Torpedo directo a la mente Que trastorno con su defecto Al corazón demente Con huracanes de pétalos de rosas
Que inundan el lago de tus labios,
¡Dulce serpiente!
Que me envenena hasta la muerte
Enloquéceme con tus corales abismales
Hiéreme con tus cuerdas vocales
Haz de mí la comida
De tus pandilla de demonios Ángeles
Que arrasan con mis oraciones morales
Enrédame en tus raíces maternales.
Degusté la muerte en tus labios
Y desde allí
juego a morir.






































