
Unas semanas han pasado desde el inesperado fallecimiento de la pintora Lukó de Rokha. De 85 años, la artista, se estaba recuperando de una operación al colon y tenía una muestra preparada para su exhibición en la Biblioteca Nacional, este 17 de junio. De larga trayectoria en el mundo cultural, Lukó creció en un ambiente estimulante, al ser parte de una de las familias chilenas con mayor trascendencia en el mundo cultural, la cual despuntó con especial fecundidad, en el cultivo de las letras.
El clan de Rokha, no sólo albergó a los epónimos Carlos Díaz Loyola, el poeta mejor conocido como Pablo de Rokha y Luisa Anabalón Anderson, poeta mejor conocida como Winett de Rokha, (el primero uno de los más sino el más grande genio de nuestra poesía, Premio nacional de literatura y ubicado por la doxa, entre los cuatro grandes de la lírica chilena, la segunda, destacada poeta poseedora de una obra magnífica, entre las que se cuentan los libros, Formas de sueño y Oniromancia ) sino a un sequito de descendientes que brillan por luz propia, Carlos de Rokha, también poeta, José de Rokha, destacado pintor, Patricia Tagle de Rokha, nieta y pintora y los amigos y colaboradores de Multitud, Boris Calderón, secretario, compañero de viaje del amigo piedra y poeta Buino por ser descubierto, Nain Nomez, poeta, profesor de filosofía, doctorado en literatura, crítico e investigador, ligado intimamente a la obra de la familia y Mahfud Massis este último, gran poeta, nacido en iquique y que estuvo casado con Lukó durante 40 años.
La artista, a lo largo de los años, no retrocedio ni un ápice en su quehacer creativo, es una de las pintoras chilenas con más exposiciones realizadas en el mundo (más de 50 en 2004) y en sus últimos trabajos, se centró en la ocupación a Irak, donde expuso en 1993. El 2000 lo hizo en el hall de La Nación, donde señaló a propósito de la muestra, que no creía en la inspiración. "Pienso que todos los seres humanos nacemos inspirados, unos para pintar, otros para hacer zapatos, para cuidar enfermos o escribir un poema".
Sus obras se pueden encontrar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El muralista mexicano, David Alfaro Siqueiros, dijo de su obra: "No sólo hay rebeldía y audacia en sus cuadros. Hay una sensibilidad que se estremece con el color y las líneas del dibujo".
Por otra parte, Lukó, apodada asi por su hermano Carlos, confesó en el año 2000 ante la pregunta ¿Sólo usted en la familia se ha hecho cargo del apellido?". A lo que ella dijo: "Sucede que el resto de mis hermanos no se meten en esto, así que tengo que ser yo quien da la cara por todos y eso es bastante duro. Estoy preocupada de la obra de mi papá, mi madre, mi hermano y mi marido, y de la mía... imagínese".
Hija de grandes creadores , su destino desde temprana edad, estuvo marcado por la belleza del arte y el sino trágico.






































