
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Nueva York
arde en una hoguera de vanidades ,
por las astillas soberbias del poder .
Son las ramas de un àrbol frondoso ,
el horizonte
tiembla en los bares de Williamsburg .
Sobre la pista de baile ,
la reina del oriente del polo opuesto ,
hace girar las pulseras
en las manos de Pierrot ,
en el resplandor de las càmaras fotogràficas .
Es el juego de la ruleta
por las màscaras
de lo títeres fatuos
como el ave agònica
que cae sobre el río .






































