
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Las calles estàn frìas , mi viejo Babushka .
Enciendes el fuego de la hojarasca ,
sobre las almohadas de piedra
en la entrada de la catedral .
Los cirios se prenden ,
en el mirar de los niños que juegan
con los caballos de maderas rotos ,
por el llanto de la madre muerta .
Es la ira de los dioses
por el viento que apaga
el corazòn de los ciervos en el bosque ,
por el cazador que engañò
a la reina de los cuchillos frìos .
Algo golpea la ventana
o desvìa las llamas de la chimenea ,
en que castañas se asan a medianoche .
Son espìritus errantes
que agitan tus cabellos , vieja babushka .
Corre el aroma de un viejo emporio
por el tejido de la alfombra
de tus sueños ,
como el caminar de caballos en la arena
hacia el pueblo perdido de los pescadores .
Babushka , el fuego se apaga lentamente .






































