
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Perro , perro furioso , soberbio .
Ladridos fuertes en las noches de descontrol .
Naciste en los cantos de Tombuctù , para encender los tormentos de lo cotidiano .
Saborear las alas de un murcièlago en las cucharas evaporadas por los adoquines
ardientes .
Es el àrbol de Navidad ,
de aquel poeta de Nueva York ,
que muriò en la frialdad de una avenida ,
repleta de monedas de oro.
En la misa del gallo
todos los perros se van al cielo ,
luego de respirar con el cruzar de los semàforos .
Perro , perro , salta de una calle a otra ,
con tu caminar que hace mover los carteles de los cines triple XXX .
En las portadas del Gatopardo .
Bajo la sombra de un camiòn .
Eres el trotamundo eterno que coge la primera fruta en la ruta 68 .
En la lìnea de sombra que te hace ver los amaneceres de Buenos Aires .






































