8 -25/8 DERRIDA (leer)

26/8 -31/8 CARLOS DE ROKHA (leer)

1/9 -6/9 CABRERA INFANTE (leer)

7/9 -13/9 CELINE (leer)

14/9 -20/9 KAWABATA (leer)

21/9 -28/9 MILLER (leer)

29/9 -5/10 MILLÁN (leer)

6/10 -12/10 PARRA (leer)

13/10-19/10 TODOROV (leer)

19/10 -26/10 PIZARNIK (leer)

27/10 -31/10 MISTRAL (leer)

EL AUTOR DEL MES.

Noviembre del 2009: Blanca Varela

 

Cinosargo usa Firefox.

CINOSARGO SE VE ÓPTIMO CON

firefox.png

Cinosargo-Videos

Suscríbete a Cinosargo

qwqwwq.JPG

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Comentarios recientes

Visite