
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
El calor invade el campo habanero
de las hojas descosida por la humedad
de las miradas de esos ecos de los cañaverales .
Es el camino de los campesinos
en busca de aquellas hojas ennegrecidas ,
por el espìritu maligno
de los años de los siete sueños destrozados .
Es el canto de las revoluciones ,
el retumbar de los compañeros .
Es el sudor como el torrente del rìo
del recorrido del camino de oro .
Es la blusa alba
bordada por las monjas de un convento ,
donde las oraciones se alza
en los ìconos que se desploma
frente al señor de las moscas .
Frente a la rosa sin espina ,
por el respirar de las velas ,
de las peticiones de fin de siglo .
Evocando aquella castidad perdida
en el juego de las hormigas .
Es el aroma del aquel perfume
de la vereda de los pescados en el mercado .
En el silencio de la prisiòn de Montecristo
que es mi compañera habitual ,
junto al retrato del Cristo doliente .






































