
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Los honorables poetas ancianos
caminan por las calles de Londres
desafiando los hilos de un telègrafo ansioso .
Rompieron el salto de mata
con el sonido de sus bàculos
sobre los adoquines en las frìas calles .
Un estruendo , tras otro estruendo ,
como los latidos de sus capas
lleno de honores imaginarios .
Son la fuerza de gravedad
de los bolsillos que dibuja
el aroma de las habitaciones oscuras ,
sin la resistencia , ni los discursos ,
construyeron la piedra frìa del sacrificio .
Los niños se alejan de ellos
con sus bicicletas de antaño .
Olvidando la desnudez
del rostro de las aguas de Narciso .
Los honorables poetas ancianos
caminan por las calles de Londres,
sin sentido de la brùjula de los sueños .
La noche es una emperatriz
de la vida y la muerte .
Es el frio que desafia el ave de fuego
que se posa sobre en lo alto de una abadia.
Sòlo se siente el estruendo de sus bàculos
sobre las calles de Londres
con la ultima cerilla de un espìritu de un callejòn de ocas .






































