
Armando Uribe Arce: Poeta, traductor, ensayista y diplomático chileno. nació el 28 de octubre de 1933 en Santiago. Su obra incluye varios volúmenes de poesía, así como libros sobre Eugenio Montale, Ezra Pound y Paul Léautaud.
Ha sido diplomático en los Estados Unidos y en China, y ha dictado cátedra en la Universidad de Chile y en la Sorbona.
Para Uribe Arce la rabia es el motor de una actitud vital que no deja de indignarse ante el estado de cosas que le tocó vivir, y que se expresa con potencia tanto en sus ensayos como en su poesía. En esta última, la voz de Armando Uribe se vuelve un desgarro para enfrentar las constantes de su obra poética: el dolor, la persistencia de la muerte, el asombro ante la divinidad. De esta madera están hechos libros como Odio lo que odio, rabio como rabio (1998), el volúmen doble que contiene Los ataúdes y Las erratas (1999), y Contra la voluntad (2000), dentro de su producción más reciente, y los poemarios Transeúnte pálido (1954), El engañoso laúd (1956) y No hay lugar (1970), libro de amor y angustias dedicado a quien fue su musa y compañera durante largos años, su esposa Cecilia Echeverría. Destacan tambien: Pound (1963), Por ser vos quien sois (1989), Las críticas de Chile (1999) y El fantasma de la sinrazón & El secreto de la poesía (2001).
En 1997, Uribe decidió enclaustrarse socialmente, siguiendo el pensamiento de Pascal. El año 2001 falleció Cecilia Echeverría, a los 44 años de matrimonio, víctima de un ataque cardíaco masivo. Al año siguiente, Uribe ayudó a publicar Inquietante extrañez, recopilación de los collages de su mujer.
En 2002 obtiene el Premio Altazor por la obra A peor Vida en la categoría de poesía y por Fantasma de la Sinrazón y el secreto de la poesía en la categoría de ensayo.
El 2004 Uribe es premiado con el Premio Nacional de Literatura de Chile, por sobre nombres como Efraín Barquero o Delia Domínguez. El jurado del premio destacó de su obra: «la característica de su obra, que es el compromiso existencial del hombre frente a la vida y la muerte, manifiesto en un estilo dramático y singular desarrollado a través de una extensa producción»
Poemas
Críticas a la vida social
¿Y qué fue del chileno
viril, culto, vernáculo,
señor de alguna tierra,
que sabe algo de leyes,
tranquilo? Se acabó, estará enterrado:
ya no corren los trenes,
las cortinas de fierro ya se cierran,
la ciudad y los campos son como cementerio.
De: Las críticas de Chile
Críticas a la vida sexual
Ciudades complicadas y secretas
y los terceros pisos en penumbra!
Libros de estampas japonesas,
Grabados en los muros, y abanicos,
Borlas de terciopelo y correas de seda,
Espejo grande oblicuo.
Amarrada a los pulsos, de los pies amarrada.
Sonrisa dolorosa con rouge color violeta.
Y la grupa es un grupo de amores que retozan
Con suaves movimientos de caballo las crines al aire del aliento.
Crimen de la virtud y delicia del vicio,
Anchas manchas violáceas, moretones
Dulcísimos, saliva como jugo
De agua marina, joyas en anillos
plateados, instrumentos de torturas
vehementes, el sol nos deja ciegos
con su relámpago y su rayo que desnuca.
De: Las críticas de Chile
Críticas a la vida política
La dictadura
no fue un error, tiene apellidos,
como colas de rata o lagartija,
y su elenco de honor para asesinos
los regocija todavía y dura
indefinidamente; no fue un malentendido
sino la voluntad de pasar una lija
de hierro por encima de los niños.
De: Las críticas de Chile
Cinco poemas de Armando Uribe
1
La muerte sola es caos.
¿Alguien ha visto un caos?
No tiene piernas, brazos.
Muerte en silla de ruedas.
Muerte, no tiene caso
ni suerte, y ruedas, ruedas.
2
Se dicen los adioses
finales. ¿Por qué lloras?
Es que no hallo las horas
de morir. Y no hay caso.
Marcho paso tras paso
detrás de las señoras
fatales. ¿Por qué lloras?
No me quieren los dioses.
3
Líbrame: flojo y aburrido
me saco chispas de centolla,
bestia redonda me suicido,
en este mundo ¿quién me apoya?
En este mundo, en este nido
no cabes, muerte, en esta olla.
4
Y cómo quisiera estar muerto,
en traje de muerto,
con cofia y este par
de ojos negros abiertos.
5
Es muy probable que no seas
ni aquello ni lo otro
ni esto ni lo uno.
Adiós, adiós. ¿Qué hubo?
Qué me resta.






































