
UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Yo el pintor consagrado ,
de los destellos de fuego
en el inicio del rìo que surcaba ,
mi choza en una selva perdida
por el palpitar de los arboles .
Fue el sentir de la leche sagrada
en lo alto de una piedra de sacrificio .
Es el viento que entro en mis ojos
como la perfecta pincelada
del surco de los caminos de los aventureros .
Estoy frente
a los titulares de ese aviòn que destrozo
el ala de mi espina dorsal .
Fue el arrancar de las espigas
que tapizaron mi estudio
de un infinito dolor .
Todo no pasa por una sucesiòn
de bandejas de copas ,
por el rostro deformado de aquellos
que sembraron el campo de cuervos aristocràticos .
Yo el indio
que levanto templos de soles
en las calles de Madrid , Parìs , Londres .
En que los ecos retumbaban
en mis lienzos
de los que alcanzaron
las ramas del poder .
Es el canto del espejo roto
en el momento de mi muerte .






































