
Entrevista cortesía de nuestro periodista y amigo Rodrigo Ramos Bañados.
Fuente original: Escritores Provincianos
Ese maricón me va a cagar.
Hernán Rivera Letelier no gana puntos con Camilo Marks, crítico literario de la Revista de Los Libros de El Mercurio de Santiago. Jorge Edwards, para Rivera Letelier, está entre los favorecidos por Marks. Leíste la última crítica (sobre el último libro de Edwards). No -le digo-. Se nota que a Marks no le gustó el libro, pero de todas maneras lo deja bien. A mí me va a cagar, insiste.
Rivera Letelier es hoy portada en el suplemento de Cultura del diario La Tercera. El dibujo de la tapa lo dejó conforme, aparece más flaco que lo habitual dentro de un "Saloon" del antiguo Oeste –de las películas- rodeado por chicas vestidas tipo can can y jugadores de Póker. Esto me hace recordar a Lee Van Cleef como "Sabata".
La editorial (Alfaguara) y Rivera decidieron darle la exclusiva de la novela "Mi nombre es Malarrosa" a La Tercera. No es para menos pues Rivera es el escritor nacional –que reside en Chile, y en Antofagasta- que más vende, un indiscutido Best Seller chileno a pesar de todo lo que diga Marks y cía. “Es la segunda vez que soy portada de un diario chileno. La primera fue en la Revista de los Libros y después vino La Segunda”.
Le digo a modo de rumor, que pronto La Tercera lanzará sus diarios regionales y donde está incluido Antofagasta (si el río suena es porque piedras trae). Qué bueno, dice. Estamos claro: gana el periodismo y la comunidad.
A 14 años de la Reina Isabel Cantaba Rancheras, salvo una excepción como “Canción para caminar sobre las aguas”, la fórmula es la misma para Hernán Rivera Letelier: “la pampa salitrera” –pronuncia con su particular seseo-. Su novena novela “Mi nombre es Malarrosa”, que tiene nombre de teleserie venezolana, sigue el mismo camino de lo anterior y apela a una mitología más efectista que lo acostumbrado, con un maricón que se mete con el bandido de turno. La historia transcurre en el desaparecido pueblo Yungay -la mitad del putero pueblo de Pampa Unión, que Rivera relata en Fatamorgana-, ubicado en el cantón salitrero de Aguas Blancas, al sur de Antofagasta. “Era una pueblo que tenía cuatro manzanas, en pleno desierto, por eso su parecido a un pueblo Far West”.
Dijo que el negocio redondo en Yungay, eran los prostíbulos, el alcohol y el juego. “Habían garitos, billares, fumaderos de opio y 17 casas de putas en un pueblo que tenía cuatro manzanas. Además estaba la estación de trenes. El tren partía de Coloso a Aguas Blancas, cantón que tenía 17 oficinas. Los días de pago todos se concentraban en Yungay, que alcanzaba una población flotante de más de 2 mil personas, en un pueblo que no sobrepasaba las 500 personas”.
La niña Malarrosa era de los 500 habitantes que residía en Yungay. “Su papá era un jugador de Póker y el amigo del papá era un matón de oficina. Es una historia que surge aquí en la esquina –estamos en el Café del Centro, entre las calles Prat con Latorre- cuando un tipo me paró y me contó que su abuelo para jugar Póker, usaba como amuleto el dedo de un finado. Eso imagen me explotó en la cabeza y armé toda una historia”.
-¿Sus personajes parecen sacados de un película… (en ese momento una mujer se acerca a saludar a Rivera por el artículo en La Tercera. Rivera ríe, agradecido de las palabras de la mujer)
-Aquí hay unos personajes increíbles que se me hicieron entrañables. Está la niña, el jugador de Póker, el matón, el enterrador del pueblo y el boticario. Sin embargo el personaje que se roba la película es un transformista. Estamos hablando de los años 30. Es así como aparece un maricón que se llama Morgano. El tiene una historia de amor con el matón.
-¿Es o era fanático del Spaghetti Western (el cine de cowboys italiano)?
-Me acuerdo del Bueno, El Malo y el Feo, o Por un dólar. Me acuerdo de un título que me gustó mucho: Voy, mato y vuelvo. La novela empieza como Western porque el pueblo da y la historia da. Este es el asesinato de un tipo que está jugando Póker, de ahí la impresión de historia del Viejo Oeste.
-¿Introduce algún bandido famoso que pasó por Antofagasta. Por aquí pasó Sundance Kid?
-El que aparece en la novela de pasada es el Chichero. Se cuenta ahí que el Chichero pasó por Yungay (Silverio Lazo es, sin lugar a duda, el bandolero más peligroso de la historia del norte de Chile. Conocido como "El Chichero", este hombre atemorizó a los habitantes del Antofagasta de 1878 y en especial a los de Caracoles).
- …A ratos también Antofagasta parece un Far West, basta pasear por calle Condell de madrugada
-Esta es hoy una ciudad netamente minera, y donde hay mineros hay putas. Creo que el minero y la puta es como la pareja romántica en la historia de la minería. En todos lados donde exista una mina siempre estarán las putas alegrando la vida a los mineros.
El dibujo de la tapa del libro pertenece a Manuel Ossandón, pintor antofagastino, y la foto de la solapa, a Glenn Arcos, reportero gráfico. “La idea es siempre darle espacio a los artistas antofagastinos”.
¿Se siguen entrecruzando personajes de otras novelas en “Malarrosa”?
-Hay un cruce con Fatamorgana y Los Trenes se van al purgatorio. Hay personajes de esas novelas.
-¿Continúa considerando a “Los Trenes… ” como su mejor novela?
-Es uno de mis mejores libros por su estructura. Malarrosa también tiene una estructura atrayente, pero que lo descubra el lector (y Camilo Marks también)






































