
BREVE SELECCIÓN DE POEMAS DE PEPE SÁNCHEZ
Estoy en mi fila
silbando a la gloria de la civilización
con tanto osario en déjeme pasar
el tenedor del tedio roe las persianas
y susurro gravísimo que voy a saber la lengua
Alguien alquiló el champán las frutas de arriba
media tostada me pido toser más
para negar silencios relojes futuristas
mirando la sombra de mi voz tan agria
doy un pórtico con garaje a la calle
porque ovacionen al que salga gritando más desnudo
Libre ya de la paz y sus tinieblas
anticipo cuánto humo heredo con canas
necesito que llueva ahora si estoy enfermo de no beber
si puedo permutar de asiento no de ojos
el zumo apaga los olores más crudos de la tos
hay ganas de ser feliz solo mirando una foto
o acompañado de huesos o tetas dulcísimas como limones
Soy un sedicioso de mi tiempo
y voy a vivirlo sin tinieblas
con el acoso de la luz en los pulmones
solo hay un destierro anterior a la palabra
y este es mi entreacto
mi desnudez tremenda entre tantos aspirantes
La gratitud a veces se nos hace difícil
pero la supervivencia no solo cuesta soledad
por tanto y todo lo que amo no me cambio de fila
aunque el de alante tenga oreja y aplauda
ya a la entrada mostré un tique
para qué tanta orquesta si son y solo tres actos
Aseguro que alrededor del pozo hay una zanja
CAVILANDO SOBRE UNA BREVE ESCASEZ DE PALABRAS
¡Y si después de tanta historia,
sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
CÉSAR VALLEJO
mi lenta mordaza aupando los colegiales zapatos
diurna melancolía del ser en casa en grande
desvistiendo el labio gris de mi mujer
que no termina de parir sus ojos sobre la mesa
La langosta es divisa para el subconsciente
explícale eso rascándole la nuca
padece la gratitud del sabor más ajeno
Y es que hay días que tengo mirarla
como si de perfil la una mitad
no cavilara tanto no con escasa suma
ahuecando cada riesgo que tiene mi descalzo
Días en que las noticias almuerzan grávidas
tu rincón de amasar al mundo ponerle tenedor
y plato también para que te inviten
y el quejoso día no te tenga tan solo
así como dices explicando hoy a tu mujer
el precio de una langosta en el mercado mundial
precisamente hoy que dignamente almorzamos
NO ARROJAR
(Parábola)
El que lea o escuche este poema
es ya cómplice de homicidio
Ha matado entre otras y tantas
la estupidez de autoagredirnos
como si fuéramos arcángeles de la verdad
y en cuanto amanece haya que calzarse el odio
Hace mil guerras mundiales pactamos la desnudez
y todavía florecen coleccionistas de inviernos
mercaderes del cuervo de Poe
claro ya sin la tenacidad del mar y sus cantos
los que sobrevivieron cuando la gratitud
Ser cómplice de homicidio
cuando se está matando el odio más antiguo
es vivir partidario a ningún muro
poseer luz a precio de luz
El que lea o escuche este poema
al menos mientras dure su fuego
no podrá arrojar la primera piedra
ELEGÍA COMO SI EL OTOÑO FUERA MUY SOLO Y TRISTE
A Iris, en nuestro año sexto
me ha dado con toda su ancianidad
octubre estaba leyendo
en los ciruelos que el recuerdo mece
allá tan cerca del corazón menor acallado
con su hoz de borrasca y ternura
segando los clamores diurnos
casi hoy después de tañer en mis venas sin fortuna
otra vez sangre adentro la campana solo del otoño
casi tan hijo habitual de la patria
con este frío drogadicto por ansias y nuncas
hoy tocando mis pulmones a rebato
todo el polvo atroz de octubre
Después de todo hemos salvado lo más feliz
esposa de mis huesos adolescentes
gran trago de mi vida1
hay tanto polvo tanto polvo que matar
para que los ojos de nuestros hijos asomados al barrote
maldigan más alto las voces del desamparo
y no sean solo el susto del loco sin hipodérmicas
no mueran sin patear sin escupir claramente
la faz helada y mugrienta de los ajenos
no vivan sin hacer huelga en sus altos muros
mientras haya un solo sol con nubes
seis días antes bebimos seis años de vivirnos
esposa de mis huesos sin sombra
gran grito de mi sangre
contigo el porvenir es un otoño en manos de estudiantes
contigo he de inaugurar el séptimo sueño
para que los panes del alba tengan su heraldo
y haya gaviotas recién llegadas en cada esperanza
Después habremos acuchillado el silencio
puesto un querube en cada octubre salvado del charco
donde nos venden la máscara y el andamio
los avíos fáciles de perdurar
1 Miguel Hernández.
las credenciales contra el polvo y sus designios
amplio margen de inmunidad que nadie necesita
Antes ganado el corazón mayor clamoroso
seremos más lumbre de repetir azogue en el espejo
de morder los días para que su fantasma no sea el mismo
cada aniversario el amor andará escribiendo su silla
cada vez menos serán mejores los amigos
Antes estaré arañando las consignas el odio cotidiano
tendrán que soportar mi voz más agria
que lo dulce del suicida al pie de la horca
sin herencia ni salario para vivir como se bebe
Antes el corazón habrá reunido sus ciruelos
y en las cumbres del polvo atrozmente tranquilos
estaremos bebiéndonos la sangre






































